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jueves, 26 de febrero de 2015

EL CANSANCIO DE HACER EL BIEN

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.
Gálatas 6: 7- 10
Pbro. Moisés Brito Valeras

    Nada es más suave y al mismo tiempo tan fuerte como el agua, que fluye firme y lentamente, con la sabiduría de tener el mismo destino del hombre: SEGUIR ADELANTE (Anónimo).
    El agua acaricia suavemente nuestra piel, pero con su constancia puede romper una roca, derribar montañas y abrir grandes canales. 
    Hoy hablaremos del cansancio de hacer el bien y cómo vencerlo. 
    Sigamos este acróstico: A. D. E. L. A. N. T. E.

1. A GRADE AL JUEZ JUSTO
    Los gálatas se habían cansado de su vida en Cristo. Por alguna razón habían cedido a las presiones de los judaizantes y habían vuelto al ritualismo mosaico. Pablo ve con asombro esta actitud y los exhorta a seguir adelante en su fe en Cristo. Los insta a dejar su carnalidad y crecer en la obediencia al Espíritu Santo.
  Pablo nos recuerda que fijemos nuestra mirada en el Juez que todo lo sabe, que no es olvidadizo ni corrupto, quien finalmente castigará o premiará nuestras obras. Con Dios no podemos simular que hacemos el bien. No podemos imitar a otros y engañarlo. Él conoce nuestras intenciones y motivaciones.
   Pero debemos recordar que es un Dios lleno de amor, y que se complace en el servicio que sinceramente le brindan sus hijos.


2. D ECIDA QUÉ COSECHA RECIBIRÁ
         Sólo hay dos posibles clases de cosecha: destrucción o vida eterna. No hay mucho que pensar.
   La gente piensa que hay muchas opciones: un cielo aburrido, un infierno divertido, la encarnación, o la extinción completa. Pero el único libro que dice –y prueba- ser la Palabra de Dios, solo nos da estas dos opciones: el infierno o el paraíso; la condenación eterna o la vida eterna; la muerte o la vida.
   Estas realidades están al final del camino, pero sus poderes ya están presentes. Durante esta vida podemos echar mano de la vida eterna, o sufrir los efectos de la ira de Dios. Sus juicios ya están presentes.
   Ambas recompensas implican dos aspectos: la calidad de la recompensa y la cantidad del tiempo de la recompensa. En cuanto a la calidad su contraste es absoluto, en cuanto a su duración serán iguales. Es destrucción eterna (2 Ts. 1:9) o vida eterna. Escoja la cosecha que desea.

3. E SCOJA LA SEMILLA APROPIADA
   Dependiendo de la cosecha que decidimos recibir, es la semilla que debemos sembrar. Sembrar para la carne trae destrucción; sembrar para el Espíritu trae vida eterna.
   Sembrar para la carne significa que nuestra naturaleza pecaminosa obtiene la libertad para expresarse en blasfemias, mentiras, rencor, embriaguez, chismes, venganza, pereza, cobardía, hechicería, preocupación, y toda malicia.
    Sembrar para el Espíritu significa permitirle al Espíritu Santo que manifieste los poderes de la vida eterna mediante la obediencia, la honestidad, el servicio, el gozo, la templanza, la paz y todo el fruto de la gracia.
Es obvio que Dios nos indica que sembremos para el Espíritu, alimentándonos con la Palabra del Espíritu, sometiéndonos al régimen del Espíritu, cultivando las virtudes del Espíritu, ejerciendo los dones del Espíritu y edificando con diligencia el templo del Espíritu, su Iglesia.

4. L ABRE SU PROPIO TERRENO
  El contexto enfatiza la responsabilidad personal. Dios no nos juzgará por grupos o familias. Es emocionante formar parte de una iglesia, un círculo de oración, una sociedad o una red social. Pero el juicio es personal.
   “Cuídese cada uno”, “cada cual examine su propia conducta”, “que cada uno cargue con su propia responsabilidad”, “cada uno cosecha lo que siembra”, “no se compare con nadie”. Esta es una de nuestras debilidades. Estarnos siempre comparando con los demás. Pero siempre habrá unos atrasados en su madurez y otros muy avanzados. La única comparación legítima debe ser con Cristo.
   El texto nos pone los siguientes estándares: 1) ¿Está Dios contento con mi labor? 2) ¿Estoy sembrando para una gran cosecha? 3) ¿Estoy utilizando la semilla apropiada? Y 4) ¿Estoy aprovechando todo el terreno disponible para sembrar?
Deje de fijarse en el cultivo ajeno, ocúpese del propio. Dios no le pedirá cuenta del cultivo de otro, ni le premiará por el cultivo ajeno.

