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lunes, 19 de febrero de 2018

¿EXISTEN LOS FANTASMAS? ¿EXISTEN ESPÍRITUS VAGANDO EN EL MUNDO?


Ciertamente, los que viven saben que un día morirán; pero los muertos nada saben ni nada esperan, porque su memoria queda en el olvido. También mueren con ellos sus amores, sus odios y sus envidias, y jamás vuelven a participar en nada de lo que se hace bajo el sol. Eclesiastés 9:5-6



1. LA BIBLIA DICE QUE EL ESPÍRITU VUELVE A DIOS
  Entonces el polvo volverá a la tierra, de donde fue tomado, y el espíritu volverá a Dios, que lo dio. Ecl. 12:7
La Biblia deja en claro que después de la muerte las almas van a Dios. No andan por ahí jalándole los pies a nadie, ni despidiéndose de familias.
Jacob murió y fue reunido con su pueblo (Gn. 25:8); Isaac murió y fue reunido con su pueblo (Gn.35:29); David dijo que su hijo no volvería mas a él (2 Sa. 12:21-23). Jesús le dijo al ladrón arrepentido que ese mismo día, después de morir, estaría con él en el paraíso (Lc. 23:43).
El apóstol Pablo liga nuestra muerte con estar en la presencia del Señor inmediatamente: 2 Co. 5:8; Fil. 1:23. La visita de Pablo al “tercer cielo” es un anticipo de lo que sucede en la muerte (2 Co. 12:2).

2. LAS ALMAS SON LLEVADAS A DIOS. 
   Llegó el día en que el mendigo murió, y los ángeles se lo llevaron al lado de Abrahán. Después murió también el rico, y fue sepultado. Lc. 16:22
Siguiendo con el testimonio de Pablo encontramos que él “fue llevado al tercer cielo”. La Biblia nos habla de los ángeles en términos de “segadores” (Lc. 13:30, 41-42, 49-50). Ellos son los siervos de Dios que se ocupan de levantar la cosecha y separar al trigo de la mala hierba.
Las almas no tienen libre tránsito al cielo como los ángeles.
De Enóc se dice que “como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó” (Gn.4:24). Se cuenta de Elías que iba con Eliseo “caminando y conversando cuando de pronto, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo” (2 Reyes 2:11).
Con razón en el ocaso de la vida clamamos: “Señor, ya llévame contigo”.

3. LAS ALMAS SON TRASLADADAS A SU LUGAR.  
    Los malos serán trasladados al infierno, todas las gentes que se olvidan de Dios. Sal. 9:17 (RVA)
Previo al juicio final las almas tienen que ser ubicadas en el lugar donde les corresponde de acuerdo a su relación con Cristo.
Lázaro fue llevado al cielo y el rico fue llevado fue llevado al infierno (Lc. 16:22-23). Las almas de los malos serán echadas a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes (Mt. 25:30). El rey enojado con su siervo que no perdonó a su compañero “lo entregó a los carceleros para que lo torturaran” (Mt. 18:34).
En la visión de Juan siempre hay un ángel que lo invita a subir, lo conduce, le explica y le instruye sobre lo que debe hacer.
Las almas esperan el veredicto final que determinará su recompensa eterna.

4. LAS ALMAS YA NO SON NECESARIAS EN EL MUNDO. 
  Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se  persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos. Lucas 16:31
¿Qué razones tendría Dios para permitir a las almas deambular por el mundo? ¿Evangelizar? Eso es trabajo de los vivos. ¿Aconsejar? Eso es la misión de la iglesia. ¿Cuidar a sus seres amados? Eso es la actividad de los ángeles. ¿Cambiar corazones? Eso es tarea del Espíritu Santo. ¿Engañar al mundo? Esa labor se la adjudica Satanás y sus demonios. ¿Despedirse de los suyos? De acuerdo a la parábola del rico y Lázaro, los salvos son plenamente felices, no tienen más tristeza. Los perdidos no pueden regresar, ni comunicarse ni enviar a nadie.
La Biblia dice claramente que los muertos “nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida” (Ecl.9:6)

5. LOS CASOS EXCEPCIONALES SON OBRA DE DIOS
No podemos soslayar los casos que claramente se salen de la norma que encontramos a lo largo de la Biblia. Pablo fue al tercer cielo y regresó. Samuel, después de muerto, visitó a Saúl para confirmarle la profecía. Lázaro, hermano de Marta y María, regresó  de la muerte y vivió otro tiempo con su familia. Moisés y Elías visitaron a Jesús en el monte de la transfiguración. Los profetas y apóstoles resucitaron personas. Cuando Cristo murió muchos santos de la antigüedad resucitaron y entraron Jerusalén (Mt. 27:52-53).
Estos casos son considerados milagros de Dios. No suceden por voluntad de las almas de los fallecidos o por invocación de los médiums.

6. NADIE EN LA BIBLIA SE ENCONTRÓ CON FANTASMAS
Los que creen en fantasmas coinciden en las siguientes experiencias:
·   Un descenso repentino de la temperatura
·   Sonidos extraños de origen inexplicable
·   Sensación de una extraña presencia invisible
·   Aparición de una luz inexplicable, que flota.
·   Aparición de una entidad nebulosa con forma humana (cf. Job 4:13-16)
    Todas estas experiencias pueden tener una explicación natural y científica. Sólo en algunos casos pueden tratarse de manifestaciones demoníacas. Pero nunca se trata de almas errabundas.
    Los discípulos fueron librados de estas erradas creencias (Mt. 14:26; Lc. 24:37).
    La interacción real entre los vivos y seres del otro mundo es con Dios, con ángeles, o creyentes triunfantes, nunca con fantasmas. En conclusión, no existen espíritus de muertos que vagan por el mundo.

Pastor Moisés Brito Valeras


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