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martes, 28 de agosto de 2012
martes, 26 de junio de 2012
EDUCACIÓN CRISTIANA EN EL HOGAR
Salmo 78: 1 – 8
Pbro. Moisés Brito Valeras
INSTRUYENDO PARA ESPERANZA. V. 1
“Escucha,
pueblo mío, mi Ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca” v.1.
“A
fin de que pongan en Dios su confianza y no se olviden de las obras de Dios; que
guarden sus mandamientos” v.7.
Recientemente la Compañía “J. García López”,
emitió un spot publicitario con una leyenda que impactó a los televidentes: “Lo
que quiero hacer antes de morir”. Y claro, por ser una empresa de servicios
funerales, recomienda los arreglos que de ninguna manera podremos hacer después
de morir.
El salmista habla con urgencia de algo que
sólo puede hacer, y urge hacer, antes de morir: Instruir al pueblo respecto a
las verdades eternas que garanticen a nuestros hijos una vida con esperanza.
Es un “Masquil”, es decir un salmo para
“hacer sabio”. Es un canto compuesto por Asaf, músico principal del rey David,
lo cual nos indica que los hombres de David reconocían la debilidad del pueblo,
la fidelidad de Dios, y la necesidad de la educación en la gracia.
NUTRIENDO CON LOS MISTERIOS. V. 2
“Abriré
mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos” v. 2.
El círculo vicioso del libro de los Jueces
continúa hasta el día de hoy. Dios redime a su pueblo, viven un período de paz
y prosperidad, luego llega una generación que se olvida de Dios, Dios trae
disciplina y desolación a su pueblo, entonces el pueblo clama a Dios.
El ciclo se rompe cuando una generación
cumple con el mandato de educar a sus hijos en los misterios de Dios.
La historia de Israel es una parábola con
dos acertijos:
1. Con tantas
demostraciones del poder de Dios ¿Cómo pudo Israel
caer en
desobediencia una y otra vez?
2. Con tan necia y
obstinada incredulidad de Israel ¿Cómo siguió
Dios siendo tan paciente y persistente en
sus planes?
El largo salmo se resume en dos doctrinas
fundamentales que le dan sentido a la vida terrenal: la incapacidad humana para
agradar a Dios y el amor fiel e incondicional del Redentor.
SIGUIENDO LA BUENA TRADICIÓN. V. 3
“Las
cuales hemos oído y entendido, las que nuestros padres nos contaron” v. 3.
Según la Biblia, la verdadera educación
procede de los padres, no de la sociedad ni de la academia. Nunca podrá la
escuela pública suplir el papel de los padres en la formación moral y
espiritual de los hijos. Dios no le pedirá cuentas de las vidas de nuestros
hijos a los maestros que les enseñan ciencias, nosotros daremos cuentas de
ellos.
Los políticos están en lo correcto al
diagnosticar que el problema de la delincuencia está en la educación. Pero
están en un fatal error cuando piensan que la educación es suficiente sin
incluir a Dios y su revelación. Y los padres cristianos son culpables de la
apostasía de sus hijos cuando no tienen como prioridad la educación bíblica y
espiritual de sus hijos. La iglesia apoya, pero no sustituye a los padres.
Hay tradiciones no bíblicas que pueden ser
echadas a la basura, pero la educación cristiana es una de las tradiciones
indispensables para preservar la fe y la vida cristiana en el mundo.
TRANSMITIENDO EL CONOCIMIENTO. V. 4
“No las encubriremos a sus hijos, contaremos a la generación venidera
las alabanzas de Jehová, su potencia y las maravillas que hizo” v. 4.
La mejor herencia para nuestros hijos no es
la carrera, no es un bien inmueble, no es una plaza en alguna dependencia de
gobierno, no es un buen “puestito” en algún centro comercial. Es el conocimiento
real de Dios y su Palabra.
La neutralidad es una ofensa a Dios. Dios ha
establecido que usted sea el medio para transmitir la fe a través de sus palabras, su ejemplo y su
fidelidad. Ocultar este conocimiento, total o parcialmente, solo asegura la
ruina de la siguiente generación.