5.  A CEPTE EL TIEMPO DE DIOS
   La cultura nos incita a buscar satisfacción rápida. Comida exprés, lavandería exprés, fotografía exprés, sermones exprés, internet exprés, etc. La paciencia no es una virtud apreciada.
  La falta de una recompensa inmediata nos provoca cansancio y hastío. Pero Pablo nos dice que “a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos”.
   A su debido tiempo la paciencia de Abraham fue recompensada con un hermoso hijo; a su debido tiempo la paciencia de Job fue premiada con hijos, bienes y salud; a su debido tiempo Noé fue honrado por Dios al recibir la lluvia del cielo y poder subir a la seguridad del arca; a su debido tiempo muchas mujeres estériles vieron su oración contestada al cargar en sus brazos el fruto de su vientre; a su debido tiempo Nehemías miró con satisfacción el muro terminado después de persistir, en medio de problemas, carencias, cansancio y acechanzas.
   Acepte el tiempo determinado por Dios para recibir la cosecha.

6. N IÉGUESE A DARSE POR VENCIDO
   Aceptemos que el cansancio es parte de nuestra debilidad. Como pecadores somos susceptibles al enojo, el desánimo, la frustración y la renuncia a la fe.
   Elías se cansó de hacer el bien y se deprimió; Jonás de cansó de hacer el bien y huyó del ministerio; Pedro se cansó de esperar que Cristo se defendiera de sus enemigos y lo negó; Judas Iscariote se cansó de esperar los privilegios del reino de Cristo y lo traicionó; los cristianos hebreos se cansaron de las burlas y la persecución religiosa y volvieron a sus creencias antiguas. 
Entender el carácter de Dios, su plan de salvación y las preciosas promesas que Dios tiene para su pueblo, nos ayudará a no darnos por vencidos.
   Comprender el poder de nuestra naturaleza pecaminosa, el engaño del mundo y la falsedad de las ofertas de Satanás, nos llevará a perseverar en la batalla contra el mal y en la conquista de todo suelo para el reino de Dios.

7  T RANSFORME EL MUNDO HACIENDO EL BIEN
   ¿Recuerda la historia del vendedor de zapatos? Una vieja compañía norteamericana de zapatos mandó a un representante de ventas a una isla del Pacífico para investigar si la empresa podría vender zapatos allí. Después de unos días, el agente envió un breve mensaje a las oficinas: “Aquí no hay mercado, la gente no usa zapatos”.
   El gerente quiso verificar el dato y envió a su mejor vendedor a la isla. A los pocos días, el segundo vendedor llamó a la empresa muy emocionado y exclamó: “Envíenme un cargamento de zapatos para mujeres y para hombres, de todas las medidas. Aquí nadie tiene zapatos. Tenemos un gran mercado”.
   Queridos hermanos, toda necesidad es una oportunidad para invertir en los cielos haciendo el mayor bien posible. Estamos en los negocios del reino, y cada buena obra es un tesoro que acumulamos en el cielo.

8. E xamine LAS PRIORIDADES DE DIOS
   Muchos de nuestros errores se deben a que perdemos de vista las prioridades de Dios en su obra. A veces tenemos las prioridades invertidas. Hay que hacer bien a todos, pero especialmente a los de la familia de Dios. Su prioridad es la familia de la fe. Como ésta hay muchas prioridades.
   En cada situación tenemos que preguntar: “¿Cuáles son tus prioridades Señor”? En la manera de manejar nuestro tiempo; en el valor que damos a la familia; en la forma en que administramos nuestro dinero; en el tipo de cosas que hacemos en el día del Señor; en el modo en que atendemos a la gente.
¿Sabe? Dios tiene una familia en este planeta. Tiene un lugar donde Él se siente en casa. Tiene amigos. Tiene una hermosa esposa que le espera en casa, y es su iglesia. A ella tenemos que honrarla, hacerle bien y cuidarla de todo ultraje. A Dios le interesa su salud, su crecimiento, su felicidad y su unidad. Cumplamos los deseos de Dios.

“No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto.

Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí” Fil. 3:12.

lunes, 9 de febrero de 2015

EL AMOR SEA SIN HIPOCRESÍA

El amor sea sin hipocresía 
Romanos 12:9 (LBLA)
Pastor Moisés Brito
1. UN PEQUEÑO GRAN MANDATO.
   Cuando vamos en un auto por carretera vemos como los árboles pasan muy rápido al lado nuestro. Pasamos cerros, bosques, ríos, huertas o playas, muy rápido. Pero ¿qué pasa cuando nos detenemos y admiramos de cerca esos maravillosos lugares que hay en nuestro país?
   A veces, cuando mi esposa y yo viajamos, no me resisto a pasar de largo ante esos lugares tan hermosos, y si no llevamos prisa, nos detenemos a mirar de cerca. Una vez, en Michoacán nos detuvimos para caminar y sentarnos en una alfombra de flores.
   Le invito que al leer la Biblia, no pase de largo ante estas pequeñas frases que están llenas de enseñanzas maravillosas para deleitar nuestra vida. Valore este gran mandato.

2.  ATACA UN VICIO MUNDANO.
   En el idioma griego existen cuatro palabras para referirse al amor: ágape, filos, eros y storge. Amor de familia, amor de pareja, amor de amigos y el amor de Dios, considerándolos en sentido inverso. Cuando el Espíritu Santo ha regenerado nuestro corazón, estos tipos de amores son santos. Pero cuando el pecado tiene cautiva nuestra alma, estos amores son peligrosos, salvajes, potencialmente asesinos.
   El simple mandato da por hecho que aun los regenerados pueden ceder eventualmente ante la hipocresía. El pecado es como una bestia que ha recibido el golpe mortal, pero en su proceso de modificación, puede, de momento, levantar la cabeza y hacer un enorme daño.
   Ser hipócrita es normal para un pagano, se promete boda solo para obtener sexo, se intenta un suicidio para manipular a los padres, se adula a los amigos para obtener beneficios, se ruega perdón solo para volver a ser infiel.
   El mandato nos previene de un vicio mundano y destructivo.

3.  EL ESPÍRITU SANTO LO HACE FACTIBLE.
   Por un lado el apóstol nos previene contra la mundanalidad, pero por otro nos confronta con un gran desafío. Todos sabemos de la gran lucha para poder alinear las facultades del alma hacia el propósito divino: mente, sentimientos y voluntad.
   Hacemos lo contrario de lo que deseamos en Cristo; y lo que hacemos obedeciendo a Dios lo aborrecemos en el corazón; muchas veces nuestro pensamiento traiciona nuestros hechos. Amar sin hipocresía demanda pureza en la mente, en el corazón y en los hechos.
   Cuando Pablo menciona el propósito de su carta a los romanos, nos da la clave para poder obedecer este mandato: “Sin embargo, les he escrito con mucha franqueza sobre algunos asuntos, como para refrescarles la memoria. Me he atrevido a hacerlo por causa de la gracia que Dios me dio para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles. Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una  ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo”. Ro. 15:15,16. Es el Espíritu Santo el que puede ayudarnos a alinear nuestra mente, nuestros sentimientos y nuestra voluntad para amar con sinceridad.

4.  COMIENCE RENOVANDO SU MENTE.
   Para que se cumpla el propósito de Dios en nosotros, tenemos que colaborar con la obra transformadora del Espíritu Santo. Vayamos al encabezado de esta sección: “Por tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” Ro. 12:1,2.
   Su mente debe responder a esta pregunta: ¿Cómo es el amor sincero, auténtico, real, el amor de Dios? ¿Quién me lo puede decir? ¿En quién lo puedo ver modelado? ¿Cómo espera Dios que yo ame?
   La Biblia dice que Dios es amor, que por su amor nos envió a su Hijo; que por amor Cristo murió por nuestros pecados. Nuestro Señor dice que Dios ama a todo ser humano, a toda su creación; que el amor de Dios es puro, es fiel, es poderoso, es infinito, es incondicional. El apóstol Pablo dice que el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
   Conocer a Dios mediante su palabra, transformará nuestra mente y corazón.

5.  LA HIPOCRESÍA OCULTA LO INTERIOR.
   Un hipócrita es un actor. Finge lo que no es. El hipócrita se preocupa por su apariencia, por lo que los demás piensen de él. Selecciona la ropa que causará una impresión; escoge accesorios que esconden su verdadero carácter; elabora sus palabras para lograr el efecto deseado. ¿Qué intenta ocultar la hipocresía? El egoísmo, la avaricia, los deseos pecaminosos del corazón.
   El apóstol señala en 1 Co. 13:1-3, que la elocuencia, la educación, la religión, la benevolencia y el éxito, no tienen ningún sentido, si no tenemos amor.
   Los fariseos eran hombres muy ricos, muy educados, bien vestidos, muy religiosos y excesivamente generosos. Pero no tenían un amor sincero. Jesús pone al descubierto su interior y los llama “hipócritas”.
“¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Limpian el exterior del vaso y del plato, pero por dentro  están llenos de robo y de desenfreno” Mt. 23:25.

