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miércoles, 17 de febrero de 2016

LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

Romanos 1:16-32
Justificados pues por la fe...
16 No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para la salvación de todo aquel que cree: en primer lugar, para los judíos, y también para los que no lo son. 17 Porque en el evangelio se revela la justicia de Dios, que de principio a fin es por medio de la fe, tal como está escrito: «El justo por la fe vivirá.»
18 La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad y maldad de quienes injustamente retienen la verdad. 19 Para ellos, lo que de Dios se puede conocer es evidente, pues Dios se lo reveló; 20 porque lo invisible de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, y pueden comprenderse por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues a pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón se llenó de oscuridad. 22 Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes de hombres mortales, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
24 Por eso Dios los entregó a los malos deseos de su corazón y a la impureza, de modo que degradaron entre sí sus propios cuerpos.25 Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y honraron y dieron culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas. Hasta sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van en contra de la naturaleza. 27 De la misma manera, los hombres dejaron las relaciones naturales con las mujeres y se encendieron en su lascivia unos con otros. Cometieron hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibieron en sí mismos la retribución que merecía su perversión.
28 Y como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no convienen. 29 Están atiborrados de toda clase de injusticia, inmoralidad sexual, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades. 30 Son murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31 necios, desleales, insensibles, implacables, inmisericordes. 32 Y aunque saben bien el juicio de Dios, en cuanto a que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se regodean con los que las practican.

La justificación por fe es necesaria debido a la depravación total del hombre.

1.      EL HOMBRE NECESITA LA SALVACIÓN. vv. 16-18
      Una gran ciudad, capital de un país, puede impresionar a cualquiera. Mucho más la capital de un imperio, la fortaleza de una civilización, centro del poder militar económico, cultural, militar e intelectual de una confederación de naciones. Pero Pablo no es cualquiera, es el embajador del reino de Dios, y su mensaje está por encima de la fuerza de cualquier otro poder. Su evangelio revela el poder del único Dios vivo y verdadero, el Todopoderoso.

     Es el único poder que puede trasladarte...



  • De la culpa del pecado a la justicia requerida por Dios
  • De la miseria moral a la santidad que agrada a Dios
  • De la esclavitud del maligno a la libertad en Cristo
  • Del castigo eterno a la bienaventuranza celestial
  • De la enemistad con Dios a la feliz reconciliación con Él
  • Del fuego del infierno a la vida eterna


La vida eterna se recibe solo por la fe en Cristo, una fe que ejercemos como un don de Dios, y no como una virtud humana. No por obras; no por obediencia a la ley; no por algún mérito debido a la raza o a privilegios de antepasados. Por estar bajo la ira de Dios, todo ser humano necesita la fe en Cristo.

2.      PORQUE DIOS HA REVELADO SU VERDAD. vv. 19-20
     Sorpréndase: No se necesita la Biblia para conocer a Dios. Todo ser humano, en su interior y en su entorno, cuenta con suficiente revelación para conocer al Creador. La naturaleza y su conciencia son medios que revelan claramente la existencia de un Dios supremo, sabio, poderoso y santo.
    En realidad no necesitamos probar la existencia de Dios. Lo que la gente necesita es ser honesta y humilde para reconocer el sentido de eternidad que hay en su corazón. La espiritualidad, la moralidad, la capacidad de juicio, la idea de lo sublime, la intuición de lo eterno, son sentimientos de criatura, de hambre de Dios.
    Este conocimiento nato y adquirido que todo hombre tiene lo deja sin excusa ante el juicio de Dios. No tiene justificación de violar esa conciencia y esa revelación recibida de la naturaleza. No puede aducir ignorancia o desconocimiento. Las pruebas están ante sus ojos y en lo más íntimo de se ser.
    La creación está llena de las huellas de Dios, allí está su marca indeleble, constituyen su ropaje, la obra de arte que revela sus cualidades divinas. La constitución del propio ser humano, su cuerpo y su alma revelan la grandeza y la sabiduría divina. Solo es un necio el que niega la existencia de un Dios bueno y sabio.

