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lunes, 11 de mayo de 2015

LA COMUNIÓN EN LA SANTÍSIMA TRINIDAD

EL MODELO PARA NUESTRA COMUNIÓN

Juan 14:15-26

La comunión que hay entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en el proceso de nuestra salvación es el modelo y la fuente de toda comunión humana.

1. LA COMUNIÓN EN EL CIELO.
    En sus últimos discursos de consuelo que Cristo pronunció ante sus discípulos nos describe la unidad, armonía y cooperación que existe en el cielo para nuestra salvación. 
    El Padre tiene un hogar en el cielo para nosotros, y mientras llegamos a ese hogar, nos enviará otro consolador para que nos acompañe siempre. El hijo está por culminar su obra redentora y volverá al cielo, donde nos preparara nuestra vivienda, pero volverá a nosotros. Mientras tanto, su espíritu nos guiará en el mundo para saber cómo conducirnos y nos equipará para llevar acabo nuestra misión. 
    La unidad y diversidad en la Trinidad son un perfecto modelo para sus hijos.

2. LA COMUNIÓN EN EL MATRIMONIO.

    El matrimonio es la primera institución divina que refleja la unidad y diversidad que hay en Dios. Dios creó al ser humano varón y mujer (Gn. 1:27), y aunque son una sola carne (Gn. 2:24), son en realidad dos personas, que, aun siendo individuos distintos, llegan a ser uno en cuerpo, mente y espíritu (1 Co. 6:16-20; Ef. 5:31).
    Así como el padre es cabeza de Cristo, el Mediador, el esposo es cabeza de la mujer, su ayuda idónea.
    Los esposos que comprenden este misterio del matrimonio, lucharan por reflejar esta comunión divina en el modo de relacionarse uno con otro.

3. LA COMUNIÓN EN LA IGLESIA.

    La segunda institución divina donde se refleja la belleza de la unidad y diversidad del cielo es en la Iglesia.
    La Iglesia está constituida por muchos miembros, sin embargo es un solo cuerpo (1 Co. 12:12). Podemos apreciar en ella una diversidad de dones, ministerios, funciones e intereses, pero gracias al Espíritu Santo, somos un templo, un edificio, una vid, un cuerpo, una esposa de Cristo.
     El honor que Dios nos da de reflejar su comunión, su unidad de propósito y su armonía debe impulsarnos a glorificarle, pero también, debe desafiarnos a perfeccionar la comunión en nuestras relaciones como hermanos de la misma familia espiritual.

4. LA COMUNIÓN EN EL MUNDO.

    La Iglesia es el cumplimiento de lo que Dios espera y hubiera querido de todo el mundo; que todas las razas, con todas sus diferencias se unieran de corazón en un solo pueblo, en una sola hermandad.
    El ejemplo lo tenemos en la comunión que Dios logró entre judíos y gentiles (Ef. 2:16, 3:8-10). En Cristo ya no hay judío ni griego, ni bárbaro ni escita, ni esclavo ni libre, ni mujer ni varón, sino que todos somos uno en Cristo (Col. 3:11).
     Podemos ver oscuramente esta belleza divina en las organizaciones internacionales, en confederaciones y tratados internacionales que buscan la unidad, armonía y prosperidad de las naciones.

5. LA COMUNIÓN EN LA SOCIEDAD.

    La unidad, armonía, colaboración y unanimidad del Dios trino la podemos apreciar también en cosas muy cotidianas, al trabajar en una empresa, al participar en un equipo deportivo, al unirnos a una causa social o formar parte de un grupo musical.
     La sabiduría divina se refleja en la unión de fuerzas y capacidades para lograr un solo propósito. Allí  podemos vislumbrar la gloria de Dios, el Creador del ser humano, con toda esa potencialidad de cooperación.
    Donde quiera que se unan dos o tres personas para realizar una tarea están reflejando la comunión que hay en las tres personas de la trinidad.
    Si comprendemos esto, nuestras vidas serán revolucionadas.

6. LA COMUNIÓN EN LA ETERNIDAD.

    Al final de la historia el universo entero experimentará la comunión perfecta: Dios, su pueblo, y el universo entrarán en un estado de unidad, armonía y funcionalidad perfectas. Esta es la gloria que Cristo anhela para sus hijos y para el universo entero (Ap. 4).
    En la eternidad todas las razas se unirán en amor para alabar al Creador y Redentor de nuestras almas, allí se terminaron los odios, las divisiones, los rencores y toda rivalidad. Habrá perdón, gozo, bendición y vida eterna. Ese es nuestro ideal y nuestra meta.

  Se olvidaron las ofensas, nos amaremos como Cristo nos amó y juntos a una voz cantaremos y confesaremos que Jesús es el Señor (Fil. 2:10,11). 
                                                                                                                         Pastor Moisés Brito Valeras

viernes, 8 de mayo de 2015

DONES PARA BENDECIR A LOS DEMÁS

DONES PARA COMPARTIR
Pbro. Moisés Brito Valeras

1ª corintios 12:7
 "A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás."