Asegúrese de que al enseñar la fe en sus
hijos llene los tres aspectos de la educación cristiana: mente, afectos y
voluntad. Los hijos tienen que conocer las maravillas de Dios, sentir el deseo
de alabarlo y obedecerle confiando en su poder. Conocimiento para su mente,
amor para su corazón y la ley para su conducta.
Jesús dijo: “Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero,
y a Jesucristo, a quien tú has enviado”
Jn. 17:3.
REVELACIÓN PARA
COMPARTIR. V. 5
“Él
estableció testimonio en Jacob y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros
padres que la notificaran a sus hijos” v. 5.
Esta es la razón por la cual Asaf no quiso
morir sin dejar un mensaje urgente para Israel. Dos generaciones, la de David y
Salomón, disfrutaron de las bendiciones de un pueblo fiel al Señor. Dios
estableció un testimonio en su infiel pueblo, y puso una ley en su
bienaventurada nación.
Si el pueblo se queda ignorante no es por
Él. Dios se ha revelado por medio de su ley y su palabra escrita y ha entregado
la tarea de exponer su revelación en manos de los padres. Su Palabra es el
componente para comprender el significado de la vida. Nos ayuda a librarnos de
la locura de confundir lo bueno con lo malo y nos salva de nuestras necedades.
La ley nos recuerda que Dios es santo, que
nosotros somos obstinados pecadores, que es por su gracia que somos salvos y no
por obras, y que su Pacto lo ha celebrado con nosotros y nuestros hijos. En su
Pacto Él nos ha prometido que será nuestro Dios, y que sus promesas nunca serán
ancladas en nuestras buenas obras, sino en su eterna misericordia.
Su preciosa ley la entregó con la orden
expresa de enseñarla a nuestros hijos con toda diligencia.
UNIENDO A LAS
GENERACIONES. V. 6
“Para
que lo sepa la generación venidera, los hijos que nazcan; y los que se levanten
lo cuenten a sus hijos” v. 6.
“Una cadena es tan fuerte como su eslabón
más débil.” La fidelidad de nuestros nietos dependerá de la fidelidad de
nuestros hijos. La frase favorita del Dios del Pacto es: “Tú, tus hijos, y los hijos de tus hijos”. La inversión que hagamos
en la próxima generación deberá ser tan fuerte, que alcance a afectar
positivamente a la siguiente.
Luchamos contra muchos enemigos que reclaman
el corazón y la lealtad de nuestros hijos. No hay tiempo para desperdiciarlo
malcriando a nuestros niños. La educación es algo serio para padres, abuelos,
tíos, maestros cristianos y tutores.
La iglesia está para fortalecer la
enseñanza, para confirmar lo que usted les ha enseñado y para ayudar a los
niños cuyos padres hayan sido negligentes en la enseñanza de la Palabra
(Hebreos 3:12-14). Para maestros y padres es una terrible responsabilidad la
educación de nuestros pequeños (Mt. 18:5,6). De nuestra eficacia depende la
fidelidad de las siguientes generaciones.
“A
fin de que pongan en Dios su confianza y no se olviden de las obras de Dios;
que guarden sus mandamientos” v.7.
“Llevad
mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y
hallaréis descanso para vuestras almas”. Mt. 11:29.
Sin los lentes de la
fe la vida nos puede parecer deprimente. ¿Qué esperanza pueden darnos el
gobierno, la universidad, la democracia, los partidos políticos o la economía
mundial? La desilusión embarga a quien ha quebrado en su negocio, ha sufrido
abuso en su casa, ha padecido una cruel injusticia del sistema, o tiene un
matrimonio destrozado.
Dios redirige nuestros ojos hacia sí mismo.
El conocimiento de su poder es para darnos FE. El conocimiento de sus hazañas
maravillosas es para despertar en nosotros el AMOR a Él. Y el conocimiento de
las alabanzas que su pueblo le ha tributado por su constante gracia es para
fortalecer nuestra ESPERANZA en Él.
Jesucristo, hombre, vivió en circunstancias
similares a las nuestras, y su ejemplo nos provee de las fuerzas y la
inspiración para superar los males y agradar a Dios. La esperanza en Dios nunca
desilusiona.