3.    PERO EL HOMBRE HA REPELIDO ESA VERDAD. vv. 21-23
    Usted no se podrá emocionar tanto con la buenas nuevas hasta que comprenda lo terrible que son las malas noticias acerca del hombre.
     El pecado ha embrutecido tanto al hombre, que aun teniendo el conocimiento de Dios, no lo glorifica, ni le da gracias por todo lo recibido. Fue creado para glorificar a Dios y en vez de ello toma lo creado por Dios y lo declara su Dios. Dios creó al hombre y a su razón, Dios creó a los ángeles, Dios creó el cielo y las estrellas, y en lugar de adorar al Creador, el hombre se adora a sí mismo o a cualquier otra criatura, menos a su Hacedor. ¿Qué tiene eso de sabiduría o de sensatez? El pecado degrada al ser humano y lo convierte en un ser necio y torpe.
      El astrofísico Stephen Hawking, el más famoso ateo de nuestros tiempos, escribe en su más reciente publicación: “Debido a que existe una ley como la gravedad, el Universo puede y va a crearse a sí mismo de la nada”. Tres observaciones:
      1. La ley de la gravedad es algo, no es nada. Si ya existía, entonces el Universo no se crea de la nada. ¿Y cómo apareció esa ley?  
      2. El Universo no puede crearse a sí mismo. Sería como decir que yo me traje a mí mismo al mundo. Yo no existía, pero me traje yo mismo al mundo, porque yo ya existía.  
    3. Las leyes no crean nada. La ley necesitaría tener inteligencia, intencionalidad y voluntad creativa. La gravedad explica la caída de una pelota pero no la crea ni la avienta (Wiil Graham, 5-ab-2014).
La mente y el corazón de los hombres se oscurecen debido al pecado. La palabra de Dios es la luz que ilumina la mente y la naturaleza para encontrar a Dios y glorificarlo como merece.

4.    POR ESO DIOS HA REVELADO SU IRA. vv. 24-32
    Asómbrese de lo que Dios hace cuando el hombre peca de manera obcecada y soberbia. Es la terrible noticia que al pagano le molesta escuchar: Dios los entrega a su maldad.
      Los entrega a sus malos deseos, los entrega a sus vergonzosas pasiones, los entrega a la depravación mental (vv. 24, 26, 28). Esta lastimosa sirena del versículo 18 hiere los sensibles oídos del ateo, del agnóstico, del escéptico y del libertino pagano: Dios está airado contra el pecador y por esa razón lo libera de su gracia y lo entrega a las garras de Satanás. Puesto que el hombre se ha negado a hacer la voluntad de Dios, entonces Dios lo entrega a su degenerada voluntad para sufrir los estragos de su maldad.
   Es lo mismo que sucedió en los tiempos de Noé, en las ciudades de Sodoma y de Gomorra y en los peores días de Judá e Israel.
   El hecho de que nuestra cultura acepte casi universalmente el aborto, la eutanasia, el alcoholismo como enfermedad, la legalización de las drogas, el homosexualismo, el lesbianismo, es solo señal de que Dios ha entregado a nuestra generación a su maldad. Pablo hizo este diagnóstico hace casi dos mil años.
   Ahora podemos entender la urgencia de Pablo para atesorar el evangelio y compartirlo con toda la gente, sin excepción de personas. Solo hay una salida para la perdición del mundo y es gratuita.     
                                                                                                     Pbro. Moisés Brito V.

lunes, 15 de febrero de 2016

VISIÓN DE LA IGLESIA JESÚS VID VERDADERA


JUAN 15:1-17
1»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. 3 Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado.4 Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.
5 »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. 6 El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. 7 Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. 8 Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.
9 »Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. 10 Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. 12 Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. 13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. 14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.15 Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. 16 No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 17 Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
Yo soy la vid verdadera
Nuestro objetivo es alcanzar el gozo pleno por ser la gente que Dios quiso que fuéramos en Cristo.

DIOS EN FAMILIA

La visión que Cristo tenía de su iglesia es que sus discípulos se amaran como una familia. Que llegaran al punto de dar su vida por sus hermanos. Que se amaran entre sí como él y el Padre se aman. Hay una lógica conexión entre el Padre, el Hijo, el creyente y el prójimo.
La iglesia se trata de Dios. Lo que nos hace ser iglesia es la presencia de Dios. Iglesia significa llamados por Dios, para salir del mundo y entrar en comunión con él.  El proceso para llegar a ser familia de Dios es creer en Cristo, adherirnos a su pueblo, y cultivar una vida santa en la que Dios sea glorificado.