Los dones espirituales son manifestaciones de la gracia de Dios para edificar a la iglesia y transformar el mundo.

1.      DIOS DECIDE QUIEN REALIZA CADA TRABAJO.

Uno puede quedarse maravillado con la diversidad de ministerios, dones, habilidades y logros que cada persona tiene al trabajar en la iglesia y en el mundo.
El “pero” que Pablo usa para conectar el verso 6 con el 7 ilustra el error que cometían los corintios al aplaudir unos dones y menospreciar a otros. El apóstol aclara que toda labor que se realiza en el reino de Dios es decidido por Dios.
Hay una sola fuente de todos los dones: el Trino Dios; y un solo objetivo: el bien de la comunidad.

2.    DIOS OTORGA A CADA CREYENTE SUS DONES

Usted se equivoca al pensar que los dones solo pertenecen a los pastores, misioneros, líderes, oficiales o maestros de la iglesia.
La Biblia dice: “a cada uno le fue dada la manifestación del Espíritu.” De modo que no existe el elitismo en el pueblo de Dios. Dios nos deja claro que todo hijo suyo posee un número de dones para desarrollarlos en bien del cuerpo de Cristo y el establecimiento de su reino en la tierra.
Es deber de cada creyente descubrir sus dones y usarlos conforme a los principios del Señor para hacer bien al prójimo.

3.   DIOS ACTÚA A TRAVÉS DE CADA DON

Cada don es “una manifestación especial del Espíritu.” Si uno ayuda, administra, dirige, canta, cocina, limpia, enseña o consuela a otra persona, si lo hace por la fe en Cristo y para la gloria de Dios, entonces está poniendo en evidencia la acción del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no se manifiesta por ruido, llanto, temblores, gritos o caídas al suelo. Se manifiesta por el ejercicio de tareas que hacen bien a los demás. El servicio a los demás en el nombre de Cristo, reconocido o no, ya es razón suficiente para hacernos felices porque es la obra de Dios por medio de nosotros.

4.   DIOS ACTIVA NUESTRO PODER PARA SERVIR

El propósito de los dones recibidos no es engreimiento, la rivalidad, el enriquecimiento, ni la tiranía. El propósito es “el bien de los demás.
Toda la carta a los Corintios, y especialmente los capítulos 12-14, nos indica el enfoque de buscar la utilidad de los dones para edificar la iglesia y para transformar el mundo. El apóstol cuestiona: ¿De qué sirve hablar en lenguas si la iglesia no es edificada? ¿De qué sirve cantar hermoso si la iglesia no es edificada? ¿De qué sirve orar de manera impresionante si la iglesia no es edificada?
Aunque el poseedor del don pueda ser beneficiado con su don, ese no es el propósito principal del don. Es para hacer bien a otros.

5.   DIOS UNE A SU IGLESIA POR MEDIO DE SUS DONES.

Los dones están distribuidos, organizados y relacionados en un cuerpo. Dios es soberano, sabio, justo, y bondadoso, al organizarnos a todos los creyentes en un cuerpo con diversidad e interdependencia.
La idea del cuerpo excluye las ideas de orgullo, egoísmo, o pereza. “Los demás” son parte de mí mismo, ya sea como familia humana o familia espiritual. Los lazos que me unen a la comunidad son puestos, sostenidos y habilitados por Dios para hacer de este mundo un mundo para Dios.
Saber que por la gracia de Dios soy dependiente – y eficiente – para los demás, me libra de la ansiedad y la frustración.

6.   DIOS LLAMA AL CREYENTE A SERVIR AL MUNDO

El don en sí mismo constituye un llamado, una vocación, un mandato de Dios para servir no solo en el ámbito de la iglesia, sino en este mundo que ha sido reclamado por Dios como su propiedad, donde debe hacerse visible su reino por medio de la influencia de cada creyente.
El Señor Jesús enseñó a multitudes, alimentó a miles, sanó a incontables enfermos y buscó la reforma del templo y la religión.

Los creyentes deben ser luz del reino de Dios en el arte, en la ciencia, en la política y en todo quehacer humano.

martes, 3 de marzo de 2015

CRISTIANO

Diariamente nacen muchos
Que se confunden entre la gente;
Seres sin propia iniciativa,
Sin ninguna resistencia;
Existencias vegetativas
Que no tienen biografía.

Desfilan inadvertidos
Sin aprender ni enseñar,
Piensan con cabeza ajena
Y rezan lo que dicen los demás.

Existen pero no viven,
Van como borregos con los demás;
Son copias de este mundo
Y lastres de la sociedad.

El mundo los ignora,
La historia los desprecia
Y Dios los vomitará.

