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jueves, 29 de agosto de 2013

CÓMO ESCUCHAR UN SERMÓN

CÓMO ESCUCHAR UN SERMÓN

Lucas 8:4-18
4 De cada pueblo salía gente para ver a Jesús, y cuando se reunió una gran multitud, él les contó esta parábola: 5 «Un sembrador salió a sembrar. Al esparcir la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron. 6 Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad. 7 Otra parte cayó entre espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron.8 Pero otra parte cayó en buen terreno; así que brotó y produjo una cosecha del ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
9 Sus discípulos le preguntaron cuál era el significado de esta parábola. 10 «A ustedes se les ha concedido que conozcan los secretos del reino de Dios —les contestó—; pero a los demás se les habla por medio de parábolas para que
»“aunque miren, no vean; 

aunque oigan, no entiendan”.

11 »Éste es el significado de la parábola: La semilla es la palabra de Dios. 12 Los que están junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón, no sea que crean y se salven. 13 Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz. Éstos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la prueba. 14 La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran. 15 Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha.
16 »Nadie enciende una lámpara para después cubrirla con una vasija o ponerla debajo de la cama, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz. 17 No hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse públicamente. 18 Por lo tanto, pongan mucha atención. Al que tiene, se le dará más; al que no tiene, hasta lo que cree tener se le quitará.»

1.    ASEGÚRESE DE TENER OÍDOS PARA OÍR.

El pasaje que nos ocupa es de sobra interesante. Trata precisamente de cómo escuchar la Palabra de Dios. Jesús nos informa que hay cuatro tipos de corazones que oyen la Palabra de Dios, pero sólo uno el que oye apropiadamente. Tres de ellos fracasan en retener la Palabra. Pero aún el que oye sólo puede hacerlo si tiene oídos para oír, y eso no depende de él, sino sólo de la gracia de Dios. Para oír a Dios tenemos que estar seguros de haber sido regenerados por el Espíritu de Dios. Deberíamos poder, pero no podemos.
   ¿Cómo sabemos que tenemos oídos para oír? si nos hemos arrepentido de nuestros pecados y hemos creído en el Salvador Jesucristo.

2.    ESFUÉRCESE POR ENTRAR AL REINO.

La tecnología está arrinconando la predicación a la zotehuela donde se encuentran las formas de comunicación obsoletas. Esto no es nuevo, por otras razones, los griegos menospreciaban la predicación del evangelio, la tenían como una locura. En realidad, cualquier forma de comunicación está limitada.
   Hay una razón por la cual la predicación tendrá pocos resultados: La puerta a la vida eterna es angosta, y el camino es estrecho. El Señor Jesús insta al que oye una predicación: “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque muchos tratarán de entrar y no podrán” (Lc. 12:24). La predicación es una valiosa oportunidad.

3.    ELIJA EL MODO CORRECTO DE OÍR.


Jesús explica los cuatro modos de escuchar un sermón: Primero, los que oyen pero siguen coqueteando con Satanás. El diablo arrebata la semilla de la Palabra. Segundo, los que oyen con gozo, pero comparten su gozo con el pecado, así que cuando viene la tribulación prefieren el pecado. Tercero, los que aceptan la palabra, pero la ponen en la misma canasta donde tienen las preocupaciones, riquezas y placeres. Pronto la Palabra queda sepultada por lo más placentero.
   El único modo correcto de oír es teniendo un corazón recto y bueno. Venir con el deseo de poner en práctica la Palabra y buscar sinceramente a Dios. Entonces podremos retener y perseverar en la Palabra.

4.      DESARROLLE EL OÍDO ESPIRITUAL.

Oír el mensaje de Jesús en una predicación es una capacidad de unos cuantos. Todos tenemos orejas, pero no todos contamos con el oído espiritual que requiere la predicación. El que lo tiene oye más que las palabras del predicador humano. Escucha a alguien más que al predicador terrenal. Hay tesoros que considera más valiosos que el oro y los diamantes, los cuáles recibe, retiene e invierte para enriquecer su vida.
   Los discípulos contaban con el “oído para oír”, pero no los fariseos. Las parábolas ilustraban la verdad espiritual para los discípulos, pero la oscurecían y ocultaban para aquellos religiosos soberbios.

