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jueves, 13 de septiembre de 2012

VIVIENDO COMO LIBRES



VIVIENDO COMO LIBRES


Pbro. Moisés Brito Valeras 
 

1 Corintios 6: 12 - 20

12 Todas las cosas me son lícitas, pero no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna. 13 Los alimentos son para el vientre, y el vientre para los alimentos; pero tanto al uno como a los otros destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor y el Señor para el cuerpo. 14 Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.
15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ninguna manera! 16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella?, porque ¿no dice la Escritura: «Los dos serán una sola carne»? 17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; pero el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?, 20 pues habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.


  Si todos los hombres nos convirtiéramos en esclavos de Cristo, todos los hombres seríamos libres sin necesidad de revoluciones y leyes.
   Los corintios pretendían justificar su inmoralidad sexual con una libertad cristiana mal entendida.


I  ¿De qué nos hizo libres Jesucristo?
Analicemos con un acróstico las cosas sobre las cuales tenemos L.I.B.E.R.T.A.D.

L ey QUE CONDENA. “Pero ahora, aparte de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la Ley y por los Profetas: la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen en él, porque no hay diferencia” Ro. 3:21,22.
I infierno ETERNO. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” Ro. 8:1.
“Irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna” Mt. 25:46.
B elial “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda y el maligno no lo toca” 1 Jn. 5:18.
E nemistad DIVINA. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” Ro. 5:1,10.
R ebelión DEL ALMA. “Pero ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y, como fin, la vida eterna”  Ro. 6:22.
T emor AL JUICIO. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 1 Jn. 4:18.
A fliccones DE LA VIDA. “Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” Ro. 8:28.
D euda DE ADÁN. “Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia” Ro. 5:17.

  “Sin una autoridad fuerte e incólumne, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía” (Cánovas del Castillo). La libertad tiene los límites de la voluntad de Dios.

                                                                                                 II   ¿Qué provoca la libertad carnal?

     Mediante otro acróstico analicemos la libertad según el mundo

   En el capítulo cinco el apóstol Pablo había iniciado su discusión con los corintios respecto a un caso de fornicación. Ahora va a terminar su discusión con el mismo tema. Confronta a sus lectores destruyendo sus premisas equivocadas “Todas las cosas me son lícitas” y “Los alimentos para el vientre y el vientre para los alimentos, pero tanto al uno como a los otros destruirá Dios”. Para los griegos el cuerpo no importaba, sólo el espíritu. Hacían una diferencia entre lo material y lo espiritual. Pablo procede a advertirles sobre los peligros de una libertad carnal.

La libertad que ofrece el pecado…

P erturba
Cuando el placer se constituye como el punto de partida para juzgar todas las cosas, la mente comienza a confundir la Palabra de Dios. Se distorsiona la libertad, se justifica el pecado, se cae en un dualismo filosófico.
E sclaviza
La falta de juicio, y siguiendo el placer como sumo bien, el ser humano no advierte sobre la conveniencia, o inconveniencia de sus  actos, si está actuando libremente o se está dejando dominar por las cosas.
C orrompe
La libertad para hacer lo que uno quiera, y no lo que Dios quiere, termina corrompiendo el sexo, el matrimonio, el cuerpo, la salvación, el orden en la iglesia y todo el tejido social.
A liena
Los corintios tenían que ser tratados como carnales, porque su conducta y sus razonamientos eran paganos. Habían perdido su identidad en Cristo, como santos, y se habían rendido a sus impulsos pecaminosos.
D efrauda
Su misión era proclamar el evangelio puro, pero lo habían contaminado. Su vocación era vivir una vida santa, pero la habían manchado con la fornicación. Debían glorificar a Dios en su cuerpo, y lo habían vendido al pecado.
O bceca
El pecado entorpece la mente y oscurece los ojos espirituales. La voluntad se va en picada. Toleraban al fornicario porque ellos mismos fornicaban. Comían con hermanos mundanos porque el mundo había invadido su corazón. La carta explica como iban de un pecado a otro.

La libertad sin Cristo se convierte en libertinaje.

                                      III  ¿Qué recursos tenemos para vivir como libres?

   Pablo les recuerda a los corintios que a pesar de sus graves errores siguen siendo “santos”, “cuerpo de Cristo” y “templos de Dios”.
   El pasaje nos deja entrever todos los recursos que implícitamente existen para vivir como libres y no como esclavos del pecado.