NOSOTROS EN CRISTO

El fundamento de nuestra unidad no está en un edificio, una organización, o una doctrina. Está en Cristo.
La visión que Cristo tuvo de su iglesia es que fuera un organismo unido naturalmente a su persona y que así permaneciera siempre. El sueño es que toda rama esté firmemente adherida a Cristo, produciendo frutos y creciendo en productividad.
El labrador es el Padre, quien por medio de su Espíritu nos injerta al tronco que es Jesús. Pero, permanecer en comunión demanda de nosotros un esfuerzo constante para que la savia del Espíritu fluya con poder.

CRISTO EN NOSOTROS

Toda nuestra esperanza se resume en un ideal: Cristo en nosotros. Esa es la esperanza de gloria (Col. 1:27).
Ser iglesia verdadera consiste en una cosa: el poder de Cristo obrando en nosotros (Col. 1:29). Separados de mí, nada pueden hacer, dijo Jesús.
Recordemos que el discurso pronunciado por Cristo es uno de despedida, pronto se irá con el Padre, pero la parábola afirma que los discípulos no serán abandonados. En realidad, ahora estarán más unidos con Cristo que cuando caminó con ellos por la tierra.
Él nos relaciona con Dios, él nos vitaliza, él nos une, él nos da poder para crecer y llegar a ser más de lo que podemos ser sin él.

PONER EL AMOR EN ACCIÓN

El amor es un tema importante en la noche del aposento alto. Vea 13:1, 34,35; 14:15,23; 15:9, 12,13. Dios en esencia es amor y comunica amor a sus criaturas. Cristo está por realizar el mayor acto de amor que un pecador puede concebir, y por personas que merecen lo contrario.
Nuestra visión como iglesia es compartir el amor de Dios por medio de una vida de servicio. A los paganos les parece muy poca la vida para acumular, acumular y acumular. Jesús nos ensenó una vida de desprendimiento. Recibimos de Dios para dar. Damos tiempo, damos la Palabra de Dios, damos atención, damos ayuda física y material, damos apoyo espiritual.
Nuestro amor no es abstracto, más bien, es práctico, realista, es acción.

SER COMO JESÚS

Nuestra visión es llegar a ser como Jesús que hizo y dijo lo que el Padre le instruyó. El marco de la parábola son los actos y las palabras de Jesús en los capítulos 13-19, de lavar los pies a lavar los pecados, actos que ilustran su actitud de servir antes que ser servido.
La iglesia “Jesús Vid Verdadera” no se compara con lo que fue antes, ni con lo que son otras iglesias, se compara con Jesús. El que lavó los pies de sus discípulos, incluyendo a su traidor, y compartió palabras de consuelo a sus descorazonados seguidores.
Por regla general, servimos y hablamos, hablamos y servimos. Es el modo en que Jesús nos ensenó a vivir y comunicar el evangelio.

GUARDAR EL TESORO DE CRISTO

Nuestra visión es ser una fiel depositaria del mayor tesoro de Cristo, su evangelio. No se necesita el evangelio para conocer a Dios, pero sí se necesita el evangelio para ser salvo. La religión es un fenómeno universal, pero la salvación no es posible sin el evangelio.
En la iglesia puede variar la forma del culto, el estilo de la música o la forma de orar. Pero no puede variar ni en el mínimo detalle el evangelio.
Nuestra visión es que cada creyente comprenda el evangelio, que cada creyente viva conforme al evangelio y que cada creyente comparta el evangelio.
Es un tesoro porque contiene el mayor poder del universo para cambiar la vida de una persona y cambiar el destino del mundo.