5.      ESCUCHAR, O SALVA O ENDURECE.

La Biblia es muy clara respecto al poder de la Palabra: La misma que ablandó el corazón de Moisés, endureció el corazón de Faraón; ablandó el corazón de Isaías, pero endureció el corazón de los príncipes de Israel; vivifica el corazón de los elegidos, pero confunde el corazón de los réprobos (Ro 9:17,18; Is 6:9, 10; 2 Co 2:15,16).
   Ni Noé, ni Isaías, ni Esteban fueron predicadores fracasados; algunos predicadores no tienen grandes audiencias ni mucha aceptación, pero no quiere decir que la Palabra haya fallado. A veces está cumpliendo con la función de endurecer (Ro 1:24).

6.      ATIENDA PARA TENER MÁS.

“Por tanto, pongan mucha atención – Dice Jesús - al que tiene, se le dará más; al que no tiene, hasta lo que cree tener se le quitará” (v.18). Esta es la razón de la parábola del sembrador. Es increíble ¡Cuánta gente cree tener la Palabra de Dios! ¿Pero de que le sirve al que no la oye para obedecerla? Solo le condena más (Jer 5:14). Porque en el día del juicio, aun lo que cree tener se le quitará.
   Tienen la Palabra, pero no tienen la convicción, y Satanás se las arrebata. Tienen la Palabra, pero no tienen pasión, y cuando viene la prueba, su dolor se las arrebata. Tienen la Palabra, pero no tienen fe, entonces aparece el mundo y con sus ofertas les arrebata la Palabra.
   Si oyes con atención, además de un oído espiritual, tendrás fruto en abundancia.

Pbro. Moisés Brito Valeras

miércoles, 21 de agosto de 2013

CÓMO ENTENDER LA BIBLIA



SALMO 119:17-24

17 Trata con bondad a este siervo tuyo;
así viviré y obedeceré tu palabra.
18 Ábreme los ojos, para que contemple
las maravillas de tu ley.
19 En esta tierra soy un extranjero;
no escondas de mí tus mandamientos.
20 A toda hora siento un nudo en la garganta
por el deseo de conocer tus juicios.
21 Tú reprendes a los insolentes;
¡malditos los que se apartan de tus mandamientos!
22 Aleja de mí el menosprecio y el desdén,
pues yo cumplo tus estatutos.
23 Aun los poderosos se confabulan contra mí,
pero este siervo tuyo medita en tus decretos.
24 Tus estatutos son mi deleite;
son también mis consejeros.

1.   PROPÓNGASE OBEDECER LA PALABRA. v.17

La vida sin la Palabra puede volverse oscura y sin sentido. Es como un laberinto lleno de callejones sin salida y el dolor y la miseria son cotidianos. Solo la Palabra de Dios le da un verdadero propósito y una nueva dimensión sin límites. Se proyecta hacia la eternidad
   La vida terrenal cobra colorido, pasión y hermosura. Por eso, cuando venimos a la Palabra tenemos el deseo de obedecerla para representar a Dios en la tierra. Si no tenemos la intención de obedecer la Palabra, no la entenderemos. Nos parecerá extraña y contradictoria.

2.   PIDA ENTENDIMIENTO ANTES DE LEER. vv.18,19.

Sin la gracia de Dios, el ser humano tiene un velo en su entendimiento que le incapacita para apreciar su sabiduría.
   El hombre está muerto, sordo, ciego e insensible. Aun cuando ya es creyente las tinieblas nublan su entendimiento. Los resquicios de pecado no le permiten profundizar en las maravillas de la ley.
   Necesitamos orar e implorar entendimiento, sabiduría, inteligencia y percepción. Es el Espíritu Santo el único poder para creer en la Palabra, comprenderla en todo su sentido, asimilarla y aplicarla a nuestra vida.

3.   ESTUDIE SISTEMÁTICAMENTE TODA LA BIBLIA. v.20
         
Cuando no estudiamos la Biblia de manera sistemática, nuestro conocimiento queda desarticulado, desordenado, incoherente.
   Dios nos dotó de una  mente con el poder de ordenar, clasificar, sistematizar y ver la Biblia como un cuerpo de doctrina.
   El Espíritu Santo provoca en nosotros un hambre espiritual que se satisface mediante tres alimentos: Oración – Palabra – Sacramentos.
   Se llaman “Medios de Gracia” que sustentan nuestra alma y nos mantienen saludables.
   Para aprovechar los nutrientes de la Palabra siga este proceso: 
   Lea – Estudie – Medite – Memorice – Aplique.

