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martes, 4 de diciembre de 2012

EL CORDERO PROVISTO POR DIOS

Pbro. Moisés Brito Valeras


Génesis 22:1-19

Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac

22 1Aconteció después de estas cosas, que Dios probó a Abraham. Le dijo:
—Abraham.
Éste respondió:
—Aquí estoy.
Y Dios le dijo:
—Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, vete a tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Abraham se levantó muy de mañana, ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus siervos y a Isaac, su hijo. Después cortó leña para el holocausto, se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho. Al tercer día alzó Abraham sus ojos y vio de lejos el lugar. Entonces dijo Abraham a sus siervos:
—Esperad aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros.
Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; luego tomó en su mano el fuego y el cuchillo y se fueron los dos juntos. Después dijo Isaac a Abraham, su padre:
—Padre mío.
Él respondió:
—Aquí estoy, hijo mío.
Isaac le dijo:
—Tenemos el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Abraham respondió:
—Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.
E iban juntos.
Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, compuso la leña, ató a Isaac, su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. 10 Extendió luego Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. 11 Entonces el ángel de Jehová lo llamó desde el cielo:
—¡Abraham, Abraham!
Él respondió:
—Aquí estoy.
12 El ángel le dijo:
—No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, pues ya sé que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único hijo.
13 Entonces alzó Abraham sus ojos y vio a sus espaldas un carnero trabado por los cuernos en un zarzal; fue Abraham, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14 Y llamó Abraham a aquel lugar «Jehová proveerá.» Por tanto se dice hoy: «En el monte de Jehová será provisto.»
15 Llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, 16 y le dijo:
—Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado a tu hijo, tu único hijo, 17 de cierto te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; tu descendencia se adueñará de las puertas de sus enemigos. 18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
19 Regresó Abraham adonde estaban sus siervos, y juntos se levantaron y se fueron a Beerseba. Y habitó Abraham en Beerseba.
La caída del hombre mereció la muerte. Por su gracia, Dios proveyó de un cordero que sustituyera al creyente para su salvación eterna. Es el cordero que fue sacrificado en lugar de Isaac; es el cordero que fue inmolado en lugar de los primogénitos de Israel; es el cordero que fue ofrecido cada mañana y tarde en holocausto por los pecados del pueblo de Dios; es el cordero perfecto para la ofrenda de cada israelita; es el cordero que los profetas describieron para referirse al Mesías; es el Cordero de Dios, Cristo Jesús, que quita el pecado del mundo; es el cordero a la derecha del Trono de Dios que recibe la alabanza de toda la creación.  
1.   DIOS PRUEBA LA FE DE ABRAHAM. Vv.1, 2.
“Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac: el que había recibido las promesas, ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: «En Isaac te será llamada descendencia», porque pensaba que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también lo volvió a recibir.” Hebreos 11:17-19

Por sobradas razones Isaac podría llegar a ocupar el centro del corazón de Abraham. Habiendo salido Ismael de las casa, Isaac era el centro del hogar. Era un hijo muy esperado, era el resultado de un gran milagro, y todas las promesas hechas a Abraham dependían de la vida de ese amado hijo. Era necesario probar si Dios seguía siendo el primer amor del patriarca. Dios le pide sacrificar a su hijo único. Los paganos sacrificaban humanos movidos por su fantasía, pero aquí se trataba de la voz del Señor. Dios incita el corazón de Abraham a creer, a confiar. Lo desafía. Dios no seguirá adelante con Abraham hasta comprobar que está listo para rendirse totalmente a Dios. La fe es llevada al límite, confiar cuando sólo quede Dios como la única esperanza.

2.   ABRAHAM IMITA A DIOS. Vv. 3-10.
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Romanos 8:32

Siempre existe el peligro de centrarnos en la fe de Abraham. Pero Abraham se centró en Dios, no en su fe. Abraham pensó: “Dios está sacrificando más que yo, está sacrificando el único eslabón de donde dependen todas sus promesas. Está sacrificando su obra, su criatura, sus planes, su hijo amado. Si Dios sacrifica a su hijo, encontrará la manera de cumplir sus promesas, Él puede levantarlo de los muertos”. Abraham solo estaba ejecutando lo que Dios estaba haciendo. Presentar el sacrificio. Un día Dios sacrificaría a su Único Hijo, Jesucristo. Isaías profetizó respecto al Señor Jesucristo: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como un cordero fue llevado al matadero; como una oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, no abrió su boca.” (Is. 53:6,7). No cargaría leños, sino una cruz. Su amor, al enviar al perfecto Cordero, debe motivarnos a rendirle todo lo que somos.