Pbro. Moisés Brito Valeras

09 de agosto de 2015

jueves, 27 de agosto de 2015

JESÚS, LA ESPERANZA DE GLORIA

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él. 2 Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. 3 Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
1 Juan 3:1-3
   Cristo viviendo en nosotros es la garantía de que la gloria de Dios es nuestro destino final.
1.     EL JUSTO CON LOS INJUSTOS.
  ¡Qué difícil me es compartir tiempo con personas con las cuales no comparto su modo de pensar! Sean personas incrédulas o creyentes, aborrecibles o pusilánimes, delincuentes o pastores.
   ¿No te sorprende que Cristo haya decidido voluntariamente convivir con pecadores para salvarnos? Siendo justo, perfectamente justo, aceptó vivir con injustos, para llevarnos a Dios.
   Nosotros preferimos a los amigos; él prefirió a los enemigos, para salvarnos.
2.     EL CREADOR PARA LAS CRIATURAS.
  Para ayudar a la gente, nosotros preferimos descolgar un lazo, lanzar un salvavidas, proveer de un manual o darles una cantidad de dinero. Pero Cristo se ofreció a sí mismo para salvarnos.
   ¿Por qué no hay calcomanías que digan “Buda salva”, "Marx salva”, “Sócrates salva”? En cambio Jesús no tuvo pena en decir “YO SOY EL CAMINO.”
   El Creador se hizo criatura, se entregó en manos de criaturas pecadoras, malvadas, asesinas, para la salvación de las mismas.
3.     LA IMAGEN Y SUS DISTORSIONES
Un hombre pintó un hermoso cielo azul cortado por maravillosas montañas, cuando de pronto apareció su esposa y manchó violentamente el cuadro con alocados brochazos. El pintor volvió a pintar sobre las manchas y las atenuó formando troncos de árboles en el fondo de un hermoso jardín. Luego prendió una lámpara tras el cuadro y apareció una mano sosteniendo aquel paraíso. El "accidente" había sido planeado para mostrar la sorpresa de cómo las "distorsiones" violentas pueden resolverse para bien por el pintor..
 Jesús es la imagen de Dios y nosotros las distorsiones. Jesús es la imagen que fue destrozada por el hombre para luego restaurar la imagen de Dios en nosotros al mostrarnos su gloria.
4.    EL QUE AMA Y EL QUE QUIERE

   De haber nosotros
 inventado a Dios sería muy diferente al Dios de la Biblia. Nos duelen los desafíos extremos que Cristo nos hace en el sermón del monte. Pero al ver su ejemplo no podemos debatirle.
   Él nos da a conocer a un Dios que nos busca, que nos perdona, que nos pide cosas, que llora, que convive con los marginados.
   Cristo es el que ama, usted es el que "lo quiere", pero no lo ama. Él nos ama, nosotros, al igual que Pedro, lo “queremos”, y a veces, no tanto.

5.    EL HOMBRE Y SUS SEMEJANTES
  "La encarnación muestra al hombre la grandeza de su desgracia por medio de la grandeza del remedio que necesitaba” (pascal). Jesús no solo revela la gloria del Padre, sino la gloria del hombre que se perdió a causa del pecado. Él es lo que nosotros debiéramos ser; y nos debería avergonzar que Dios tenga que sacrificar al modelo del ser humano por culpa de nuestra ingrata desobediencia.
   Adán fue hecho a semejanza de Dios, pero a causa del pecado Dios se hizo semejante al hombre para salvarnos y volvernos a hacer a su imagen.

6.    EL SANADOR Y SU HERIDA
   La Santa Cena se instituyó para que siempre recordemos un hecho: “Él fue herido por nuestras transgresiones”. Escuche bien: 
  ÉL 
      fue HERIDO 
          por NUESTRAS 
              transgresiones.
  Piense en eso: 
    Dios menospreciado, 
      Dios herido, 
        Dios crucificado, 
          Dios sepultado. 
El Sanador, el que resucita muertos, fue herido y llevó todas nuestras enfermedades, con un solo propósito: “¡gracias a sus heridas fuimos sanados!"
 Jesús se levantó de la tumba, resucitó de entre los muertos y nos dio una bendita esperanza: seremos como él.


Pbro. Moisés Brito Valeras

viernes, 19 de junio de 2015

LA HOMOSEXUALIDAD Y DIOS

9 ¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. 11 Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios. 1 Cor. 6:9-11

Dios ha enviado a su Hijo Jesucristo para que el homosexual, como cualquier otro pecador, sea regenerado, justificado y santificado para Dios.