Pero tú eres un ser especial.
Diferente a los demás;
Un caso para el Padre Celestial.

No te compares con nadie más,
Excepto con aquel Varón eternal,
Buscando alcanzar su altura
Y tratando de imitar su hechura.

Levanta con energía en tu mano
La antorcha de la verdad.
Lucha con vivo entusiasmo
Por la verdadera libertad.

Como testigo de Jesús,
Haz que brille en tí su luz;
Proclama las buenas nuevas
De que Jesús nos vino a salvar;
Disipa con tu boca las tinieblas,
Alguna vida puede cambiar.

El Rey te otorga un trono,
El Profeta te concede su atalaya,
El Sumo Sacerdote te entrega un efod.
Sí, tus oraciones son su gozo,
Su voz Él une a tus palabras,
Y halla sus motivos en tu clamor.

Eres perfume del cielo
Que disipa el hedor del cieno.
Luz que por dondequiera
Termina el horror de las tinieblas.
El sazón de la sal
Que extermina del mundo el mal.

Embajador del reino celestial,
Vocero del soberano del universo,
Ministro de la hacienda del Creador,
Mayordomo de la Sion eternal.
Tu llamado es eterno,
Tu competencia viene del Señor.

Vaso de honra del Alfarero,
Siervo del Dios Altísimo,
Amigo del Santo Cordero,
Discípulo del Maestro divino,
Soldado del Guerrero soberano,
Miembro de la familia del Creador,
Eres, eso que el mundo llama, CRISTIANO.

Pastor Moisés Brito Valeras

(escrito en 1985) 

jueves, 26 de febrero de 2015

EL CANSANCIO DE HACER EL BIEN

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.
Gálatas 6: 7- 10
Pbro. Moisés Brito Valeras

    Nada es más suave y al mismo tiempo tan fuerte como el agua, que fluye firme y lentamente, con la sabiduría de tener el mismo destino del hombre: SEGUIR ADELANTE (Anónimo).
    El agua acaricia suavemente nuestra piel, pero con su constancia puede romper una roca, derribar montañas y abrir grandes canales. 
    Hoy hablaremos del cansancio de hacer el bien y cómo vencerlo. 
    Sigamos este acróstico: A. D. E. L. A. N. T. E.

1. GRADE AL JUEZ JUSTO
    Los gálatas se habían cansado de su vida en Cristo. Por alguna razón habían cedido a las presiones de los judaizantes y habían vuelto al ritualismo mosaico. Pablo ve con asombro esta actitud y los exhorta a seguir adelante en su fe en Cristo. Los insta a dejar su carnalidad y crecer en la obediencia al Espíritu Santo.
  Pablo nos recuerda que fijemos nuestra mirada en el Juez que todo lo sabe, que no es olvidadizo ni corrupto, quien finalmente castigará o premiará nuestras obras. Con Dios no podemos simular que hacemos el bien. No podemos imitar a otros y engañarlo. Él conoce nuestras intenciones y motivaciones.
   Pero debemos recordar que es un Dios lleno de amor, y que se complace en el servicio que sinceramente le brindan sus hijos.


2. D ECIDA QUÉ COSECHA RECIBIRÁ
         Sólo hay dos posibles clases de cosecha: destrucción o vida eterna. No hay mucho que pensar.
   La gente piensa que hay muchas opciones: un cielo aburrido, un infierno divertido, la encarnación, o la extinción completa. Pero el único libro que dice –y prueba- ser la Palabra de Dios, solo nos da estas dos opciones: el infierno o el paraíso; la condenación eterna o la vida eterna; la muerte o la vida.
   Estas realidades están al final del camino, pero sus poderes ya están presentes. Durante esta vida podemos echar mano de la vida eterna, o sufrir los efectos de la ira de Dios. Sus juicios ya están presentes.
   Ambas recompensas implican dos aspectos: la calidad de la recompensa y la cantidad del tiempo de la recompensa. En cuanto a la calidad su contraste es absoluto, en cuanto a su duración serán iguales. Es destrucción eterna (2 Ts. 1:9) o vida eterna. Escoja la cosecha que desea.

3. SCOJA LA SEMILLA APROPIADA
   Dependiendo de la cosecha que decidimos recibir, es la semilla que debemos sembrar. Sembrar para la carne trae destrucción; sembrar para el Espíritu trae vida eterna.
   Sembrar para la carne significa que nuestra naturaleza pecaminosa obtiene la libertad para expresarse en blasfemias, mentiras, rencor, embriaguez, chismes, venganza, pereza, cobardía, hechicería, preocupación, y toda malicia.
    Sembrar para el Espíritu significa permitirle al Espíritu Santo que manifieste los poderes de la vida eterna mediante la obediencia, la honestidad, el servicio, el gozo, la templanza, la paz y todo el fruto de la gracia.
Es obvio que Dios nos indica que sembremos para el Espíritu, alimentándonos con la Palabra del Espíritu, sometiéndonos al régimen del Espíritu, cultivando las virtudes del Espíritu, ejerciendo los dones del Espíritu y edificando con diligencia el templo del Espíritu, su Iglesia.