R edención gratuita.
Hemos sido comprados con la sangre de Cristo, y del reino de las tinieblas, hemos sido trasladados al reino de luz.
E spíritu Santo.
Nuestro cuerpo ha sido inaugurado y habitado como templo por el Espíritu de Dios. El pecado es una profanación al santuario.
D ominio propio.
Las virtudes del Espíritu Santo nos dan el poder para mantener nuestra vida fuera de cualquier dominio que no sea el de Cristo.
I ntegridad esencial.
Cuerpo y alma fueron creados por Dios, el Dios bueno, y ambos son propiedad de Cristo, quien murió para comprarlos y habitarlos.
M oral cristiana.
La manera de glorificar a Dios en nuestro cuerpo y en nuestra alma es obedecer sus preceptos morales en su Palabra. Sin componendas.
I nteligencia espiritual.
Desde el principio de la carta el apóstol les reclama: Sean hombres espirituales; tenemos la mente de Cristo; ¿no hay ningún sabio entre ustedes?
D estino eterno.
Tenemos que recordar que Dios ha provisto de un hermoso destino para nuestro cuerpo, y es la resurrección. Una prostituta no tiene ese destino.
O bra de Cristo.
La obra completa de salvación realizada por Cristo siempre incluye el cuerpo: encarnación, sufrimientos físicos, crucifixión, resurrección, glorificación, la eternidad en el paraíso.
S antas Escrituras.
Los errores se cometen cuando irresponsablemente ignoramos la sana doctrina. Pablo repite: “¿No sabéis que…?” (15); “¿O no sabéis que…?” (16); y “¿O ignoráis que. . .?” (19).

Pablo afirma la santidad integral y desecha el dualismo helenístico.

   Guillermo Frey, profesor de la Universidad de Colorado, E. U. A., fue asignado como asesor de tesis a Juan, un estudiante invidente. Un día Guillermo le preguntó a Juan cómo fue que quedó ciego. El estudiante le explicó que fue un accidente fatal durante su adolescencia que le quitó dos cosas: la vista y la esperanza.

   “Estaba amargado y furioso con Dios por dejar que eso me pasara y descargué mi ira contra todos los que me rodeaban. Sentí que como me había quedado sin futuro, tampoco levantaría un solo dedo para mejorar mi situación. Iba a esperar que otros lo hicieran todo por mí. Cerré la puerta de mi cuarto y me negué a salir excepto para comer”.

   Al profesor le extrañó escuchar la historia porque el alumno nunca había mostrado ninguna actitud de amargura o enojo. Le pidió a Juan que explicara cómo había sucedido el cambio. Éste le dio el crédito a su padre.

   Su papá, hastiado de la autoconmiseración de su hijo, y dispuesto a ayudarlo a salir adelante en la vida, le recordó al muchacho que se aproximaba el invierno y le ordenó que pusiera las ventanas de protección contra tormentas. “Si no terminas el trabajo antes de que vuelva a casa, vamos a tener problemas”, fue la advertencia del padre antes de salir tras tremendo portazo.

   Juan se puso verde del coraje, murmuró y maldijo, pero como pudo, llegó hasta el garaje, donde encontró las ventanas, la escalera y las herramientas para el trabajo. “Van a sentir mucha culpa y lástima cuando me caiga de la escalera y me rompa el cuello”, pensó. Pero el joven no se cayó. Poco a poco recorrió toda la casa y terminó el encargo.

   Su padre había logrado su propósito. Juan por fin se dio cuenta de que aún podía trabajar y desde entonces comenzó a reconstruir su vida poco a poco. Años más tarde se enteró de algo más que había sucedido ese día. Con lágrimas comentó, “después supe que en ningún momento, durante todo aquél día, mi padre se apartó de mi lado más que 2 o 3 metros de distancia”.

Isaías dijo:  “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel” (Is. 61:1).
Septiembre 11, 2011.

martes, 26 de junio de 2012

EDUCACIÓN CRISTIANA EN EL HOGAR


EDUCACIÓN CRISTIANA EN EL HOGAR
Salmo 78: 1 – 8
Pbro. Moisés Brito Valeras


INSTRUYENDO PARA ESPERANZA. V. 1
“Escucha, pueblo mío, mi Ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca” v.1.
“A fin de que pongan en Dios su confianza y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos” v.7.