1.   LA BATALLA DE LA PREFERENCIA.
Jóvenes de todas las edades libran una batalla gigantesca contra influencias externas y fuerzas internas que le inclinan a consentir con la homosexualidad.
Existe una aceptación generalizada entre la juventud respecto a la homosexualidad. De acuerdo a una investigación del encuestador George Barna (EEUU), en su libro “The invisible Generation”, 32% de los jóvenes aceptan que se nace homosexual, 50% piensa que oponerse a la vida de los homosexuales es debido  a una mente cerrada, 44% aseguran que debiera permitirse el matrimonio de parejas homosexuales, 38 % opina que también se les debe permitir adoptar y criar hijos.
En México, desde 1980 se realiza la marcha del orgullo gay (LGBTTTI) en el mes de junio. En este año se celebra la XXXVII marcha.

2.   LAS CAUSAS NO RECONOCIDAS.
Los homosexuales difícilmente aceptarán una causa externa para su preferencia sexual. Ellos insistirán en que así nacieron. Pero un análisis estadístico nos lleva a las siguientes conclusiones.
Stanton L. Jones, del Dpto. de Sicología de la Univ. de Wheaton, E.E.U.U. admite que factores genéticos pueden influir en el homosexualismo, pero que no son determinantes.
En su libro El Eros Mancillado, John White, asegura que una familia desintegrada es un factor importante para la homosexualidad.
Otra causa aparente, de acuerdo al libro “¿Cómo se lo digo a mi mamá?”, de Jerry Arternburn, es el maltrato sexual y abuso sexual en la infancia.
Una causa frecuente es la falta de la figura paterna en el hogar. El matriarcado lleva a los varones a imitar la figura fuerte de la madre y a menospreciar la debilidad del padre.
Un último factor, de acuerdo al autor Kent Philpott, es la rebelión contra el constante rechazo, percibido o real.

3.   LOS EFECTOS NO CALCULADOS.
Enfermedades. En EEUU, aunque los homosexuales solo constituyen el 1% de la población, tienen el 50% de casos de sífilis, el 60% de los casos de SIDA, hasta el 75% de hepatitis B. Las enfermedades venéreas son comunes en esta población.
Promiscuidad. El estudio “Homosexualidades”, de Bell Weinberg, revela que un tercio de homosexuales ha tenido más de 1.000 parejas sexuales a lo largo de su vida. Menos del 10% tienen relaciones duraderas, pero solo el 0% es monógamo. Ser homosexual es ser polígamo.
Perversiones. La imposibilidad de la procreación arrastra hacia aberraciones sexuales para alcanzar la mayor excitación.
     Soledad y culpa. Los homosexuales son una pieza de un rompecabezas que no existe. El homosexual se siente solo aun entre su mismo círculo de amigos homosexuales. La culpa está ligada al pecado, y la homosexualidad por ser pecado trae una culpa cada más pesada hasta orillar a algunos jóvenes al suicidio.

4.  LOS PRINCIPIOS DE LA BIBLIA.
En Gn. 1:28 Dios enlaza la sexualidad humana con la procreación. La homosexualidad frustra el mandato de la multiplicación.
En Gn. 2:24 Dios complementa a dos personas de sexo opuesto en una relación unificadora.
En Lv. 18 Dios provee una lista de mandatos que tienen como propósito proteger la santidad del matrimonio y preservar la integridad de la familia.
En Ro. 1:24-28 y 1 Co. 6:9-10 el apóstol Pablo condena la homosexualidad como una práctica pecaminosa.
El cristianismo no se sujeta a la opinión pública, a los estudios sicológicos o a la política de un gobierno. Se sujeta a la Palabra de Dios.