6.  LA HIPOCRESÍA ENCUBRE NUESTRO PECADO.
a) “¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero, para dárselo a los pobres? Dijo esto no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella” Juan 12:5,6.
Judas estaba enojado por no tener más dinero para robar.
b) “Indignado porque Jesús había sanado en sábado, el jefe de la sinagoga intervino, dirigiéndose a la gente: -Hay seis días en que se puede trabajar, así que vengan esos días para sanarlos, y no el sábado. -¡Hipócritas! –le contestó el Señor-. ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro en sábado, y lo saca del establo para llevarlo a tomar agua?” Lucas 13:14,15.
El jefe de la sinagoga veía perder sus ganancias cuando Jesús  sanaba en día de reposo y no en días hábiles.
c) “Además de esto, si alguien se le acercaba para inclinarse ante él, Absalón le tendía los brazos, lo abrasaba y lo saludaba con un beso. Esto hacía Absalón con todos los israelitas que iban a ver al rey para que les resolviera algún asunto, y así fue ganándose el cariño del pueblo” 2 Samuel 15:5,6.
Absalón atendía a los necesitados de Israel para armar una sedición contra su padre, el rey.
d) “¡Hipócritas! Tenía razón Isaías cuando profetizó de ustedes: ´Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”  Mt. 15:7,8.
El Señor aborrece una adoración bien elaborada y correcta, cuando el corazón alberga maldad.

7.  LA HIPOCRESÍA AMBICIONA GLORIA.
La hipocresía es una forma equivocada de obtener aprobación y alabanza de los demás.
Todos necesitamos palabras de afirmación, pero ellas deben nacer espontáneamente por nuestro servicio sincero a Dios. Nunca deben provocarse por la simulación o la artimaña. Éste era el error de los fariseos (Jn. 12:43); de esto se cuidaban los apóstoles (1 Ts. 2:6); y de esto nos advierte Pablo (1 Co. 1:31; 2 Co. 10:17).
El Señor Jesús dijo: “Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa. Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje, Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa”  Mt. 6:1, 2, 5,16.
Cuando el amor de Dios ha llenado nuestro corazón hasta desbordar, nunca más tenemos necesidad de elogios, agradecimientos, aplausos, reconocimientos, de gloria de los hombres. La gloria de Cristo es más que suficiente.

8.  LA FÓRMULA PARA EMPEZAR.
   Para que nuestro amor deje de ser hipócrita, egoísta, ciego, caprichoso, “libre”, platónico, “a primera vista”, y comience a ser un amor santo, puro, comprometido, incondicional, recto, fiel, sacrificial y lleno de buenos frutos, le invito a que siga la siguiente fórmula:
A prenda cómo actúa y responde el amor maduro.
M emorice las enseñanzas bíblicas sobre el amor.
O bedezca a Dios, no sus sentimientos y prejuicios.
R eciba apoyo y consejo de personas que saben amar.
   Usted no aprenderá a amar, a menos que conviva con personas que son difíciles de amar, y aprenda a observar a personas que ya han aprendido a amar. Eso lo aprendemos en a iglesia, en sus organizaciones, en las células y en nuestras familias, no sólo en un salón de clases de Formación Cristiana.

“Que el Señor los haga crecer para que se amen
más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros

los amamos a ustedes”  1 Ts. 3:12.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