   Recientemente la Compañía “J. García López”, emitió un spot publicitario con una leyenda que impactó a los televidentes: “Lo que quiero hacer antes de morir”. Y claro, por ser una empresa de servicios funerales, recomienda los arreglos que de ninguna manera podremos hacer después de morir.
   El salmista habla con urgencia de algo que sólo puede hacer, y urge hacer, antes de morir: Instruir al pueblo respecto a las verdades eternas que garanticen a nuestros hijos una vida con esperanza.
   Es un “Masquil”, es decir un salmo para “hacer sabio”. Es un canto compuesto por Asaf, músico principal del rey David, lo cual nos indica que los hombres de David reconocían la debilidad del pueblo, la fidelidad de Dios, y la necesidad de la educación en la gracia.
NUTRIENDO CON LOS MISTERIOS. V. 2
“Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos” v. 2.

   El círculo vicioso del libro de los Jueces continúa hasta el día de hoy. Dios redime a su pueblo, viven un período de paz y prosperidad, luego llega una generación que se olvida de Dios, Dios trae disciplina y desolación a su pueblo, entonces el pueblo clama a Dios.
   El ciclo se rompe cuando una generación cumple con el mandato de educar a sus hijos en los misterios de Dios.
   La historia de Israel es una parábola con dos acertijos:
1. Con tantas demostraciones del poder de Dios ¿Cómo pudo Israel
caer en desobediencia una y otra vez?
2. Con tan necia y obstinada incredulidad de Israel ¿Cómo siguió
    Dios siendo tan paciente y persistente en sus planes?
   El largo salmo se resume en dos doctrinas fundamentales que le dan sentido a la vida terrenal: la incapacidad humana para agradar a Dios y el amor fiel e incondicional del Redentor.

 SIGUIENDO LA BUENA TRADICIÓN. V. 3

“Las cuales hemos oído y entendido, las que nuestros padres nos contaron” v. 3.

   Según la Biblia, la verdadera educación procede de los padres, no de la sociedad ni de la academia. Nunca podrá la escuela pública suplir el papel de los padres en la formación moral y espiritual de los hijos. Dios no le pedirá cuentas de las vidas de nuestros hijos a los maestros que les enseñan ciencias, nosotros daremos cuentas de ellos.
   Los políticos están en lo correcto al diagnosticar que el problema de la delincuencia está en la educación. Pero están en un fatal error cuando piensan que la educación es suficiente sin incluir a Dios y su revelación. Y los padres cristianos son culpables de la apostasía de sus hijos cuando no tienen como prioridad la educación bíblica y espiritual de sus hijos. La iglesia apoya, pero no sustituye a los padres.
   Hay tradiciones no bíblicas que pueden ser echadas a la basura, pero la educación cristiana es una de las tradiciones indispensables para preservar la fe y la vida cristiana en el mundo.
TRANSMITIENDO EL CONOCIMIENTO. V. 4
“No las encubriremos a sus hijos, contaremos a la generación venidera las alabanzas de Jehová, su potencia y las maravillas que hizo” v. 4.

   La mejor herencia para nuestros hijos no es la carrera, no es un bien inmueble, no es una plaza en alguna dependencia de gobierno, no es un buen “puestito” en algún centro comercial. Es el conocimiento real de Dios y su Palabra.
   La neutralidad es una ofensa a Dios. Dios ha establecido que usted sea el medio para transmitir la fe  a través de sus palabras, su ejemplo y su fidelidad. Ocultar este conocimiento, total o parcialmente, solo asegura la ruina de la siguiente generación.
   Asegúrese de que al enseñar la fe en sus hijos llene los tres aspectos de la educación cristiana: mente, afectos y voluntad. Los hijos tienen que conocer las maravillas de Dios, sentir el deseo de alabarlo y obedecerle confiando en su poder. Conocimiento para su mente, amor para su corazón y la ley para su conducta.
   Jesús dijo: “Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado”  Jn. 17:3.
REVELACIÓN PARA COMPARTIR. V. 5
“Él estableció testimonio en Jacob y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificaran a sus hijos” v. 5.

   Esta es la razón por la cual Asaf no quiso morir sin dejar un mensaje urgente para Israel. Dos generaciones, la de David y Salomón, disfrutaron de las bendiciones de un pueblo fiel al Señor. Dios estableció un testimonio en su infiel pueblo, y puso una ley en su bienaventurada nación.
   Si el pueblo se queda ignorante no es por Él. Dios se ha revelado por medio de su ley y su palabra escrita y ha entregado la tarea de exponer su revelación en manos de los padres. Su Palabra es el componente para comprender el significado de la vida. Nos ayuda a librarnos de la locura de confundir lo bueno con lo malo y nos salva de nuestras necedades.
   La ley nos recuerda que Dios es santo, que nosotros somos obstinados pecadores, que es por su gracia que somos salvos y no por obras, y que su Pacto lo ha celebrado con nosotros y nuestros hijos. En su Pacto Él nos ha prometido que será nuestro Dios, y que sus promesas nunca serán ancladas en nuestras buenas obras, sino en su eterna misericordia.
   Su preciosa ley la entregó con la orden expresa de enseñarla a nuestros hijos con toda diligencia.
UNIENDO A LAS GENERACIONES. V. 6
“Para que lo sepa la generación venidera, los hijos que nazcan; y los que se levanten lo cuenten a sus hijos” v. 6.