ENSEÑANDO LA OBEDIENCIA. V. 8
“Y
no sean como sus padres, generación terca y rebelde; generación que no dispuso
su corazón, ni cuyo espíritu fue fiel para con Dios”. v. 8.
¿Será cierto que “nadie experimenta en
cabeza ajena”?
El propósito del salmo es que nunca más el
pueblo de Dios vague por el desierto. El deseo del corazón de Dios es que
ninguna generación más se pierda, como la que pereció en el desierto.
Hasta el día de nuestra entrada a la
Jerusalén celestial, el pueblo de Dios siempre será un pueblo de esperanza. Los
patriarcas esperaban; los jueces esperaban; los reyes de Israel esperaban; los
profetas del exilio y después del exilio, esperaban. Nosotros, también
esperamos, pero… ¿está nuestro corazón preparado para lo que esperamos?
¿Vivimos como un pueblo de esperanza? ¿Hemos formado a nuestros hijos como una
generación que espera?
El signo de que estamos esperando el reino
pleno de Dios es una vida de obediencia, de nosotros y de nuestros hijos. Que
se conduzcan de acuerdo a lo que saben de Dios y sienten por Dios.
“Y
todo aquel que tiene esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es
puro” 1 Juan 3 .3.
jueves, 19 de abril de 2012
DIOS ESCOGE A SAÚL COMO REY
1 SAMUEL 9
1. DIOS DA A ISRAEL UN REY SALIDO DEL PUEBLO. Vv.1-3
SUS CUALIDADES:
G enealogía respetable.
R aíces apropiadas
A pariencia perfecta
N ombre significativo
D eseo correcto
E dad
ideal
SUS DEBILIDADES:
In trovertido
In deciso
In seguro
In maduro
In fluenciable
2. EL REY LLEGA A SU PUEBLO EN DÍAS ORDINARIOS. Vv. 4-11
A Saúl le pasa lo que a Pedro la noche en
que no pescó nada. Busca infructuosamente las asnas de su padre. Trayendo a la
memoria la experiencia de Pedro, o la de Sansón, o la de Abraham, nos damos
cuenta que providencialmente Dios estaba guiando el camino de Saúl. El joven
está cansado y preocupado por su padre. El criado, con más iniciativa que el
próximo rey de Israel, sugiere que pasen a ver al vidente.
La intención de Saúl de llevar un donativo
a Samuel, el vidente, manifiesta la equivocada idea de que los profetas
realizaban sus servicios a condición de ganancias, como si fueran adivinos. Se
nota que Saúl está muy desconectado con el acontecer nacional, no conoce al
juez y profeta Samuel, con el cual quedará ligado vitalmente después de esta
visita.
Saúl es humilde, sigue las sugerencias y la
aportación del criado. Se llevan de maravillas, como si fueran de la misma
familia. Continuando así, se evitarían los abusos de poder de la monarquía.
Los dos hombres toman la acertada decisión
de consultar con “el varón de Dios”, cosa que habla bien de su espiritualidad.
Y Dios no dejará sin respuesta a todo aquel que de corazón sincero se acerque
buscando ayuda por las cosas que parecen más triviales, como encontrar unas
asnas.
El encuentro con las jóvenes añade un sabor
de cotidianidad a un evento tan trascendente. Los sucesos más significativos
están envueltos con actividades tan comunes y ordinarias que uno no espera las
maravillas de Dios: Piense en la noche en que Jesús nació; recuerde la mañana
en que resucitó; lea sobre los días en que se vivirán cuando Jesús aparezca por
segunda vez.
3. NUESTRO PRIMER LLAMADO ES A LA ADORACIÓN. Vv. 12-14
Samuel nos conmueve con su corazón
apasionado por Dios. Sus padres, Ana y Elcana, tenían el saludable hábito de
acudir periódicamente a adorar a Dios en Silo. Samuel mismo trabajó toda su juventud
en el santuario con Elí; en Ramá construyó un altar familiar, y ahora lo vemos
participando en un Culto Especial de gratitud en un lugar alto de Zuf. La
ciudad estaba emocionada por esta fecha en que se presentaba un “sacrificio de
Paz” (Lv. 7:11ss) con invitados especiales. En este sacrificio, una parte de la
ofrenda era entregada a Dios y otra parte era entregada al sacerdote. El
sacrificio recordaba al pueblo la preciosa Alianza que Dios había hecho con él
para brindarle su bendición y su perdón.