LA FUERZA DE LOS JÓVENES

“He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.” Ez 3:8-9
    Los jóvenes han sido puestos por Dios para ser la fuerza de la sociedad. Fuerza física, fuerza moral, fuerza espiritual, fuerza intelectual, fuerza de ánimo, fuerza de unidad. Las manifestaciones contra lo sucedido en Iguala son un ejemplo de esa fuerza, solo que las masas en ocasiones pierden el control de sus acciones. Pero allí está la fuerza para realizar cambios. Las manifestaciones y pronunciamientos de los estudiantes del IPN son otro ejemplo de unidad y fuerza moral. Los objetivos comunes unen fuerzas contra realidades que reprueban.
    El profeta Ezequiel fue equipado con la verdad para tener poder ante la oposición de los rebeldes israelitas cautivos de Tel-abib. Tenía que comer la Palabra de Dios para hablar y responder ante la casa de Israel. Contaba con la presencia y la autoridad de Dios para realizar su ministerio. Esa es el arma poderosa en las manos de la juventud para vencer en todos los frentes que luche.
La impotencia de los jóvenes los lleva a resistirse a la autoridad con ataques verbales, insultos, difamaciones y acusaciones mal informadas. Pero una lucha legítima siempre se gana con la verdad. Con una mente informada, un corazón íntegro, y un trato con respeto a la investidura de las autoridades, lo merezcan o no. Podemos ver una muestra de esa actitud en la lucha que libró y ganó Mahatma Gandhi, Martin Luther King o Nelson Mandela. Ese ejemplo nos dejó el apóstol Pablo ante las autoridades imperiales que lo juzgaban. Ese ejemplo nos dejó el rey David en su lucha contra el rey Saúl. Jesucristo mismo tuvo esa actitud al enfrentar su juicio injusto ante Herodes y Pilato.
    Los jóvenes están para irrumpir en lo obsoleto, para renovar lo caduco, para destruir lo que ya es inútil, para establecer nuevas formas, introducir nuevas perspectivas, pero siempre con el poder de la verdad, la fuerza de las palabras, y la habilidad de la inteligencia y la razón. Nunca con una fuerza destructora que genere más violencia.
    El profeta Ezequiel representaba la presencia de Dios ante los cautivos. Cuando Dios hablaba, él hablaba. Cuando Dios callaba, él callaba. No es fácil hacer eso. Se necesita un corazón rendido a Dios y conocer sus propósitos para actuar de acuerdo a su voluntad. Pero cuando estamos en comunión con Él, tendremos el valor para hablar la verdad ante quien sea, tengan la respuesta que tengan. Oigan o no oigan. Recordemos que el Señor Jesucristo era un joven de treinta años que se enfrentó a todo el aparato gubernamental y religioso de su nación sin amedrentarse. La verdad de Dios fue la fuerza que le hizo invencible. Solo la muerte lo hizo callar. Pero su estela de enseñanzas no permitió que su revolución espiritual acabara en su tumba. Su obra permanece por los siglos y sigue generando cambios en la sociedad.

    Dios quiera que los jóvenes de nuestra iglesia sean un agente de cambio de acuerdo a la voluntad revelada y providente de Dios. Que Dios siga levantando líderes que se interesen en la vida de nuestros jóvenes. 
                                                             Pastor Moisés Brito Valeras

lunes, 16 de junio de 2014

Niños nigerianos cantan alabanzas

PADRE SÓLO HAY UNO...

Porque en cierta medida es el padre de donde los hijos se harán una imagen del Dios que adoran. Es el padre de donde los hijos varones se harán un modelo a seguir y de donde las niñas se harán un modelo del esposo que les gustaría tener. Los padres constituyen la columna humana más poderosa que sostiene el hogar, no en el sentido económico necesariamente, sino moral, espiritual y emocional. La familia se siente segura con un padre confiable, donde las olas de las tempestades de la vida golpean como contra una roca que no se mueve ni un ápice de su lugar.

Es el esposo el que debería ser el asidero de la esposa cuando ésta se ve asediada por los temores del futuro, o desalentada por la inseguridad de sí misma, o por las tentaciones atacando a cualquiera de los miembros de la familia.

El padre es el que enfrenta los peligros más difíciles, el que va un paso delante de su esposa y de sus hijos, el que se arroja a las amenazas más oscuras y el que enfrenta al enemigo más cruel. Es el último en saltar del barco y el primero en ofrendar su vida en sacrificio por la protección de su familia.

El padre es el primero en buscar la opinión de todos los miembros de su familia y el que puede vislumbrar, con la ayuda de Dios, los fines más altos de la vida para tomar las mejores decisiones.

Ser un buen padre es imposible sin la gracia de Dios. La meta más alta de un padre es relacionar a los hijos con el Padre Celestial por medio del Señor Jesucristo. Ningún padre debería estar contento con morir sin haberse asegurado de que cada uno de sus hijos comprende exactamente como llegar al cielo. La dicha más grande de un padre es cuando los hijos ya viven la vida eterna por su relación con Cristo. No importa si tienen una carrera profesional o no, si son exitosos o no, si tienen salud o no, si son prósperos o no. Jesús dijo: alégrense de que sus nombres están escritos en el libro de la vida.

Cuando Dios ha llegado a ser el primer amor de nuestros hijos, y nosotros hemos pasado a un segundo plano, podemos respirar tranquilos, hemos logrado el propósito por el cual alguien nos llamó “padre”. Si no lo hemos logrado, tenemos que confiar en Dios, Él es el único que puede cambiar los corazones. Algún día nuestro testimonio obtendrá el fruto por la gracia de Dios.
                                                                                                                                                                     Pastor Moisés Brito V.

viernes, 6 de diciembre de 2013

¿CÓMO SERÍA RECIBIDO EL MESÍAS?

¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del Señor? Creció en su presencia como vástago tierno, como raíz de tierra seca. No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable. Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:1-3

   Dos hombres trabajaban excavando un pozo profundo, cuando un día, al iniciar sus labores, hallaron una lagartija que accidentalmente había caído varios metros al fondo.
   El hombre que había descendido se lo comentó a su compañero que estaba afuera. – "Sácala, - le dijo éste, - la pobre se va a morir de hambre allí".
   Cuando el trabajador trataba de rescatarla, la lagartija corría y se ocultaba en las grietas de las piedras. Cuanto más trataba de alcanzarla más se hundía en la grieta. Cuando por fin fue sacada del pozo, corría para todos lados; no sabía qué hacer con su libertad. Esta es la actitud que tomó el pueblo de Dios cuando Cristo vino al mundo para salvarlo, lo rechazó.

1.   SU PUEBLO MENOSPRECIARÍA SU EVANGELIO. Ro. 10:16
   Las profecías acerca de la manera en que el Cristo sería recibido por su pueblo no eran nada halagadoras. Jesús tendría la misma recepción que sus profetas que le anunciaban; muchos de ellos fueron ignorados, otros perseguidos, y otros muertos.
   Era sólo un remanente el que recibía el mensaje y se volvía arrepentido a Dios.
   En el nacimiento del Cristo, pocos fueron los que verdaderamente lo esperaban y le dieron la bienvenida. Los dirigentes del pueblo lo rechazaron y persiguieron. Fueron los pobres, enfermos y marginados los que creyeron y lo siguieron.

2.   SU PUEBLO MENOSPRECIARÍA SU CONDICIÓN. Fil. 2:7
   ¿El Mesías, un campesino, pobre, del vulgo, sin escuela y mortal? No. Israel esperaba un Salvador al estilo Hollywood, montado en un majestuoso corcel, un guerrero con un poderoso séquito, bien parecido y fornido, diestro en el uso de la espada, elocuente y carismático, temeroso de Dios e intolerante con el gobierno pagano.
   Cuando Jesús se presentó a su pueblo como el Mesías en Nazaret, la gente se ofendió, lo quisieron lanzar al despeñadero. Era una burla para la imagen que ellos se habían creado del Mesías. No comprendían su condición humana  y  pacífica.

3.   SU PUEBLO MENOSPRECIARÍA SU APARIENCIA. Lc. 2:12
  Se dice que Moisés era hermoso (Ex. 2:2); que David era buen mozo, trigueño y de buena presencia (1 Sa. 6:12); que Saúl era buen mozo, alto y apuesto como ningún otro israelita (1 Sa. 9:2); ¿no se esperaría que el Mesías fuera más hermoso que ningún otro ser humano?
   Su pueblo no esperaba un hombre con apariencia de “raíz de tierra seca”, como un pequeño “retoño” de un árbol, y menos que igual que cualquier mortal sufriera hambre, pobreza y marginación.
   Olvidaron la hermosura de la santidad, la belleza de la bondad, la fuerza de la virtud y el poder del Espíritu de Dios. Sus ojos espirituales fueron cegados por su carnalidad.

4.   SU PUEBLO DEPENDERÍA DE SU REVELACIÓN. Mt. 16:15-17
   La razón por la cual su pueblo y las multitudes lo rechazarían, era por su incapacidad para discernir las cosas espirituales. El hombre ha sido vendado por el diablo para que no vea las huellas de Dios  en la creación, que no discierna la voz de Dios en su interior. Ha perdido el sentido del oído en su caída en el Edén. Su sabiduría está tan entorpecida como la de un borracho empedernido.
   Es Dios, en su gracia, el que tiene que darle la vista espiritual, abrir sus oídos espirituales, iluminar su entendimiento y romper su corazón de piedra para darle uno de carne. Sólo entonces el ser humano puede reconocer a Cristo y acudir a él para ser salvo. 
 