5.  LAS TORCEDURAS DE LOS LIBERALES.
Abandonar la autoridad de las Sagradas Escrituras es como abandonar un salvavidas en los rápidos de un río caudaloso. No se sabe en qué terminará la vida de un apóstata.
Activistas homosexuales y teólogos liberales tuercen las Escrituras para justificar su conducta pecaminosa.
Dicen que Levítico 18 solo condena la prostitución homosexual que se practicaba en los templos paganos, no una relación de amor.
Argumentan que Gn. 19 describe incidentalmente una violación pandillera en Sodoma, no establece una norma moral.
Aseguran que Romanos 1 solo reprueba a heterosexuales practicando actos homosexuales, lo cual va contra su naturaleza heterosexual, pero que un homosexual hace lo que le es natural.
Arguyen que en 1 Co. 6 solo prohíbe la pederastia o la esclavitud sexual de un menor por parte de los ricos.
La verdad es que cada vez que la Biblia menciona la homosexualidad, la condena.

6.  LAS RESPUESTAS DE LOS CRISTIANOS.
El dilema divino se refleja en el dilema del cristiano: condena el pecado de la homosexualidad, como cualquier otro pecado, pero ama al pecador y desea su liberación y restauración.
Lo recibe en el amor de Cristo y lo guía a la reconciliación con Dios. Lo ayuda a abandonar este adictivo pecado y lo encausa para una vida de consagración a Dios.
Los corintios eran una clara evidencia del amor restaurador que Dios tiene para los homosexuales (1 Co. 6:11).
                                                                                                 Pbro. Moisés Brito Valeras
(Para mayor información leer el "Manual para Consejeros de jóvenes" de Josh McDowell / Bob Hostetler)

lunes, 11 de mayo de 2015

LA COMUNIÓN EN LA SANTÍSIMA TRINIDAD

EL MODELO PARA NUESTRA COMUNIÓN

Juan 14:15-26

La comunión que hay entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en el proceso de nuestra salvación es el modelo y la fuente de toda comunión humana.

1. LA COMUNIÓN EN EL CIELO.
    En sus últimos discursos de consuelo que Cristo pronunció ante sus discípulos nos describe la unidad, armonía y cooperación que existe en el cielo para nuestra salvación. 
    El Padre tiene un hogar en el cielo para nosotros, y mientras llegamos a ese hogar, nos enviará otro consolador para que nos acompañe siempre. El hijo está por culminar su obra redentora y volverá al cielo, donde nos preparara nuestra vivienda, pero volverá a nosotros. Mientras tanto, su espíritu nos guiará en el mundo para saber cómo conducirnos y nos equipará para llevar acabo nuestra misión. 
    La unidad y diversidad en la Trinidad son un perfecto modelo para sus hijos.

2. LA COMUNIÓN EN EL MATRIMONIO.

    El matrimonio es la primera institución divina que refleja la unidad y diversidad que hay en Dios. Dios creó al ser humano varón y mujer (Gn. 1:27), y aunque son una sola carne (Gn. 2:24), son en realidad dos personas, que, aun siendo individuos distintos, llegan a ser uno en cuerpo, mente y espíritu (1 Co. 6:16-20; Ef. 5:31).
    Así como el padre es cabeza de Cristo, el Mediador, el esposo es cabeza de la mujer, su ayuda idónea.
    Los esposos que comprenden este misterio del matrimonio, lucharan por reflejar esta comunión divina en el modo de relacionarse uno con otro.

3. LA COMUNIÓN EN LA IGLESIA.

    La segunda institución divina donde se refleja la belleza de la unidad y diversidad del cielo es en la Iglesia.
    La Iglesia está constituida por muchos miembros, sin embargo es un solo cuerpo (1 Co. 12:12). Podemos apreciar en ella una diversidad de dones, ministerios, funciones e intereses, pero gracias al Espíritu Santo, somos un templo, un edificio, una vid, un cuerpo, una esposa de Cristo.
     El honor que Dios nos da de reflejar su comunión, su unidad de propósito y su armonía debe impulsarnos a glorificarle, pero también, debe desafiarnos a perfeccionar la comunión en nuestras relaciones como hermanos de la misma familia espiritual.

4. LA COMUNIÓN EN EL MUNDO.

    La Iglesia es el cumplimiento de lo que Dios espera y hubiera querido de todo el mundo; que todas las razas, con todas sus diferencias se unieran de corazón en un solo pueblo, en una sola hermandad.
    El ejemplo lo tenemos en la comunión que Dios logró entre judíos y gentiles (Ef. 2:16, 3:8-10). En Cristo ya no hay judío ni griego, ni bárbaro ni escita, ni esclavo ni libre, ni mujer ni varón, sino que todos somos uno en Cristo (Col. 3:11).
     Podemos ver oscuramente esta belleza divina en las organizaciones internacionales, en confederaciones y tratados internacionales que buscan la unidad, armonía y prosperidad de las naciones.