4. ESCOJA LA BENDICIÓN Y NO LA MALDICIÓN. vv.21,22

El propósito de la Biblia no es que usted sepa más, sino que viva, y que viva en abundancia. Que reciba la bendición de Dios. La soberbia nos inclina hacia la maldición. Dios reprende a los infieles y maldice a los apóstatas. Los montes Ebal y Gerizim nos recuerdan la invitación divina: Escoge la Bendición, opta por la vida.
   Pero el salmista reconoce que la lucha en su interior está perdida a no ser que la gracia le dé la victoria. Por eso tenemos que orar para pedir: Que Dios nos enseñe (v.12), que Dios nos revele (v.19), que nos dé entendimiento (v.27), que incline nuestro corazón (v.36), que nos vivifique (v.88), que afirme nuestros pasos (v.133) y que nos busque cuando nos extraviamos (v.176).

5.   PERSEVERE CONFIANDO EN LA PALABRA. v.23

Llega el momento cuando amenaza el desánimo. Cuando el pecado se hace aceptable, la maldad se vuelve popular y la corrupción domina las altas esferas, la voluntad se ve tentada a ceder.
    Los líderes fallan, los gobernantes persiguen al justo y hasta los pastores atentan contra las ovejas. Pero un corazón sabio atesorará la ley, meditará en los beneficios de guardar los mandamientos y se mantendrá dentro de los límites del reino de Dios.
   Débora, Nohemí y Daniel lo hicieron y tuvieron éxito. Josué 1:8 nos da tres pasos para el éxito en medio de los grandes desafíos: Recita -  Medita – Cumple.

6.   DELÉITESE CONTINUAMENTE EN LA PALABRA. v.24

Todos tenemos en algún lugar especial las cartas, tarjetas, mensajes o escritos de las personas que más amamos o que en algún tiempo hemos amado. Esas palabras son un deleite para nuestro corazón. Nos revelan el amor de esa persona y alimentan nuestra autoestima.
   Piense en la escritura, no solo como un mensaje de amor de parte de Dios, sino como un legado de sabiduría que le mostrarán el camino a la vida y a la felicidad eterna. Ellas deben ser su especial deleite en tiempos de alegría, pero también en tiempos de soledad y conflicto. Deben ser su consuelo y su fuente de consejo y dirección.


Pbro. Moisés Brito Valeras

miércoles, 24 de julio de 2013

¿QUÉ ES LA FE?


"Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve." 
Hebreos 11:1-3

1. LA FE ES UNA RESPUESTA AL AMOR DE DIOS

Nuestra fe es una respuesta a la mayor expresión del amor divino:
Consolador. Nuestra pronta Ayuda. 13:5,6
Restaurador. Nos santifica para Dios. 10:22
 Intercesor. Nuestro abogado ante el Padre. 7:25
Sacerdote. Presenta su sacrificio a nuestro favor. 4:14-16
Transformador. Imprime su ley en nosotros. 8:10-12
Ofrenda perfecta. Su muerte nos redime. 9:14

           2. LA FE ES EL MOTIVO PARA SER UN HÉROE

 Al considerar el amor desprendido de Dios y el sacrificio terrible de Cristo, estamos dispuestos a pagar el precio de la persecución por nuestra fe. Los hebreos habían abandonado las comodidades que le ofrecía su fe judía, y ahora, eran objetos de desprecio por el mundo a causa de su nueva fe en Cristo: 10:34; 13:3-14.La fe nos da el poder para ver más allá de lo material, de lo temporal, de la vida y de la muerte. Nos enfoca en la gloria futura, Ro.8:18

        3. LA FE ES EL PODER DE LA ESPERANZA. v. 1

El secreto de los héroes de la fe de Hebreos 11 está en su esperanza de la recompensa futura. Una vida organizada, impulsada y sostenida con esa convicción, será una vida poderosa que supere todas las trampas de Satanás: la codicia, el materialismo, el desaliento y la pereza.
   La vida del creyente gobernada por su esperanza se caracteriza por el amor al prójimo, el servicio al necesitado, el trabajo diligente en el reino de Dios, y su entrega sacrificial a la causa del testimonio, Col. 1:3-6.