“Aquí ponen  un bebé en un pesebre de madera,
Luego lo clavarán en una cruz de madera,
Aquí lo rechaza un posadero
Luego toda la ciudad clamará por su crucifixión.
Aquí está envuelto en pañales viejos,
Luego lo desnudarán, y su ropa, su única posesión, se venderá.
Aquí lo rechaza el mundo,
Pero en la cruz lo rechazará su propio Padre.
Será traspasado por nuestras transgresiones,
Será molido por nuestras iniquidades,
El castigo por nuestra paz caerá sobre él,
Y por sus llagas seremos sanados.
Dan Stevers.

domingo, 6 de octubre de 2013

FIDELIDAD CRISTIANA

"En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad." Gálatas 5:22

La palabra griega “pistis” tiene varios significados en el Nuevo Testamento: confianza, creencia, fidelidad, compromiso. Cuando relacionamos esta virtud con las dos últimas de las nueve que conforman el fruto del Espíritu Santo (humildad y dominio propio), nos damos cuenta que tiene que ver con deberes hacia nosotros mismos.
    En una época en que fácilmente se rompen los votos matrimoniales, cuando las mejores amistades terminan en guerra, cuando los empleados abusan de la confianza de la empresa, cuando los comerciantes traicionan la lealtad de sus clientes y los burócratas usan sus posiciones para la corrupción, esta virtud, debe brillar en la vida de los cristianos. 

1. PARA SER AMIGOS DE DIOS.
    ¡Qué honor el de Abraham, el ser llamado “amigo de Dios”! (Is. 41:8). La Biblia nos dice que Abraham le creyó a Dios y fue llamado padre de todos los creyentes. Su relación con Dios se caracterizó por la comunión, obediencia, confianza, diálogo permanente y entrega incondicional. Es la clase de relación que debemos cultivar con Dios.
    Jesucristo dijo: “Ya no los llamo siervos… los he llamado amigos” (Jn. 15:15), porque su comunión con nosotros debe ser profunda, de confianza, de familiaridad. La fidelidad a Dios y sus propósitos nos constituye en sus amigos.

2. PARA SER CREYENTES MADUROS.
    Dios no busca personas perfectas, pero sí busca personas fieles. No siempre seremos eficaces, pero siempre debemos ser fieles. Dios requiere en su palabra que los llamados a servir en su Iglesia sean confiables, responsables, íntegros, diligentes, todo eso tiene que ver con la fidelidad.
Se debe terminar la tarea que se empieza, cumplir con la palabra dicha, disciplinarse en sus tiempos, tratar con amabilidad a los demás, aceptar con prontitud las tareas. Estas cualidades caracterizan a una persona madura. Muchos quieren ser líderes, supervisores, directivos, gerentes, pero según el Señor Jesús, deben primero aprender a ser fieles. 

3. PARA SER AMIGOS VERDADEROS.
    Toda verdadera amistad tiene su base en la fidelidad. La Biblia dice: “En todo tiempo ama el amigo” (Pr. 17:17). Hay amigos “de labios para afuera”; amigos “en las maduras”, pero contados son los que superan los desacuerdos, los que permanecen “en las duras”. Nunca olvidaré las palabras de un viejo Pastor que, cuando muchos me acusaban de maldad, y la gran mayoría dudaba de mi inocencia, él se me acerco y me dijo: “No sé si eres culpable o inocente, pero quiero que sigas siendo mi amigo”. Ese día sentí el abrazo de Dios por medio de un amigo verdadero.

4. PARA SER TRABAJADORES CONFIABLES.
    Todo trabajo que desempeñamos en el mundo es parte de nuestra vocación como siervos de Dios y debemos realizarlo con fidelidad. La pereza, la indolencia y la irresponsabilidad denigran la imagen de Dios en nosotros. No solo debemos buscar brillar en los proyectos grandes, la Biblia dice que la integridad se revela en las cosas pequeñas (Lc. 16:10) y en los actos privados (Mt. 6:3).
    Los compromisos asumidos deben cumplirse, no porque la tarea en sí lo merezca, sino por la clase de personas que somos, y debemos ser, por nuestra relación con Dios. 

Las recompensas para los fieles.
  • ü  Tendrás mayores posibilidades de ascender en tu trabajo.
  • ü  Dormirás con un conciencia tranquila.
  • ü  Obtendrás la bendición de Dios en lo que haces.
  • ü  Te ganarás la confianza de tus empleadores.
  • ü  La gente se sentirá feliz de tenerte como amigo.
  • ü  Crearás buena fama para la gloria de Dios.
  • ü  Serás admirado por tus seres queridos por siempre.
  • ü  Serás bienvenido por Cristo al cielo con alegría.
  • ü  Recibirás la corona de justicia de manos del Señor Jesucristo.
  • ü  Serás un mejor siervo de Dios en la eternidad.
Pastor Moisés Brito Valeras

UNA IGLESIA CATÓLICA

"Y entonaban este nuevo cántico: 
«Digno eres de recibir el rollo escrito 
y de romper sus sellos, porque fuiste 
sacrificado, y con tu sangre compraste 
para Dios gente de toda raza, lengua, 
pueblo y nación. 
De ellos hiciste un reino; 
los hiciste sacerdotes al servicio 
de nuestro Dios, 
y reinarán sobre la tierra.»" 
Apocalipsis 5:9,10

La iglesia católica es:
Un solo rebaño y un Pastor
Una esposa para un solo Marido
Un solo edificio para un solo Espíritu
Muchos ciudadanos en una sola nación
Muchas piedras en un solo Fundamento
Muchos miembros en una sola familia
Muchos miembros en un solo cuerpo
Muchos pámpanos en una sola Vid
Muchos hijos con un solo Padre

1° SE REFIERE A LA IGLESIA INVISIBLE.