5. LA COMUNIÓN EN LA SOCIEDAD.

    La unidad, armonía, colaboración y unanimidad del Dios trino la podemos apreciar también en cosas muy cotidianas, al trabajar en una empresa, al participar en un equipo deportivo, al unirnos a una causa social o formar parte de un grupo musical.
     La sabiduría divina se refleja en la unión de fuerzas y capacidades para lograr un solo propósito. Allí  podemos vislumbrar la gloria de Dios, el Creador del ser humano, con toda esa potencialidad de cooperación.
    Donde quiera que se unan dos o tres personas para realizar una tarea están reflejando la comunión que hay en las tres personas de la trinidad.
    Si comprendemos esto, nuestras vidas serán revolucionadas.

6. LA COMUNIÓN EN LA ETERNIDAD.

    Al final de la historia el universo entero experimentará la comunión perfecta: Dios, su pueblo, y el universo entrarán en un estado de unidad, armonía y funcionalidad perfectas. Esta es la gloria que Cristo anhela para sus hijos y para el universo entero (Ap. 4).
    En la eternidad todas las razas se unirán en amor para alabar al Creador y Redentor de nuestras almas, allí se terminaron los odios, las divisiones, los rencores y toda rivalidad. Habrá perdón, gozo, bendición y vida eterna. Ese es nuestro ideal y nuestra meta.

  Se olvidaron las ofensas, nos amaremos como Cristo nos amó y juntos a una voz cantaremos y confesaremos que Jesús es el Señor (Fil. 2:10,11). 
                                                                                                                         Pastor Moisés Brito Valeras

viernes, 8 de mayo de 2015

DONES PARA BENDECIR A LOS DEMÁS

DONES PARA COMPARTIR
Pbro. Moisés Brito Valeras

1ª corintios 12:7
 "A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás."

Los dones espirituales son manifestaciones de la gracia de Dios para edificar a la iglesia y transformar el mundo.

1.      DIOS DECIDE QUIEN REALIZA CADA TRABAJO.

Uno puede quedarse maravillado con la diversidad de ministerios, dones, habilidades y logros que cada persona tiene al trabajar en la iglesia y en el mundo.
El “pero” que Pablo usa para conectar el verso 6 con el 7 ilustra el error que cometían los corintios al aplaudir unos dones y menospreciar a otros. El apóstol aclara que toda labor que se realiza en el reino de Dios es decidido por Dios.
Hay una sola fuente de todos los dones: el Trino Dios; y un solo objetivo: el bien de la comunidad.

2.    DIOS OTORGA A CADA CREYENTE SUS DONES

Usted se equivoca al pensar que los dones solo pertenecen a los pastores, misioneros, líderes, oficiales o maestros de la iglesia.
La Biblia dice: “a cada uno le fue dada la manifestación del Espíritu.” De modo que no existe el elitismo en el pueblo de Dios. Dios nos deja claro que todo hijo suyo posee un número de dones para desarrollarlos en bien del cuerpo de Cristo y el establecimiento de su reino en la tierra.
Es deber de cada creyente descubrir sus dones y usarlos conforme a los principios del Señor para hacer bien al prójimo.

3.   DIOS ACTÚA A TRAVÉS DE CADA DON

Cada don es “una manifestación especial del Espíritu.” Si uno ayuda, administra, dirige, canta, cocina, limpia, enseña o consuela a otra persona, si lo hace por la fe en Cristo y para la gloria de Dios, entonces está poniendo en evidencia la acción del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo no se manifiesta por ruido, llanto, temblores, gritos o caídas al suelo. Se manifiesta por el ejercicio de tareas que hacen bien a los demás. El servicio a los demás en el nombre de Cristo, reconocido o no, ya es razón suficiente para hacernos felices porque es la obra de Dios por medio de nosotros.