4. ABRE SU PROPIO TERRENO
  El contexto enfatiza la responsabilidad personal. Dios no nos juzgará por grupos o familias. Es emocionante formar parte de una iglesia, un círculo de oración, una sociedad o una red social. Pero el juicio es personal.
   “Cuídese cada uno”, “cada cual examine su propia conducta”, “que cada uno cargue con su propia responsabilidad”, “cada uno cosecha lo que siembra”, “no se compare con nadie”. Esta es una de nuestras debilidades. Estarnos siempre comparando con los demás. Pero siempre habrá unos atrasados en su madurez y otros muy avanzados. La única comparación legítima debe ser con Cristo.
   El texto nos pone los siguientes estándares: 1) ¿Está Dios contento con mi labor? 2) ¿Estoy sembrando para una gran cosecha? 3) ¿Estoy utilizando la semilla apropiada? Y 4) ¿Estoy aprovechando todo el terreno disponible para sembrar?
Deje de fijarse en el cultivo ajeno, ocúpese del propio. Dios no le pedirá cuenta del cultivo de otro, ni le premiará por el cultivo ajeno.

5CEPTE EL TIEMPO DE DIOS
   La cultura nos incita a buscar satisfacción rápida. Comida exprés, lavandería exprés, fotografía exprés, sermones exprés, internet exprés, etc. La paciencia no es una virtud apreciada.
  La falta de una recompensa inmediata nos provoca cansancio y hastío. Pero Pablo nos dice que “a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos”.
   A su debido tiempo la paciencia de Abraham fue recompensada con un hermoso hijo; a su debido tiempo la paciencia de Job fue premiada con hijos, bienes y salud; a su debido tiempo Noé fue honrado por Dios al recibir la lluvia del cielo y poder subir a la seguridad del arca; a su debido tiempo muchas mujeres estériles vieron su oración contestada al cargar en sus brazos el fruto de su vientre; a su debido tiempo Nehemías miró con satisfacción el muro terminado después de persistir, en medio de problemas, carencias, cansancio y acechanzas.
   Acepte el tiempo determinado por Dios para recibir la cosecha.

6. IÉGUESE A DARSE POR VENCIDO
   Aceptemos que el cansancio es parte de nuestra debilidad. Como pecadores somos susceptibles al enojo, el desánimo, la frustración y la renuncia a la fe.
   Elías se cansó de hacer el bien y se deprimió; Jonás de cansó de hacer el bien y huyó del ministerio; Pedro se cansó de esperar que Cristo se defendiera de sus enemigos y lo negó; Judas Iscariote se cansó de esperar los privilegios del reino de Cristo y lo traicionó; los cristianos hebreos se cansaron de las burlas y la persecución religiosa y volvieron a sus creencias antiguas. 
Entender el carácter de Dios, su plan de salvación y las preciosas promesas que Dios tiene para su pueblo, nos ayudará a no darnos por vencidos.
   Comprender el poder de nuestra naturaleza pecaminosa, el engaño del mundo y la falsedad de las ofertas de Satanás, nos llevará a perseverar en la batalla contra el mal y en la conquista de todo suelo para el reino de Dios.

7  RANSFORME EL MUNDO HACIENDO EL BIEN
   ¿Recuerda la historia del vendedor de zapatos? Una vieja compañía norteamericana de zapatos mandó a un representante de ventas a una isla del Pacífico para investigar si la empresa podría vender zapatos allí. Después de unos días, el agente envió un breve mensaje a las oficinas: “Aquí no hay mercado, la gente no usa zapatos”.
   El gerente quiso verificar el dato y envió a su mejor vendedor a la isla. A los pocos días, el segundo vendedor llamó a la empresa muy emocionado y exclamó: “Envíenme un cargamento de zapatos para mujeres y para hombres, de todas las medidas. Aquí nadie tiene zapatos. Tenemos un gran mercado”.
   Queridos hermanos, toda necesidad es una oportunidad para invertir en los cielos haciendo el mayor bien posible. Estamos en los negocios del reino, y cada buena obra es un tesoro que acumulamos en el cielo.