1.     INCLUYE A TODOS LOS ELEGIDOS.
   El cristianismo auténtico no hace acepción de personas. No tiene preferencia de raza, lengua o nación. La iglesia está compuesta por los elegidos esparcidos por toda la tierra, en todos  los países y que se acomoda bajo cualquier tipo de gobierno. Existe desde Adán y permanecerá hasta el último convertido antes del fin del mundo. Son los que realmente han sido regenerados en su corazón, sellados con su Espíritu, registrados en diferentes denominaciones y que solo Dios conoce.

2.     SON LOS ELEGIDOS EVANGELIZADOS.
No se trata de todos los que han sido predestinados, lleguen a conocer o no el evangelio, no. Se trata de aquellos que, habiendo sido elegidos desde la eternidad, en algún momento por medio de la predicación del evangelio creyeron en Jesucristo como su salvador y así lo confesaron. Dios predestina no solo que se conviertan sus elegidos, sino también que haya medios para que el evangelio sea conocido por ellos. Jesús dijo: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones”.

3.     ABARCA LA VIDA EN TODAS SUS FACETAS.
La iglesia es universal porque su tarea, su influencia, su misión y mandato, incluye todas las áreas de la vida humana: la ciencia, la política, las artes, el deporte, el comercio, la agricultura, la cultura y la familia. No solo se adora y sirve a Dios por medio del culto público, sino por el ejercicio fiel de nuestra vocación en el mundo. Dios no limita su soberanía a la vida eclesiástica; no se encierra en templos; no se enclaustra en lo que llamamos “sagrado”.

2° SE REFIERE A LA IGLESIA VISIBLE.

1.     ESTÁ CONTENIDA EN MUCHAS DENOMINACIONES.
No está concentrada mediante un gobierno único y central, se encuentra en muchas denominaciones que se caracterizan por sujetar su mente y su conducta exclusivamente a la autoridad de la Biblia. No hay una jerarquía organizacional que pretenda mantener un control completo y exclusivo. La unidad es espiritual, y su expresión es diversa, plural.
   Hay fundamentos que unen espiritualmente a pentecostales, bautistas, nazarenos, anglicanos, luteranos, metodistas y carismáticos.

2.     SE HACE VISIBLE MEDIANTE SUS MARCAS.
Pero ¿cómo diferenciar a denominaciones protestantes y sectas heréticas? Por sus marcas. Básicamente son tres: La Predicación de la doctrina pura del evangelio, la recta administración de los sacramentos y el fiel ejercicio de la disciplina. Sin embargo, estas marcas producen otras señales que las caracterizan: Adoración genuina, oración eficaz, evangelización natural, comunión afectiva, testimonio efectivo, gobierno bíblico, santidad personal, y cuidado de los pobres.

                           3.     SE DIFERENCIA POR MAYOR O MENOR PUREZA.
Las denominaciones no se diferencian por ser unas verdaderas y otras falsas. La distinción se observa por su grado de pureza: pureza en su doctrina, en su conducta, en su gobierno, en sus finanzas, en su lenguaje, en su vida familiar y laboral, en su servicio a la comunidad y en su cuidado de la tierra.
   Una denominación o iglesia local, rompe su comunión con la iglesia verdadera cuando niega uno o varios fundamentos escriturales, como negar la doctrina de la Trinidad, o la inspiración de las Sagradas Escrituras.


Iglesia local
·  Es un grupo de creyentes
·  Son muchos grupos
·  Son todos los llamados
·  Es una organización
·  Incluye solo a vivos
·  Todos pueden conocerse
·  Tienen un gobierno central
·  Se conocen por lista


Iglesia universal
·  Es la totalidad de los creyentes
·  Es una sola iglesia
·  Son todos los elegidos
·  Es un organismo
·  Incluye a vivos y muertos
·  No puede conocerse a todos
·  No tienen un gobierno único
·  Sólo Dios los conoce