   “Una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil.” La fidelidad de nuestros nietos dependerá de la fidelidad de nuestros hijos. La frase favorita del Dios del Pacto es: “Tú, tus hijos, y los hijos de tus hijos”. La inversión que hagamos en la próxima generación deberá ser tan fuerte, que alcance a afectar positivamente a la siguiente.
   Luchamos contra muchos enemigos que reclaman el corazón y la lealtad de nuestros hijos. No hay tiempo para desperdiciarlo malcriando a nuestros niños. La educación es algo serio para padres, abuelos, tíos, maestros cristianos y tutores.
   La iglesia está para fortalecer la enseñanza, para confirmar lo que usted les ha enseñado y para ayudar a los niños cuyos padres hayan sido negligentes en la enseñanza de la Palabra (Hebreos 3:12-14). Para maestros y padres es una terrible responsabilidad la educación de nuestros pequeños (Mt. 18:5,6). De nuestra eficacia depende la fidelidad de las siguientes generaciones.
YUGO FÁCIL. V. 7
“A fin de que pongan en Dios su confianza y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos” v.7.
“Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”. Mt. 11:29.

   Sin los lentes de la fe la vida nos puede parecer deprimente. ¿Qué esperanza pueden darnos el gobierno, la universidad, la democracia, los partidos políticos o la economía mundial? La desilusión embarga a quien ha quebrado en su negocio, ha sufrido abuso en su casa, ha padecido una cruel injusticia del sistema, o tiene un matrimonio destrozado.
   Dios redirige nuestros ojos hacia sí mismo. El conocimiento de su poder es para darnos FE. El conocimiento de sus hazañas maravillosas es para despertar en nosotros el AMOR a Él. Y el conocimiento de las alabanzas que su pueblo le ha tributado por su constante gracia es para fortalecer nuestra ESPERANZA en Él.
   Jesucristo, hombre, vivió en circunstancias similares a las nuestras, y su ejemplo nos provee de las fuerzas y la inspiración para superar los males y agradar a Dios. La esperanza en Dios nunca desilusiona.
ENSEÑANDO LA OBEDIENCIA. V. 8
“Y no sean como sus padres, generación terca y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni cuyo espíritu fue fiel para con Dios”. v. 8.

   ¿Será cierto que “nadie experimenta en cabeza ajena”?
   El propósito del salmo es que nunca más el pueblo de Dios vague por el desierto. El deseo del corazón de Dios es que ninguna generación más se pierda, como la que pereció en el desierto.
   Hasta el día de nuestra entrada a la Jerusalén celestial, el pueblo de Dios siempre será un pueblo de esperanza. Los patriarcas esperaban; los jueces esperaban; los reyes de Israel esperaban; los profetas del exilio y después del exilio, esperaban. Nosotros, también esperamos, pero… ¿está nuestro corazón preparado para lo que esperamos? ¿Vivimos como un pueblo de esperanza? ¿Hemos formado a nuestros hijos como una generación que espera?
   El signo de que estamos esperando el reino pleno de Dios es una vida de obediencia, de nosotros y de nuestros hijos. Que se conduzcan de acuerdo a lo que saben de Dios y sienten por Dios.
“Y todo aquel que tiene esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” 1 Juan 3 .3.

jueves, 19 de abril de 2012

DIOS ESCOGE A SAÚL COMO REY


1 SAMUEL 9

1. DIOS DA A ISRAEL UN REY SALIDO DEL PUEBLO. Vv.1-3

                     SUS CUALIDADES:
G enealogía respetable.
R aíces apropiadas
A pariencia perfecta
N ombre significativo
D eseo correcto
E dad ideal
                     SUS DEBILIDADES:
In trovertido
In deciso
In seguro
In maduro
In fluenciable