8. E xamine LAS PRIORIDADES DE DIOS
   Muchos de nuestros errores se deben a que perdemos de vista las prioridades de Dios en su obra. A veces tenemos las prioridades invertidas. Hay que hacer bien a todos, pero especialmente a los de la familia de Dios. Su prioridad es la familia de la fe. Como ésta hay muchas prioridades.
   En cada situación tenemos que preguntar: “¿Cuáles son tus prioridades Señor”? En la manera de manejar nuestro tiempo; en el valor que damos a la familia; en la forma en que administramos nuestro dinero; en el tipo de cosas que hacemos en el día del Señor; en el modo en que atendemos a la gente.
¿Sabe? Dios tiene una familia en este planeta. Tiene un lugar donde Él se siente en casa. Tiene amigos. Tiene una hermosa esposa que le espera en casa, y es su iglesia. A ella tenemos que honrarla, hacerle bien y cuidarla de todo ultraje. A Dios le interesa su salud, su crecimiento, su felicidad y su unidad. Cumplamos los deseos de Dios.

“No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto.

Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí” Fil. 3:12.

lunes, 9 de febrero de 2015

EL AMOR SEA SIN HIPOCRESÍA

El amor sea sin hipocresía 
Romanos 12:9 (LBLA)
Pastor Moisés Brito
1. UN PEQUEÑO GRAN MANDATO.
   Cuando vamos en un auto por carretera vemos como los árboles pasan muy rápido al lado nuestro. Pasamos cerros, bosques, ríos, huertas o playas, muy rápido. Pero ¿qué pasa cuando nos detenemos y admiramos de cerca esos maravillosos lugares que hay en nuestro país?
   A veces, cuando mi esposa y yo viajamos, no me resisto a pasar de largo ante esos lugares tan hermosos, y si no llevamos prisa, nos detenemos a mirar de cerca. Una vez, en Michoacán nos detuvimos para caminar y sentarnos en una alfombra de flores.
   Le invito que al leer la Biblia, no pase de largo ante estas pequeñas frases que están llenas de enseñanzas maravillosas para deleitar nuestra vida. Valore este gran mandato.

2.  ATACA UN VICIO MUNDANO.
   En el idioma griego existen cuatro palabras para referirse al amor: ágape, filos, eros y storge. Amor de familia, amor de pareja, amor de amigos y el amor de Dios, considerándolos en sentido inverso. Cuando el Espíritu Santo ha regenerado nuestro corazón, estos tipos de amores son santos. Pero cuando el pecado tiene cautiva nuestra alma, estos amores son peligrosos, salvajes, potencialmente asesinos.
   El simple mandato da por hecho que aun los regenerados pueden ceder eventualmente ante la hipocresía. El pecado es como una bestia que ha recibido el golpe mortal, pero en su proceso de modificación, puede, de momento, levantar la cabeza y hacer un enorme daño.
   Ser hipócrita es normal para un pagano, se promete boda solo para obtener sexo, se intenta un suicidio para manipular a los padres, se adula a los amigos para obtener beneficios, se ruega perdón solo para volver a ser infiel.
   El mandato nos previene de un vicio mundano y destructivo.

3.  EL ESPÍRITU SANTO LO HACE FACTIBLE.
   Por un lado el apóstol nos previene contra la mundanalidad, pero por otro nos confronta con un gran desafío. Todos sabemos de la gran lucha para poder alinear las facultades del alma hacia el propósito divino: mente, sentimientos y voluntad.
   Hacemos lo contrario de lo que deseamos en Cristo; y lo que hacemos obedeciendo a Dios lo aborrecemos en el corazón; muchas veces nuestro pensamiento traiciona nuestros hechos. Amar sin hipocresía demanda pureza en la mente, en el corazón y en los hechos.
   Cuando Pablo menciona el propósito de su carta a los romanos, nos da la clave para poder obedecer este mandato: “Sin embargo, les he escrito con mucha franqueza sobre algunos asuntos, como para refrescarles la memoria. Me he atrevido a hacerlo por causa de la gracia que Dios me dio para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles. Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una  ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo”. Ro. 15:15,16. Es el Espíritu Santo el que puede ayudarnos a alinear nuestra mente, nuestros sentimientos y nuestra voluntad para amar con sinceridad.

4.  COMIENCE RENOVANDO SU MENTE.
   Para que se cumpla el propósito de Dios en nosotros, tenemos que colaborar con la obra transformadora del Espíritu Santo. Vayamos al encabezado de esta sección: “Por tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” Ro. 12:1,2.
   Su mente debe responder a esta pregunta: ¿Cómo es el amor sincero, auténtico, real, el amor de Dios? ¿Quién me lo puede decir? ¿En quién lo puedo ver modelado? ¿Cómo espera Dios que yo ame?
   La Biblia dice que Dios es amor, que por su amor nos envió a su Hijo; que por amor Cristo murió por nuestros pecados. Nuestro Señor dice que Dios ama a todo ser humano, a toda su creación; que el amor de Dios es puro, es fiel, es poderoso, es infinito, es incondicional. El apóstol Pablo dice que el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
   Conocer a Dios mediante su palabra, transformará nuestra mente y corazón.

