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jueves, 7 de julio de 2016

LA TORTUGA LLEGÓ AL ARCA DE NOÉ

Muchos animales han llegado a ser una representación de un valor moral. Así la hormiga representa la previsión; la abejita, la industriosidad; el perro, la fidelidad; la paloma, la paz; el caballo, la nobleza. . . ¿y la tortuga? ¡La perseverancia!

   En algún lado leí una frase poderosa para mi vida: “con paciencia, la tortuga llegó al arca”. Igual que la gacela, la liebre y el leopardo, la tortuga entró al arca de Noé y se salvó. De hecho, usted conoce el cuento de la liebre y la tortuga y su moraleja: “más vale paso que dure, y no trote que canse”.

La vida de Charles Schulz constituye una fascinante historia de perseverancia. Falló en todas las materias de sus estudios primarios; en secundaria obtuvo un cero en educación física; perdió en los  únicos dos juegos importantes de golf en el colegio; por miedo a ser rechazado, no salió a cita con ninguna chica antes de la universidad; era un chico retraído y muy tímido.
  
Pero Schulz tenía un sueño desde que era niño, quería ser dibujante de tiras cómicas. Envió sus trabajos a distintos medios pero todos lo rechazaron. Al terminar su secundaria envió sus mejores dibujos a Walt Disney, pero igual, fue rechazado.

Entonces, decidió plasmar en dibujos su autobiografía. Creó una tira cómica en pequeños episodios que presentaban su niñez: un niño perdedor, que nunca lograba nada. Su personaje principal se llamó “Charlie Brown” y su perro “Snoopy”. “Peanuts”, el nombre de la tira cómica, llegó a ser la caricatura que más éxito ha tenido a nivel mundial.

Hoy por hoy, los derechos de autor de esta tira cómica se han vendido al precio de 175 millones de dólares. La clave del éxito de Charles Schulz fue su perseverancia.

El Señor nos dice que una de las virtudes que el Espíritu Santo nos comunica se llama paciencia. Esta virtud tiene varias acepciones: longanimidad (largo ánimo), persistencia, perseverancia, resistencia, constancia, tesón, tenacidad, empecinamiento, seguir adelante.
  
La perseverancia es un poder utilizado por Dios para que su pueblo alcance sus metas. Abraham echó mano de la paciencia para llegar a la tierra elegida por Dios para él y su descendencia, y también para recibir en su regazo a su hijo prometido. José perseveró en su fe a pesar de iniciar una carrera de descenso hasta llegar a la cárcel del Faraón. Moisés no se desanimó en su travesía por el ancho desierto hasta llevar a Israel a la línea de la tierra prometida.

Pero, claro, el más dulce ejemplo de perseverancia fue nuestro Señor Jesucristo, que enfrentando todas las fuerzas demoniacas no cejó en su misión, logró su propósito de salvar a sus escogidos.
  
“Hermanos, tomen como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. En verdad, consideramos dichosos a los que perseveraron. Ustedes han oído hablar de la perseverancia de Job, y han visto lo que al final le dio el Señor. Es que el Señor es muy compasivo y misericordioso”. Santiago 5:10,11(NVI).



Pastor Moisés Brito Valeras

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