        4. LA FE ES LA GARANTÍA DE LA GRACIA DE DIOS. v. 1a

En la gracia especial de Dios se contienen todos los beneficios de la salvación de Cristo: su perdón, su provisión, su intercesión constante, su cuidado providencial, su protección, su herencia en la eternidad, su gloria.     Y la única manera de apropiarnos de toda esa riqueza espiritual es por medio de la fe. La fe tiene muchos significados: conocimiento, comprensión, convicción, pero en este caso se refiere a la confianza en las promesas de Dios. La confianza en sí misma es un garantía divina.

        5. LA FE ES LA CERTEZA DEL REINO INVISIBLE. v. 1b

    La palabra traducida como “certeza” tiene otras posibles acepciones: demostración, evidencia, convicción, prueba.
    ¿Cómo sé que el CNA está en Churubusco, esq. con Tlalpan? Porque hoy pasé frente a él y lo vi. Mi visión es la prueba.
    La fe es el instrumento óptico espiritual para ver lo que a simple vista no resalta. Así como los lentes son necesarios para ver lo que el ojo natural no puede ver, así  la fe nos permite percibir la realidad del mundo espiritual, el reino invisible.

         6.LA FE ES EL DON PARA AGRADAR A DIOS. v.2

Este verso es el título que señala la rotonda de los hombres de fe, encabeza una lista de 21 epitafios comenzando con la frase “por la fe…” Ellos y ellas tienen una cosa en común: su fe, una fe que obra por el amor (Gál. 5:6).
    Aquí es importante recordar que la fe es un don de Dios, no una virtud humana: Jn. 6:29; Ro. 12:3; Ef.2:8; He.12:2; Ro.1:19.
    Fuimos creados para agradar a Dios, para adorarle, servirle y representar su reino en la tierra, pero nadie puede hacerlo sino con el poder de la fe (v.6; 1 Jn. 5:4,5).

            7. LA FE ES EL INSTRUMENTO PARA ENTENDER EL MUNDO. v. 3

 El mundo físico está fuera de la capacidad de nuestros cinco sentidos para ser entendido, a menos que nuestros sentidos sean potencializados mediante instrumentos científicos.De la misma manera, el mundo, en su dimensión espiritual, no puede ser entendido por nuestras facultades naturales, necesitamos instrumentos especiales como la Escritura y la fe. Las huellas dactilares de Dios en su creación pueden ser vistas claramente solo por medio de los lentes de la fe (Ro.1:20). 

Dice el catecismo de Heidelberg, en su pregunta 32: 
    Pregunta: ¿Por qué te llaman Cristiano (a)?
    Respuesta: Porque por la fe soy miembro de Jesucristo y participante de su unción, para que confiese su nombre y me ofrezca a Él, en sacrificio vivo y agradable y que en esta vida luche contra el pecado y Satanás con una conciencia limpia y buena y que, después de esta vida reine con Cristo eternamente sobre todas las criaturas.

Pastor Moisés Brito Valeras

martes, 23 de julio de 2013

LA FE DE ABEL


Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Hebreos 11:4
      1. LA FE ES LA CAUSA DE UNA VIDA JUSTA

La revelación, la oración y la ofrenda, son elementos fundamentales en la práctica de cualquiera de las religiones. Todo adorador es naturalmente un ofrendante. La ofrenda es un acto espontáneo de un corazón agradecido con Dios.
    Sin embargo, la Biblia hace una separación radical entre las ofrendas aceptables y las no aceptables: Dice en Pr. 15:8 “El Señor aborrece las ofrendas de los malvados, pero se complace en la oración de los justos”. La ofrenda, como acto de adoración a Dios, sólo es aceptable si viene de una persona justa.
    ¿Era Abel una persona justa? Sí. Así lo testifica Jesús en Mt.23:35: “Desde la sangre del justo Abel hasta la de Zacarías”. El apóstol Juan también dice: “No seamos como Caín que, por ser del maligno, asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo hizo? Porque sus propias obras eran malas, y las de su hermano justas.”  (1Jn.13:12). La ofrenda es aceptable cuando viene de un corazón recto, motivada por un deseo justo, y cuando representa una vida de obras justas.
    ¿Cómo se llega a ser justo? La Biblia dice que es por la fe en Cristo (Ro.5:1). Las buenas obras son resultado de la fe (He.10:38).