2. EL REY LLEGA A SU PUEBLO EN DÍAS ORDINARIOS. Vv. 4-11
    A Saúl le pasa lo que a Pedro la noche en que no pescó nada. Busca infructuosamente las asnas de su padre. Trayendo a la memoria la experiencia de Pedro, o la de Sansón, o la de Abraham, nos damos cuenta que providencialmente Dios estaba guiando el camino de Saúl. El joven está cansado y preocupado por su padre. El criado, con más iniciativa que el próximo rey de Israel, sugiere que pasen a ver al vidente.
    La intención de Saúl de llevar un donativo a Samuel, el vidente, manifiesta la equivocada idea de que los profetas realizaban sus servicios a condición de ganancias, como si fueran adivinos. Se nota que Saúl está muy desconectado con el acontecer nacional, no conoce al juez y profeta Samuel, con el cual quedará ligado vitalmente después de esta visita.
    Saúl es humilde, sigue las sugerencias y la aportación del criado. Se llevan de maravillas, como si fueran de la misma familia. Continuando así, se evitarían los abusos de poder de la monarquía.
     Los dos hombres toman la acertada decisión de consultar con “el varón de Dios”, cosa que habla bien de su espiritualidad. Y Dios no dejará sin respuesta a todo aquel que de corazón sincero se acerque buscando ayuda por las cosas que parecen más triviales, como encontrar unas asnas.
    El encuentro con las jóvenes añade un sabor de cotidianidad a un evento tan trascendente. Los sucesos más significativos están envueltos con actividades tan comunes y ordinarias que uno no espera las maravillas de Dios: Piense en la noche en que Jesús nació; recuerde la mañana en que resucitó; lea sobre los días en que se vivirán cuando Jesús aparezca por segunda vez.

3.  NUESTRO PRIMER LLAMADO ES A LA ADORACIÓN. Vv. 12-14
     Samuel nos conmueve con su corazón apasionado por Dios. Sus padres, Ana y Elcana, tenían el saludable hábito de acudir periódicamente a adorar a Dios en Silo. Samuel mismo trabajó toda su juventud en el santuario con Elí; en Ramá construyó un altar familiar, y ahora lo vemos participando en un Culto Especial de gratitud en un lugar alto de Zuf. La ciudad estaba emocionada por esta fecha en que se presentaba un “sacrificio de Paz” (Lv. 7:11ss) con invitados especiales. En este sacrificio, una parte de la ofrenda era entregada a Dios y otra parte era entregada al sacerdote. El sacrificio recordaba al pueblo la preciosa Alianza que Dios había hecho con él para brindarle su bendición y su perdón.
    En este culto Samuel le revelaría a Saúl que Dios tenía algo especial para él, pero lo más importante es el ambiente en que se da este llamado: el llamado a la adoración. El llamado a cenar con Dios. Ser funcionario en el pueblo de Dios es una cosa muy seria, pero lo es más la salvación que Dios nos da en Cristo mediante su sacrificio. Dice Jesús:
    “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.” Lucas 10:20
    Cuando Isaías fue llamado a ser profeta, primero tuvo un encuentro que lo llevó a postrarse delante del Dios santo. De la misma manera, Moisés tuvo que subir a Horeb y quitarse las sandalias ante la santidad de Dios. Saúl tenía que recordar durante todo su reinado que todo comenzó en culto a Dios donde, sin saberlo, fue el invitado especial.
    
4. DIOS GOBIERNA LOS DESEOS DEL CORAZÓN. Vv. 15-20
    Dios no tiene ningún problema en armonizar nuestra agenda con la de Él; ¿no es fantástico el modo en que las circunstancias se empalman perfectamente para que coincidan las preocupaciones de Saúl con los propósitos de Dios? La palabra de Dios no nos deja ninguna duda que Saúl es la persona indicada para ocupar el trono de Israel.
    Es importante notar que en este caso Dios no le llama rey (Heb. “melek”), sino “príncipe” (Heb. “nagid”), es decir un caudillo para vencer a los filisteos. El propósito de Dios es suplir la necesidad de su pueblo, no los sueños de grandeza de un hombre. Israel estaba clamando por la salvación. Las oraciones tienen la virtud de poner en movimiento las intenciones redentoras de nuestro buen Dios.
     Muchos podríamos alegar que Saúl no debía haber sido el primer rey de Israel, sino David, pero la historia sagrada dice que nada de ese pensamiento puede prosperar contra su soberanía. Un pensamiento así pone de relieve al hombre y no la sabiduría divina. Dios se toma muy en serio las decisiones humanas, pero todas ellas cooperan con sus planes perfectos. Samuel le dice: “Mañana por la mañana te despediré y te descubriré todo lo que hay en tu corazón”, porque el corazón de Saúl se había llenado con fuertes deseos por hacer algo para lograr la liberación de Israel y alcanzar la paz del pueblo de Dios. Estaba muy enojado con la opresión, pero no se sentía capaz de hacer algo que valiera la pena. Era como los niños que sueñan con ser presidente sin que esperen que ese anhelo se concrete. Como los jóvenes que quisieran hacer algo por su nación, por su familia, por su iglesia, sin esperar que Dios haga realidad sus sueños. 