En este culto Samuel le revelaría a Saúl
que Dios tenía algo especial para él, pero lo más importante es el ambiente en
que se da este llamado: el llamado a la adoración. El llamado a cenar con Dios.
Ser funcionario en el pueblo de Dios es una cosa muy seria, pero lo es más la
salvación que Dios nos da en Cristo mediante su sacrificio. Dice Jesús:
“Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino
regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.” Lucas 10:20
Cuando Isaías fue llamado a ser profeta,
primero tuvo un encuentro que lo llevó a postrarse delante del Dios santo. De
la misma manera, Moisés tuvo que subir a Horeb y quitarse las sandalias ante la
santidad de Dios. Saúl tenía que recordar durante todo su reinado que todo
comenzó en culto a Dios donde, sin saberlo, fue el invitado especial.
4. DIOS GOBIERNA LOS DESEOS DEL CORAZÓN. Vv. 15-20
Dios no tiene ningún problema en armonizar
nuestra agenda con la de Él; ¿no es fantástico el modo en que las
circunstancias se empalman perfectamente para que coincidan las preocupaciones
de Saúl con los propósitos de Dios? La palabra de Dios no nos deja ninguna duda
que Saúl es la persona indicada para ocupar el trono de Israel.
Es importante notar que en este caso Dios
no le llama rey (Heb. “melek”), sino “príncipe” (Heb. “nagid”), es decir un
caudillo para vencer a los filisteos. El propósito de Dios es suplir la
necesidad de su pueblo, no los sueños de grandeza de un hombre. Israel estaba
clamando por la salvación. Las oraciones tienen la virtud de poner en
movimiento las intenciones redentoras de nuestro buen Dios.
Muchos podríamos alegar que Saúl no debía
haber sido el primer rey de Israel, sino David, pero la historia sagrada dice
que nada de ese pensamiento puede prosperar contra su soberanía. Un pensamiento
así pone de relieve al hombre y no la sabiduría divina. Dios se toma muy en
serio las decisiones humanas, pero todas ellas cooperan con sus planes
perfectos. Samuel le dice: “Mañana por la mañana te despediré y te descubriré
todo lo que hay en tu corazón”, porque el corazón de Saúl se había llenado con
fuertes deseos por hacer algo para lograr la liberación de Israel y alcanzar la
paz del pueblo de Dios. Estaba muy enojado con la opresión, pero no se sentía
capaz de hacer algo que valiera la pena. Era como los niños que sueñan con ser
presidente sin que esperen que ese anhelo se concrete. Como los jóvenes que
quisieran hacer algo por su nación, por su familia, por su iglesia, sin esperar
que Dios haga realidad sus sueños.
5. DIOS NOS PREPARA PARA EL LLAMAMIENTO.
V. 21-26
Las misteriosas palabras de Samuel fueron
el imán que sacaron a la superficie los anhelos más profundos de Saúl. Entendió
que Samuel estaba anunciando una intervención grande de parte suya en el
escenario de Israel. Las objeciones de Saúl sirvieron para revelar a Samuel,
que efectivamente, Saúl había entendido claramente la Palabra de Dios. Dios
compagina nuestros deseos con las necesidades en nuestro mundo. Unifica
nuestros más grandes ideales con sus santos propósitos. El llamado externo no
es más que la confirmación del llamado interno que ya está previamente
realizando el Espíritu Santo. Cuando Moisés fue llamado a liberar a Israel, ya
había sentido el celo por defender a sus hermanos hebreos.
Las objeciones de Saúl nos muestran un
corazón sencillo y consciente de su limitación para cumplir los sueños de su
corazón. Como si dijera: Eso ya lo pensé, pero he llegado a la conclusión de
que no cumplo con los requisitos”. No soy nadie.
