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viernes, 8 de mayo de 2015

DONES PARA BENDECIR A LOS DEMÁS

DONES PARA COMPARTIR
Pbro. Moisés Brito Valeras

1ª corintios 12:7
 "A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás."

Los dones espirituales son manifestaciones de la gracia de Dios para edificar a la iglesia y transformar el mundo.

1.      DIOS DECIDE QUIEN REALIZA CADA TRABAJO.

Uno puede quedarse maravillado con la diversidad de ministerios, dones, habilidades y logros que cada persona tiene al trabajar en la iglesia y en el mundo.
El “pero” que Pablo usa para conectar el verso 6 con el 7 ilustra el error que cometían los corintios al aplaudir unos dones y menospreciar a otros. El apóstol aclara que toda labor que se realiza en el reino de Dios es decidido por Dios.
Hay una sola fuente de todos los dones: el Trino Dios; y un solo objetivo: el bien de la comunidad.

2.    DIOS OTORGA A CADA CREYENTE SUS DONES

Usted se equivoca al pensar que los dones solo pertenecen a los pastores, misioneros, líderes, oficiales o maestros de la iglesia.
La Biblia dice: “a cada uno le fue dada la manifestación del Espíritu.” De modo que no existe el elitismo en el pueblo de Dios. Dios nos deja claro que todo hijo suyo posee un número de dones para desarrollarlos en bien del cuerpo de Cristo y el establecimiento de su reino en la tierra.
Es deber de cada creyente descubrir sus dones y usarlos conforme a los principios del Señor para hacer bien al prójimo.

3.   DIOS ACTÚA A TRAVÉS DE CADA DON

Cada don es “una manifestación especial del Espíritu.” Si uno ayuda, administra, dirige, canta, cocina, limpia, enseña o consuela a otra persona, si lo hace por la fe en Cristo y para la gloria de Dios, entonces está poniendo en evidencia la acción del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no se manifiesta por ruido, llanto, temblores, gritos o caídas al suelo. Se manifiesta por el ejercicio de tareas que hacen bien a los demás. El servicio a los demás en el nombre de Cristo, reconocido o no, ya es razón suficiente para hacernos felices porque es la obra de Dios por medio de nosotros.

4.   DIOS ACTIVA NUESTRO PODER PARA SERVIR

El propósito de los dones recibidos no es engreimiento, la rivalidad, el enriquecimiento, ni la tiranía. El propósito es “el bien de los demás.
Toda la carta a los Corintios, y especialmente los capítulos 12-14, nos indica el enfoque de buscar la utilidad de los dones para edificar la iglesia y para transformar el mundo. El apóstol cuestiona: ¿De qué sirve hablar en lenguas si la iglesia no es edificada? ¿De qué sirve cantar hermoso si la iglesia no es edificada? ¿De qué sirve orar de manera impresionante si la iglesia no es edificada?
Aunque el poseedor del don pueda ser beneficiado con su don, ese no es el propósito principal del don. Es para hacer bien a otros.

5.   DIOS UNE A SU IGLESIA POR MEDIO DE SUS DONES.

Los dones están distribuidos, organizados y relacionados en un cuerpo. Dios es soberano, sabio, justo, y bondadoso, al organizarnos a todos los creyentes en un cuerpo con diversidad e interdependencia.
La idea del cuerpo excluye las ideas de orgullo, egoísmo, o pereza. “Los demás” son parte de mí mismo, ya sea como familia humana o familia espiritual. Los lazos que me unen a la comunidad son puestos, sostenidos y habilitados por Dios para hacer de este mundo un mundo para Dios.
Saber que por la gracia de Dios soy dependiente – y eficiente – para los demás, me libra de la ansiedad y la frustración.

6.   DIOS LLAMA AL CREYENTE A SERVIR AL MUNDO

El don en sí mismo constituye un llamado, una vocación, un mandato de Dios para servir no solo en el ámbito de la iglesia, sino en este mundo que ha sido reclamado por Dios como su propiedad, donde debe hacerse visible su reino por medio de la influencia de cada creyente.
El Señor Jesús enseñó a multitudes, alimentó a miles, sanó a incontables enfermos y buscó la reforma del templo y la religión.

Los creyentes deben ser luz del reino de Dios en el arte, en la ciencia, en la política y en todo quehacer humano.

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