5.  LA HIPOCRESÍA OCULTA LO INTERIOR.
   Un hipócrita es un actor. Finge lo que no es. El hipócrita se preocupa por su apariencia, por lo que los demás piensen de él. Selecciona la ropa que causará una impresión; escoge accesorios que esconden su verdadero carácter; elabora sus palabras para lograr el efecto deseado. ¿Qué intenta ocultar la hipocresía? El egoísmo, la avaricia, los deseos pecaminosos del corazón.
   El apóstol señala en 1 Co. 13:1-3, que la elocuencia, la educación, la religión, la benevolencia y el éxito, no tienen ningún sentido, si no tenemos amor.
   Los fariseos eran hombres muy ricos, muy educados, bien vestidos, muy religiosos y excesivamente generosos. Pero no tenían un amor sincero. Jesús pone al descubierto su interior y los llama “hipócritas”.
“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Limpian el exterior del vaso y del plato, pero por dentro  están llenos de robo y de desenfreno” Mt. 23:25.

6.  LA HIPOCRESÍA ENCUBRE NUESTRO PECADO.
a) “¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero, para dárselo a los pobres? Dijo esto no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella” Juan 12:5,6.
Judas estaba enojado por no tener más dinero para robar.
b) “Indignado porque Jesús había sanado en sábado, el jefe de la sinagoga intervino, dirigiéndose a la gente: -Hay seis días en que se puede trabajar, así que vengan esos días para sanarlos, y no el sábado. -¡Hipócritas! –le contestó el Señor-. ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro en sábado, y lo saca del establo para llevarlo a tomar agua?” Lucas 13:14,15.
El jefe de la sinagoga veía perder sus ganancias cuando Jesús  sanaba en día de reposo y no en días hábiles.
c) “Además de esto, si alguien se le acercaba para inclinarse ante él, Absalón le tendía los brazos, lo abrasaba y lo saludaba con un beso. Esto hacía Absalón con todos los israelitas que iban a ver al rey para que les resolviera algún asunto, y así fue ganándose el cariño del pueblo” 2 Samuel 15:5,6.
Absalón atendía a los necesitados de Israel para armar una sedición contra su padre, el rey.
d)¡Hipócritas! Tenía razón Isaías cuando profetizó de ustedes: ´Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”  Mt. 15:7,8.
El Señor aborrece una adoración bien elaborada y correcta, cuando el corazón alberga maldad.

7.  LA HIPOCRESÍA AMBICIONA GLORIA.
La hipocresía es una forma equivocada de obtener aprobación y alabanza de los demás.
Todos necesitamos palabras de afirmación, pero ellas deben nacer espontáneamente por nuestro servicio sincero a Dios. Nunca deben provocarse por la simulación o la artimaña. Éste era el error de los fariseos (Jn. 12:43); de esto se cuidaban los apóstoles (1 Ts. 2:6); y de esto nos advierte Pablo (1 Co. 1:31; 2 Co. 10:17).
El Señor Jesús dijo: “Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa. Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje, Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa”  Mt. 6:1, 2, 5,16.
Cuando el amor de Dios ha llenado nuestro corazón hasta desbordar, nunca más tenemos necesidad de elogios, agradecimientos, aplausos, reconocimientos, de gloria de los hombres. La gloria de Cristo es más que suficiente.

8.  LA FÓRMULA PARA EMPEZAR.
   Para que nuestro amor deje de ser hipócrita, egoísta, ciego, caprichoso, “libre”, platónico, “a primera vista”, y comience a ser un amor santo, puro, comprometido, incondicional, recto, fiel, sacrificial y lleno de buenos frutos, le invito a que siga la siguiente fórmula:
A prenda cómo actúa y responde el amor maduro.
M emorice las enseñanzas bíblicas sobre el amor.
O bedezca a Dios, no sus sentimientos y prejuicios.
R eciba apoyo y consejo de personas que saben amar.
   Usted no aprenderá a amar, a menos que conviva con personas que son difíciles de amar, y aprenda a observar a personas que ya han aprendido a amar. Eso lo aprendemos en a iglesia, en sus organizaciones, en las células y en nuestras familias, no sólo en un salón de clases de Formación Cristiana.

“Que el Señor los haga crecer para que se amen
más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros

los amamos a ustedes”  1 Ts. 3:12.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LA FUERZA DE LOS JÓVENES