4.   DIOS ACTIVA NUESTRO PODER PARA SERVIR

El propósito de los dones recibidos no es engreimiento, la rivalidad, el enriquecimiento, ni la tiranía. El propósito es “el bien de los demás.”
Toda la carta a los Corintios, y especialmente los capítulos 12-14, nos indica el enfoque de buscar la utilidad de los dones para edificar la iglesia y para transformar el mundo. El apóstol cuestiona: ¿De qué sirve hablar en lenguas si la iglesia no es edificada? ¿De qué sirve cantar hermoso si la iglesia no es edificada? ¿De qué sirve orar de manera impresionante si la iglesia no es edificada?
Aunque el poseedor del don pueda ser beneficiado con su don, ese no es el propósito principal del don. Es para hacer bien a otros.

5.   DIOS UNE A SU IGLESIA POR MEDIO DE SUS DONES.

Los dones están distribuidos, organizados y relacionados en un cuerpo. Dios es soberano, sabio, justo, y bondadoso, al organizarnos a todos los creyentes en un cuerpo con diversidad e interdependencia.
La idea del cuerpo excluye las ideas de orgullo, egoísmo, o pereza. “Los demás” son parte de mí mismo, ya sea como familia humana o familia espiritual. Los lazos que me unen a la comunidad son puestos, sostenidos y habilitados por Dios para hacer de este mundo un mundo para Dios.
Saber que por la gracia de Dios soy dependiente – y eficiente – para los demás, me libra de la ansiedad y la frustración.

6.   DIOS LLAMA AL CREYENTE A SERVIR AL MUNDO

El don en sí mismo constituye un llamado, una vocación, un mandato de Dios para servir no solo en el ámbito de la iglesia, sino en este mundo que ha sido reclamado por Dios como su propiedad, donde debe hacerse visible su reino por medio de la influencia de cada creyente.
El Señor Jesús enseñó a multitudes, alimentó a miles, sanó a incontables enfermos y buscó la reforma del templo y la religión.

Los creyentes deben ser luz del reino de Dios en el arte, en la ciencia, en la política y en todo quehacer humano.

martes, 3 de marzo de 2015

CRISTIANO

Diariamente nacen muchos
Que se confunden entre la gente;
Seres sin propia iniciativa,
Sin ninguna resistencia;
Existencias vegetativas
Que no tienen biografía.

Desfilan inadvertidos
Sin aprender ni enseñar,
Piensan con cabeza ajena
Y rezan lo que dicen los demás.

Existen pero no viven,
Van como borregos con los demás;
Son copias de este mundo
Y lastres de la sociedad.

El mundo los ignora,
La historia los desprecia
Y Dios los vomitará.

Pero tú eres un ser especial.
Diferente a los demás;
Un caso para el Padre Celestial.

No te compares con nadie más,
Excepto con aquel Varón eternal,
Buscando alcanzar su altura
Y tratando de imitar su hechura.

Levanta con energía en tu mano
La antorcha de la verdad.
Lucha con vivo entusiasmo
Por la verdadera libertad.

Como testigo de Jesús,
Haz que brille en tí su luz;
Proclama las buenas nuevas
De que Jesús nos vino a salvar;
Disipa con tu boca las tinieblas,
Alguna vida puede cambiar.

El Rey te otorga un trono,
El Profeta te concede su atalaya,
El Sumo Sacerdote te entrega un efod.
Sí, tus oraciones son su gozo,
Su voz Él une a tus palabras,
Y halla sus motivos en tu clamor.

Eres perfume del cielo
Que disipa el hedor del cieno.
Luz que por dondequiera
Termina el horror de las tinieblas.
El sazón de la sal
Que extermina del mundo el mal.

Embajador del reino celestial,
Vocero del soberano del universo,
Ministro de la hacienda del Creador,
Mayordomo de la Sion eternal.
Tu llamado es eterno,
Tu competencia viene del Señor.

Vaso de honra del Alfarero,
Siervo del Dios Altísimo,
Amigo del Santo Cordero,
Discípulo del Maestro divino,
Soldado del Guerrero soberano,
Miembro de la familia del Creador,
Eres, eso que el mundo llama, CRISTIANO.

Pastor Moisés Brito Valeras

(escrito en 1985)