Cuando un creyente sufre, es Dios el que está sacrificando a su hijo, y su corazón sufre más que el nuestro.

La caminata de dos días al monte Moriah fue tormentosa. Pero el padre de los creyentes tenía un espíritu firme. Tenía las respuestas para las posibles preguntas de su hijo y la explicación final. “Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío” era la respuesta elaborada. “Dios tiene un plan especial para ti, hijo, un milagro, Él te volverá de los muertos”, podría haber sido su última explicación. Abraham estaba muy familiarizado con el poder creativo y restaurador de Dios, como dice Pablo: “Como está escrito: «Te he puesto por padre de muchas naciones.» Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran. Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»” (Ro. 4:17,18). Abraham había dicho sus a sus siervos: “Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros.”

3.   DIOS PROVEE EL CORDERO PARA EL SACRIFICIO. 11-14.
“Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como un cordero fue llevado al matadero; como una oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, no abrió su boca.” Isaías 53:7
“¡Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” Juan 1:29

La historia trata de Dios. El Dios que promete. El Dios que prueba la fe. El Dios que pide lo que más amamos. El Dios que toma la vida de lo más preciado. El Dios que provee el cordero para el sacrificio.

Supongo que Abraham no tenía cara para explicarle a su joven hijo lo que estaba haciendo con él. Isaac, que amaba a su padre, y confiaba en él, “no abrió su boca” en rebeldía, se rindió a la voluntad de Dios. Acto seguido Abraham procedió a atar a su hijo y subirlo al altar del sacrificio. Tomó el cuchillo, y cuando el padre se disponía a sacrificarlo, Dios intervino para detenerlo. Había pasado la prueba. Abraham no tenía límites en la obediencia al Señor.

Abraham estaba dispuesto a dar a su hijo, pero Dios quería mostrarle que sería Él quien en este mismo monte (2 Cr. 3:1), años después, daría a su perfecto cordero para el sacrificio (Jn. 1:29). Cuando entendemos que Dios provee lo que nos pide, y que Él ha dado lo que más amaba en la eternidad por nosotros, entonces en gratitud, nada podremos negarle.

4.   DIOS JURAMENTA SUS PROMESAS. 15-24
“Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento” Hebreos 6:17
“Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó.” Juan 8:56

Dios es fiel, veraz, íntegro, confiable, ¿por qué habría de jurar para asegurar sus promesas? Porque nos entiende y condesciende para adaptarse a nuestra debilidad. Sabe que con su juramento traerá paz al corazón de Abraham. Dios confirma sus promesas a Abraham. De vez en cuando necesitamos recordar quiénes somos y lo que esperamos de Dios. La vida terrenal es tan difícil que sucumbiríamos ante ésta  si no tuviéramos expectativas de Dios.

Dios le promete al padre de la fe que tendrá una nación por descendencia, que sus hijos conquistarían a sus enemigos y que en uno de sus descendientes serían benditas todas las naciones de la tierra.

El mayor gozo de Abraham era saber que de sus descendientes nacería el Salvador del mundo.

Si tenemos la misma fe de Abraham, entonces somos hijos de Abraham; y nuestro testimonio será el cumplimiento de las promesas hechas a él. En nosotros están siendo bendecidas las naciones de la tierra. 
Hoy celebramos la gracia de Dios, con la cual nos envió al Cordero Celestial, por quien tenemos la expiación de nuestros pecados y la entrada a la perfecta comunión con nuestro Padre Eterno (1 Pedro 1:18-21).
“A todo lo creado que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, oí decir:
«Al que está sentado en el trono y al Cordero,
sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder,
por los siglos de los siglos.»”
Apocalipsis 5:13

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