“He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.” Ez 3:8-9
    Los jóvenes han sido puestos por Dios para ser la fuerza de la sociedad. Fuerza física, fuerza moral, fuerza espiritual, fuerza intelectual, fuerza de ánimo, fuerza de unidad. Las manifestaciones contra lo sucedido en Iguala son un ejemplo de esa fuerza, solo que las masas en ocasiones pierden el control de sus acciones. Pero allí está la fuerza para realizar cambios. Las manifestaciones y pronunciamientos de los estudiantes del IPN son otro ejemplo de unidad y fuerza moral. Los objetivos comunes unen fuerzas contra realidades que reprueban.
    El profeta Ezequiel fue equipado con la verdad para tener poder ante la oposición de los rebeldes israelitas cautivos de Tel-abib. Tenía que comer la Palabra de Dios para hablar y responder ante la casa de Israel. Contaba con la presencia y la autoridad de Dios para realizar su ministerio. Esa es el arma poderosa en las manos de la juventud para vencer en todos los frentes que luche.
La impotencia de los jóvenes los lleva a resistirse a la autoridad con ataques verbales, insultos, difamaciones y acusaciones mal informadas. Pero una lucha legítima siempre se gana con la verdad. Con una mente informada, un corazón íntegro, y un trato con respeto a la investidura de las autoridades, lo merezcan o no. Podemos ver una muestra de esa actitud en la lucha que libró y ganó Mahatma Gandhi, Martin Luther King o Nelson Mandela. Ese ejemplo nos dejó el apóstol Pablo ante las autoridades imperiales que lo juzgaban. Ese ejemplo nos dejó el rey David en su lucha contra el rey Saúl. Jesucristo mismo tuvo esa actitud al enfrentar su juicio injusto ante Herodes y Pilato.
    Los jóvenes están para irrumpir en lo obsoleto, para renovar lo caduco, para destruir lo que ya es inútil, para establecer nuevas formas, introducir nuevas perspectivas, pero siempre con el poder de la verdad, la fuerza de las palabras, y la habilidad de la inteligencia y la razón. Nunca con una fuerza destructora que genere más violencia.
    El profeta Ezequiel representaba la presencia de Dios ante los cautivos. Cuando Dios hablaba, él hablaba. Cuando Dios callaba, él callaba. No es fácil hacer eso. Se necesita un corazón rendido a Dios y conocer sus propósitos para actuar de acuerdo a su voluntad. Pero cuando estamos en comunión con Él, tendremos el valor para hablar la verdad ante quien sea, tengan la respuesta que tengan. Oigan o no oigan. Recordemos que el Señor Jesucristo era un joven de treinta años que se enfrentó a todo el aparato gubernamental y religioso de su nación sin amedrentarse. La verdad de Dios fue la fuerza que le hizo invencible. Solo la muerte lo hizo callar. Pero su estela de enseñanzas no permitió que su revolución espiritual acabara en su tumba. Su obra permanece por los siglos y sigue generando cambios en la sociedad.

    Dios quiera que los jóvenes de nuestra iglesia sean un agente de cambio de acuerdo a la voluntad revelada y providente de Dios. Que Dios siga levantando líderes que se interesen en la vida de nuestros jóvenes. 
                                                             Pastor Moisés Brito Valeras

lunes, 16 de junio de 2014

Niños nigerianos cantan alabanzas

PADRE SÓLO HAY UNO...

Porque en cierta medida es el padre de donde los hijos se harán una imagen del Dios que adoran. Es el padre de donde los hijos varones se harán un modelo a seguir y de donde las niñas se harán un modelo del esposo que les gustaría tener. Los padres constituyen la columna humana más poderosa que sostiene el hogar, no en el sentido económico necesariamente, sino moral, espiritual y emocional. La familia se siente segura con un padre confiable, donde las olas de las tempestades de la vida golpean como contra una roca que no se mueve ni un ápice de su lugar.

Es el esposo el que debería ser el asidero de la esposa cuando ésta se ve asediada por los temores del futuro, o desalentada por la inseguridad de sí misma, o por las tentaciones atacando a cualquiera de los miembros de la familia.

El padre es el que enfrenta los peligros más difíciles, el que va un paso delante de su esposa y de sus hijos, el que se arroja a las amenazas más oscuras y el que enfrenta al enemigo más cruel. Es el último en saltar del barco y el primero en ofrendar su vida en sacrificio por la protección de su familia.

El padre es el primero en buscar la opinión de todos los miembros de su familia y el que puede vislumbrar, con la ayuda de Dios, los fines más altos de la vida para tomar las mejores decisiones.

Ser un buen padre es imposible sin la gracia de Dios. La meta más alta de un padre es relacionar a los hijos con el Padre Celestial por medio del Señor Jesucristo. Ningún padre debería estar contento con morir sin haberse asegurado de que cada uno de sus hijos comprende exactamente como llegar al cielo. La dicha más grande de un padre es cuando los hijos ya viven la vida eterna por su relación con Cristo. No importa si tienen una carrera profesional o no, si son exitosos o no, si tienen salud o no, si son prósperos o no. Jesús dijo: alégrense de que sus nombres están escritos en el libro de la vida.