  1. LA FE ES EL MOTIVO PARA UN SACRIFICIO MEJOR
Parte esencial de la vida de un justo es adorar a Dios. Tanto Caín como Abel se presentaban ante Dios para adorarlo con su ofrenda. Caín trae parte de su cosecha y Abel de los primogénitos de su rebaño. Gran parte de los estudiosos de la Biblia ponen, equivocadamente, sus ojos en las ofrendas para buscar la razón de su aceptación. Dios pone sus ojos en sus oferentes.
    Dios dijo a Caín “Si, haces bien, ¿no serás aceptado? (Gn.4:7). Es el oferente el que tiene que ser aceptado para que su ofrenda sea aceptable. La actitud de Caín era pecaminosa, la actitud de Abel era correcta.
    No se trata de que la ofrenda de Abel fuera más grande, más valiosa, o porque se tratara de una oveja, ya que no hay una legislación previa para discriminar.
    La Biblia en este y otros muchos pasajes, dice que lo que hace a la ofrenda agradable es la fe. “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios” (He.11:6). “Y todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Ro.14:23). “Dios ama al dador alegre” (2 Co.9:7).

  1. LA FE ES LA FUERZA PARA UN TESTIMONIO DURADERO
“La muerte no es nunca la última palabra de la vida del justo.” (Moffatt). Toda persona que abandona este mundo deja un germen que crecerá, sea bueno o sea malo. Si es un mal testimonio puede que crezca como un cáncer, si es un buen testimonio crecerá como una bella flor.
    Es verdad que la Biblia hace muchas referencias a la sangre de Abel (Gn.4:10; Mt.23:35; Lc.11:51: He.12:24), pero lo que el autor de Hebreos enfatiza no es la venganza que exige la muerte injusta de Abel, sino su fe.
    ¿De qué habla Abel muerto? Del poder de una fe recibida por gracia, que resulta en una vida de integridad, generosidad, armonía con sus padres y una fidelidad a Dios hasta la muerte. Habla de una victoria sobre el pecado. Habla también de la ferocidad del pecado que había invadido al mundo. Pero lo más hermoso de su mensaje es que el amor de Dios persiste después de la muerte, pues Dios “fue movido por su violenta muerte a tomar represalia” (Calvino).

Si hay algo que debe reactivarse en nuestra vida en este tiempo, eso es nuestra fe. Nuestra fe es una pequeña llama expuesta a los vientos del mal. La fe languidece ante el cansancio, el dolor, el sufrimiento por la injusticia, la desesperación de las carencias y la pérdida de seres queridos. Esta era la realidad de la fe de los hebreos.
    Abel ilustra la vida justa, la vida que agrada a Dios. Aunque el pecado continuamente tocaba a su puerta, y veía cómo su hermano mayor Caín se entregaba al pecado, él no perdió la confianza en Dios, quien le fortalecía para mantenerse fiel.
   Abel combatió contra la dureza de un mundo bajo maldición, y mantuvo su esperanza en la recompensa de un Dios amoroso. En esto consiste la vida vigorosa que proviene de la fe: “Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, «el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.»”. (He.10:35-38)

Pastor Moisés Brito Valeras

jueves, 27 de junio de 2013

JACOB LUCHA CON DIOS

Génesis 28
28 Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le ordenó:
—No te cases con ninguna mujer de aquí de Canaán. 2 Vete ahora mismo a Padán Aram, a la casa de Betuel, tu abuelo materno, y cásate allá con una de las hijas de tu tío Labán.3 Que el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y haga que salgan de ti numerosas naciones. 4 Que también te dé, a ti y a tu descendencia, la bendición de Abraham, para que puedan poseer esta tierra donde ahora vives como extranjero, esta tierra que Dios le prometió a Abraham.
5 Así envió Isaac a Jacob a Padán Aram, a la casa de Labán, quien era hijo de Betuel el arameo, y hermano de Rebeca, la madre de Jacob y de Esaú.
6 Esaú supo que Isaac había bendecido a Jacob, y que lo había enviado a Padán Aram para casarse allá. También se enteró de que, al bendecirlo, le dio la orden de no casarse con ninguna cananea, 7 y de que Jacob había partido hacia Padán Aram en obediencia a su padre y a su madre. 8 Entonces Esaú se dio cuenta de la antipatía de su padre por las cananeas. 9 Por eso, aunque ya tenía otras esposas cananeas, Esaú fue hasta donde vivía Ismael hijo de Abraham y se casó con su hija Majalat, que era hermana de Nebayot.