5. DIOS NOS PREPARA PARA EL LLAMAMIENTO. V. 21-26
    Las misteriosas palabras de Samuel fueron el imán que sacaron a la superficie los anhelos más profundos de Saúl. Entendió que Samuel estaba anunciando una intervención grande de parte suya en el escenario de Israel. Las objeciones de Saúl sirvieron para revelar a Samuel, que efectivamente, Saúl había entendido claramente la Palabra de Dios. Dios compagina nuestros deseos con las necesidades en nuestro mundo. Unifica nuestros más grandes ideales con sus santos propósitos. El llamado externo no es más que la confirmación del llamado interno que ya está previamente realizando el Espíritu Santo. Cuando Moisés fue llamado a liberar a Israel, ya había sentido el celo por defender a sus hermanos hebreos.
     Las objeciones de Saúl nos muestran un corazón sencillo y consciente de su limitación para cumplir los sueños de su corazón. Como si dijera: Eso ya lo pensé, pero he llegado a la conclusión de que no cumplo con los requisitos”. No soy nadie.
    No hay respuesta de Samuel, pero la ceremonia revela que algo especial está aconteciendo. Saúl está a la cabecera y sabe que no es debido a ningún mérito propio, porque su criado está en el mismo sitio con él. Ni rechaza, ni asume que es digno de tantos honores; está en espera de una aclaración. Sólo deja que los acontecimientos sean interpretados en algún momento por el vidente.
    Lo importante en este acto es el lazo que se va creando entre el profeta y el que será el ungido de Jehová, es decir, entre el pastor de Israel y La Palabra de Dios.
     Aquí es bueno recordar la profecía de Ana.
“Él levanta del polvo al pobre; alza del basurero al menesteroso, para hacerlo sentar con príncipes y heredar un sitio de honor… Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios y sobre ellos tronará desde los cielos. Jehová juzgará los confines de la tierra, dará poder a su Rey y exaltará el poderío de su Ungido.” 2:8,10

6. DIOS NOS ENSEÑA A DEPENDER DE SU PALABRA. V. 27
    Hasta ahora hemos visto en Saúl un joven tímido, asustadizo, sin iniciativa, manejado por su padre, motivado por su criado, impresionado ante Samuel. Pero ahora el profeta quiere enseñarle a depender exclusivamente de la Palabra de Dios. Le pide que envíe al criado que se adelante para declararle la Palabra de Dios. Esto será clave para su reinado. Tiene que aprender a tomar las decisiones él solo y a buscar siempre el consejo de Dios. Rey y sacerdote tendrán que caminar juntos; rey y profeta tendrán que hacer un solo frente ante la amenaza del enemigo. Los oficios tienen que servir juntos a la causa divina. El rey jamás deberá ser autosuficiente, tiene que esperar la Palabra de Dios antes de actuar.
    Eso vale para cualquier oficio en la iglesia, para cualquier cargo, cualquier llamado, cualquier ministerio. Tenemos que dejar las muletillas y alcanzar la madurez en nuestro servicio a Dios. La madurez se alcanza cuando todos y cada uno de nosotros aprende a depender sola y exclusivamente de la Palabra de Dios, y no en las palabras, buenas o malas, de los demás, o en el estímulo o rechazo de los hombres. Tenemos que dejar de ser reactores y comenzar a ser actores movidos por la Palabra de Dios.
    ¿A quién le pedirá usted que se adelante y le deje tomar sus propias decisiones? ¿A sus padres? ¿A sus amigos? ¿Al pastor? ¿A los hermanos de la iglesia? ¿A sus hermanos carnales? ¿A algún héroe humano? Quédese a solas con Jesucristo el Verbo de Dios, Él único que debe darle dirección a nuestra vida para cumplir sus grandes propósitos. Jesús dice:
“El que me ama, obedecerá mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y con él nos quedaremos a vivir.” Juan 14:23