Cuando Dios ha llegado a ser el primer amor de nuestros hijos, y nosotros hemos pasado a un segundo plano, podemos respirar tranquilos, hemos logrado el propósito por el cual alguien nos llamó “padre”. Si no lo hemos logrado, tenemos que confiar en Dios, Él es el único que puede cambiar los corazones. Algún día nuestro testimonio obtendrá el fruto por la gracia de Dios.
                                                                                                                                                                     Pastor Moisés Brito V.

viernes, 6 de diciembre de 2013

¿CÓMO SERÍA RECIBIDO EL MESÍAS?

¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del Señor? Creció en su presencia como vástago tierno, como raíz de tierra seca. No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable. Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:1-3

   Dos hombres trabajaban excavando un pozo profundo, cuando un día, al iniciar sus labores, hallaron una lagartija que accidentalmente había caído varios metros al fondo.
   El hombre que había descendido se lo comentó a su compañero que estaba afuera. – "Sácala, - le dijo éste, - la pobre se va a morir de hambre allí".
   Cuando el trabajador trataba de rescatarla, la lagartija corría y se ocultaba en las grietas de las piedras. Cuanto más trataba de alcanzarla más se hundía en la grieta. Cuando por fin fue sacada del pozo, corría para todos lados; no sabía qué hacer con su libertad. Esta es la actitud que tomó el pueblo de Dios cuando Cristo vino al mundo para salvarlo, lo rechazó.

1.   SU PUEBLO MENOSPRECIARÍA SU EVANGELIO. Ro. 10:16
   Las profecías acerca de la manera en que el Cristo sería recibido por su pueblo no eran nada halagadoras. Jesús tendría la misma recepción que sus profetas que le anunciaban; muchos de ellos fueron ignorados, otros perseguidos, y otros muertos.
   Era sólo un remanente el que recibía el mensaje y se volvía arrepentido a Dios.
   En el nacimiento del Cristo, pocos fueron los que verdaderamente lo esperaban y le dieron la bienvenida. Los dirigentes del pueblo lo rechazaron y persiguieron. Fueron los pobres, enfermos y marginados los que creyeron y lo siguieron.

2.   SU PUEBLO MENOSPRECIARÍA SU CONDICIÓN. Fil. 2:7
   ¿El Mesías, un campesino, pobre, del vulgo, sin escuela y mortal? No. Israel esperaba un Salvador al estilo Hollywood, montado en un majestuoso corcel, un guerrero con un poderoso séquito, bien parecido y fornido, diestro en el uso de la espada, elocuente y carismático, temeroso de Dios e intolerante con el gobierno pagano.
   Cuando Jesús se presentó a su pueblo como el Mesías en Nazaret, la gente se ofendió, lo quisieron lanzar al despeñadero. Era una burla para la imagen que ellos se habían creado del Mesías. No comprendían su condición humana  y  pacífica.

3.   SU PUEBLO MENOSPRECIARÍA SU APARIENCIA. Lc. 2:12
  Se dice que Moisés era hermoso (Ex. 2:2); que David era buen mozo, trigueño y de buena presencia (1 Sa. 6:12); que Saúl era buen mozo, alto y apuesto como ningún otro israelita (1 Sa. 9:2); ¿no se esperaría que el Mesías fuera más hermoso que ningún otro ser humano?
   Su pueblo no esperaba un hombre con apariencia de “raíz de tierra seca”, como un pequeño “retoño” de un árbol, y menos que igual que cualquier mortal sufriera hambre, pobreza y marginación.
   Olvidaron la hermosura de la santidad, la belleza de la bondad, la fuerza de la virtud y el poder del Espíritu de Dios. Sus ojos espirituales fueron cegados por su carnalidad.

4.   SU PUEBLO DEPENDERÍA DE SU REVELACIÓN. Mt. 16:15-17
   La razón por la cual su pueblo y las multitudes lo rechazarían, era por su incapacidad para discernir las cosas espirituales. El hombre ha sido vendado por el diablo para que no vea las huellas de Dios  en la creación, que no discierna la voz de Dios en su interior. Ha perdido el sentido del oído en su caída en el Edén. Su sabiduría está tan entorpecida como la de un borracho empedernido.
   Es Dios, en su gracia, el que tiene que darle la vista espiritual, abrir sus oídos espirituales, iluminar su entendimiento y romper su corazón de piedra para darle uno de carne. Sólo entonces el ser humano puede reconocer a Cristo y acudir a él para ser salvo
 
“Aquí ponen  un bebé en un pesebre de madera,
Luego lo clavarán en una cruz de madera,
Aquí lo rechaza un posadero
Luego toda la ciudad clamará por su crucifixión.
Aquí está envuelto en pañales viejos,
Luego lo desnudarán, y su ropa, su única posesión, se venderá.
Aquí lo rechaza el mundo,
Pero en la cruz lo rechazará su propio Padre.
Será traspasado por nuestras transgresiones,
Será molido por nuestras iniquidades,
El castigo por nuestra paz caerá sobre él,
Y por sus llagas seremos sanados.
Dan Stevers.