El sueño de Jacob en Betel

10 Jacob partió de Berseba y se encaminó hacia Jarán.11 Cuando llegó a cierto lugar, se detuvo para pasar la noche, porque ya estaba anocheciendo. Tomó una piedra, la usó como almohada, y se acostó a dormir en ese lugar. 12 Allí soñó que había una escalinata apoyada en la tierra, y cuyo extremo superior llegaba hasta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles de Dios. 13 En el sueño, el Señor estaba de pie junto a él y le decía: «Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra sobre la que estás acostado. 14 Tu descendencia será tan numerosa como el polvo de la tierra. Te extenderás de norte a sur, y de oriente a occidente, y todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti y de tu descendencia. 15 Yo estoy contigo. Te protegeré por dondequiera que vayas, y te traeré de vuelta a esta tierra. No te abandonaré hasta cumplir con todo lo que te he prometido.»
16 Al despertar Jacob de su sueño, pensó: «En realidad, el Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta.» 17 Y con mucho temor, añadió: «¡Qué asombroso es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios; ¡es la puerta del cielo!»
18 A la mañana siguiente Jacob se levantó temprano, tomó la piedra que había usado como almohada, la erigió como una estela y derramó aceite sobre ella. 19 En aquel lugar había una ciudad que se llamaba Luz, pero Jacob le cambió el nombre y le puso Betel.
20 Luego Jacob hizo esta promesa: «Si Dios me acompaña y me protege en este viaje que estoy haciendo, y si me da alimento y ropa para vestirme, 21 y si regreso sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios. 22 Y esta piedra que yo erigí como pilar será casa de Dios, y de todo lo que Dios me dé, le daré la décima parte.»

La guerra con Dios tiene el propósito de lograr la paz con Él.

1.  POR SU BONDAD DIOS NOS PERMITE PELEAR CON ÉL

¿Pelear con Dios? Imposible. ¿Quién puede osar levantarse contra su Creador? ¿Puede la vasija rebelarse contra el Alfarero? La lógica dice que no, excepto cuando consideramos la infinita misericordia de Dios, su prolongada paciencia y su admirable sabiduría.
   En la Biblia hay muchas personas que han luchado con Dios por algún tiempo, hasta lograr la paz con Él: Job, Moisés, Habacuc, Jonás y Pablo. El nombre terrenal más importante de la Biblia, Israel, significa “el que lucha con Dios”.
   ¿Quién era Jacob para que Dios le tolerara tanto? ¡Su vida era una vergüenza! Suplantó a su hermano, engañó a su padre, conspiró con su madre y abandonó su casa con problemas sin resolver. Pero Dios no nos ve por lo que somos, sino por lo que ha planeado hacer de nosotros. Nos valora por la promesa que ha hecho acerca de nosotros.

2.  EL PECADO NOS PRODUCE MIEDO ANTE DIOS.

El camino que Jacob tenía que tomar era oscuro, solitario, desconocido y peligroso. Las circunstancias hubieran sido atenuadas si el nieto de Abraham hubiera sido más espiritual, pero más bien, vemos en él un hombre muy pagano.
   De acuerdo, había buscado la bendición de Dios a través de su padre, pero ni los medios, ni los fines que usaba eran loables. Se parecía a muchos de nosotros que buscamos la bendición de Dios para nuestros viajes, negocios, bienes e hijos, pero “sin ningún compromiso”. Dios estaba ausente de su vida.
   La visita que Dios le hace por medio de la visión lo alarma. Se da cuenta que “en medio de la nada”, donde aparentemente estamos perdidos, allí está Dios. Y su presencia le causa horror.
   Puede ser que haya momentos, circunstancias, cuando usted se sienta perdido. Cuando piensa que solo puede contar con usted y su alma. Espere. Dios, por su promesa, no le abandonará.

3.  LA ESCALERA ES UNA FIGURA DE JESÚS.

La soledad y desolación de Jacob termina con la escalera. Allí, desde el cielo, Dios extiende el camino para conectar el cielo con la tierra y permitir el libre tránsito de Dios y los ángeles.
   Jacob dice que es un lugar terrible. Por un lado la emoción de la presencia protectora de Dios le consuela, pero por otro, su alejamiento de Dios le hace que tiemble ante el Dios Santo.
   Jesús dice que Él es la Escalera a través de la cual Dios tiene contacto con el hombre: “-Ciertamente les aseguro que ustedes verán abrirse el cielo, y  a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” Jn. 1:51.
   En Cristo, el Dios lejano se hace cercano; el Dios ausente se hace presente; el Dios trascendente se hace inmanente; el Dios invisible se hace visible; el Dios inaccesible se hace vecino; el Dios se hace hombre.

4.  LA GRACIA ATRIBUYE VICTORIA AL DERROTADO. 32: 2 - 30

Puede ser que usted haya sido en su pasado un Jacob, luchó con Dios y obtuvo la paz. O tal vez es testigo de cómo un familiar suyo está actualmente peleando con Dios a brazo partido. Lloramos y reímos ante tales espectáculos.
   Ninguno que se atreve a pelear con Dios saldrá bien librado. Dios es omnipotente, nosotros criaturas minúsculas. Dios es el Rey del universo, nosotros sus súbditos pequeños. Pero igual que un fuerte y amoroso padre, le permitirá a su bebé pequeñas luchas, Dios nos permitirá por algún tiempo pelear con él. Terminaremos con cicatrices de alguna sarna, rengueando de una pierna, manchados con ácidos de ballena, o medio ciegos por la gloria de Dios, pero por su preciosa gracia, sobreviviremos.
   La victoria de Jacob consistió en seguir vivo. No merecía la vida, pero su guerra era de oración: suplicó la bendición. Usó la fuerza que Dios le había dado: la fe, la oración y la promesa. No quiso soltarse de Dios hasta recibir su bendición. ¿Qué importa perder una habilidad física? “La misericordia de Dios es mejor que la vida” (Sal. 63:3). 
Si usted actualmente se encuentra peleando con Dios, ya sea una luchita o una franca guerra con Él, la historia nos advierte: Sólo use las armas que Dios mismo la ha dado: la fe, la oración, las promesas, la gracia de Dios. Lo mejor es rendirse para no quedar con cicatrices dolorosas. Suplique la bendición y rindase al Señor de la gracia. 

Pastor Moisés Brito Valeras

domingo, 23 de junio de 2013

LA MISIÓN DE LA IGLESIA

Efesios 1:1-14 
1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: 2 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

Bendiciones espirituales en Cristo
3 Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. 4 Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, 6 para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado. 7 En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia 8 que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento. 9 Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo, 10 para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra.
11 En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, 12 a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria. 13 En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. 14 Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

 1. ALABAR A DIOS POR LA GRACIA DEL PADRE

Nerviosa, pero emocionada, Laura se subió a un kayak individual para experimentar una travesía de rafting en unos rápidos. Después de sujetarse a la canoa, se lanzó por el río con un grupo de guías y de aficionados a los kayaks. Laura se puso aún más nerviosa cuando vio las cascadas que estaban por delante. De pronto, cuando el kayak voló por el aire y cayó en los rápidos, se volcó. Le habían enseñado cómo salir rápidamente en caso de que eso sucediera. Sin embargo, al estar de cabeza, bajo el agua, se desorientó y no pudo encontrar la barra para liberarse. Justo cuando se preparaba para encontrarse con Dios, la ayuda llegó y se salvó. Su corazón se desbordaba de gratitud por haber sido salvada de una muerte segura.
    El apóstol Pablo comienza su carta a los Efesios abriendo su corazón en una profusa exclamación de alabanza por la salvación que el Padre Eterno en su gracia le concedió. Su canción de gratitud nos enseña la misión más alta de la iglesia, que es la de alabar al Trino Dios por la obra maravillosa de redención. No hay tarea más gratificante y gozosa que alabar a nuestro Padre, porque Él: nos bendijo sin medida, nos escogió de entre los perdidos, nos predestinó para su gloria, nos hizo aceptables a Él, derrochó su sabiduría en nosotros, nos reveló su voluntad y nos hizo coherederos con su Hijo Jesucristo. Hay sobrada razón para que la iglesia estalle en gloriosa alabanza a Dios.

2. ALABAR A DIOS POR LA REDENCIÓN DEL HIJO

En 2014 se proyectará la película “Los 33”, que protagonizarán Jennifer López y Antonio Banderas. El filme narra  la historia de los 33 mineros rescatados en 2010 de la mina “San José”, en Copiapó, Chile. ¿Por qué esta historia ha captado la atención de la humanidad? Porque en muchos sentidos representó un desafío inmenso para el rescate. En primer lugar fue un milagro de vida, y después, una proeza humana. La estrella del salvamento se llama “La cápsula Fénix”,  un artefacto de 4 mts. De altura por 53 cms. de diámetro; con ella se rescatarían a 33 mineros, que estaban a 700 mts. bajo tierra, que llevaban 70 días sepultados y para ello había que atravesar varias capas de dura roca. En ella, uno a uno, los mineros fueron trasladados de la muerte a la vida.
    Pablo alaba al Señor porque en Cristo hemos sido trasladados de la prisión del pecado al reino de Dios; es en Cristo en quien fuimos bendecidos espiritualmente, escogidos para ser salvos, predestinados a la vida eterna, aceptados por Dios, perdonados para siempre, recibimos la herencia eterna, tenemos esperanza y fuimos sellados por el Espíritu Santo. 

3. ALABAR A DIOS POR EL SELLO DEL ESPÍRITU

¿Qué garantía tenemos de que nuestra elección sea permanente,  que la adopción será incondicional, que el perdón de nuestros pecados  es definitivo y que nuestra herencia está segura?
    Dios nos puso su marca con el sello que es su Espíritu Santo. En una sociedad de mentiras, infidelidad, traiciones y deslealtad, el corazón humano necesita un fundamento que le brinde seguridad.
    Jean – Paul Sartre, filósofo ateo del siglo pasado, murió desesperado buscando seguridad. En 1980, débil por la enfermedad escribió: “Vuelve a tentarme la desesperación: la idea de que esto no acabará nunca, que no hay meta, que sólo hay pequeños fines particulares por los que nos batimos. Se hacen pequeñas revoluciones, pero no hay un final humano, no hay algo que interese al hombre, sólo hay desórdenes... Ese pensamiento llega a tentarte sin cesar, sobre todo cuando uno es viejo… En cualquier caso, el mundo parece feo, malo y sin esperanza. Eso es la desesperación tranquila de un viejo que morirá dentro de él. Pero justamente resisto y sé que moriré en la esperanza, pero esta esperanza necesita un fundamento.”
La base de seguridad que Dios nos dio para garantizar la completa posesión de nuestra herencia, es la presencia permanente de su Santo Espíritu con nosotros. El Espíritu es el custodio fiel del pueblo que Dios adquirió con la sangre de su Hijo. 

 4. ALABAR A DIOS POR TODA SU BENDICIÓN 

Vivimos en una nueva realidad, en un estado de nueva vida. Pablo desarrollará en seis capítulos lo que aquí toca ligeramente. Tenemos la vida eterna, somos hijos adoptivos de Dios, hemos resucitado con Cristo, estamos sentados en lugares celestiales con Cristo, somos un pueblo amado por Dios y somos la comunidad con puertas abiertas para que el mundo se una a la sinfonía de la adoración a Dios.
    El evangelismo, la labor social, la mayordomía, la educación cristiana, son medios para alcanzar el verdadero fin. Son estrategias locales y temporales para alcanzar la verdadera misión de la iglesia: que “seamos para alabanza de su gloria”.

    Decida hoy: “Señor, quiero vivir una vida para la alabanza de tu gloria; que cuando vaya a trabajar, mi trabajo sea una manera de alabar tu gloria; quiero que mi matrimonio sea para alabanza de tu gloria; quiero que mi carrera, la desarrolle de tal modo que sea para alabanza de tu gloria; quiero que todos mis logros sean para alabanza de tu gloriosa gracia. En Cristo, Amen”
                                              Pastor Moisés Brito Valeras