No hay respuesta de Samuel, pero la
ceremonia revela que algo especial está aconteciendo. Saúl está a la cabecera y
sabe que no es debido a ningún mérito propio, porque su criado está en el mismo
sitio con él. Ni rechaza, ni asume que es digno de tantos honores; está en
espera de una aclaración. Sólo deja que los acontecimientos sean interpretados
en algún momento por el vidente.
Lo importante en este acto es el lazo que
se va creando entre el profeta y el que será el ungido de Jehová, es decir,
entre el pastor de Israel y La Palabra de Dios.
Aquí es bueno recordar la profecía de Ana.
“Él levanta del polvo al pobre; alza
del basurero al menesteroso, para hacerlo sentar con príncipes y heredar un
sitio de honor… Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios y sobre
ellos tronará desde los cielos. Jehová juzgará los confines de la tierra, dará
poder a su Rey y exaltará el poderío de su Ungido.” 2:8,10
6. DIOS NOS ENSEÑA A DEPENDER DE SU PALABRA. V. 27
Hasta ahora hemos visto en Saúl un joven
tímido, asustadizo, sin iniciativa, manejado por su padre, motivado por su
criado, impresionado ante Samuel. Pero ahora el profeta quiere enseñarle a
depender exclusivamente de la Palabra de Dios. Le pide que envíe al criado que
se adelante para declararle la Palabra de Dios. Esto será clave para su
reinado. Tiene que aprender a tomar las decisiones él solo y a buscar siempre
el consejo de Dios. Rey y sacerdote tendrán que caminar juntos; rey y profeta
tendrán que hacer un solo frente ante la amenaza del enemigo. Los oficios
tienen que servir juntos a la causa divina. El rey jamás deberá ser
autosuficiente, tiene que esperar la Palabra de Dios antes de actuar.
Eso vale para cualquier oficio en la
iglesia, para cualquier cargo, cualquier llamado, cualquier ministerio. Tenemos
que dejar las muletillas y alcanzar la madurez en nuestro servicio a Dios. La
madurez se alcanza cuando todos y cada uno de nosotros aprende a depender sola
y exclusivamente de la Palabra de Dios, y no en las palabras, buenas o malas,
de los demás, o en el estímulo o rechazo de los hombres. Tenemos que dejar de
ser reactores y comenzar a ser actores movidos por la Palabra de Dios.
¿A quién le pedirá usted que se adelante y
le deje tomar sus propias decisiones? ¿A sus padres? ¿A sus amigos? ¿Al pastor?
¿A los hermanos de la iglesia? ¿A sus hermanos carnales? ¿A algún héroe humano?
Quédese a solas con Jesucristo el Verbo de Dios, Él único que debe darle
dirección a nuestra vida para cumplir sus grandes propósitos. Jesús dice:
“El que me ama, obedecerá mi palabra;
y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y con él nos quedaremos a vivir.” Juan 14:23
viernes, 9 de marzo de 2012
OCULTAR LOS PECADOS ES IMPOSIBLE
Pastor Moisés Brito Valeras
![]() |
| El pecado de Acán |
“¿Quién puede discernir sus propios
errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las
soberbias, que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro y estaré libre de
gran rebelión.” Salmo
19:12,13
1. OCULTAR LOS PECADOS ES INSENSATO.
“La palabra de Dios es viva, eficaz y
más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su
presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de
aquel a quien tenemos que dar cuenta.”
He. 4:12,13
El jardín se ve hermoso hasta que
levantamos una piedra y vemos lo que hay debajo. Dios descubre lo que hay
debajo de nuestra máscara. Tu pecado es secreto para el mundo, y tal vez para ti
mismo, pero no para Dios. En el cielo tu pecado es un escándalo. Puedes
ocultarlo bajo una montaña, en el pozo más profundo, o en el fondo del mar,
pero para Dios esta filmado en HD.
“Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el
día; ¡lo mismo te son las tinieblas que la luz!” Sal. 139:12
En el pasillo de un museo colocaron un
espejo donde la gente podía hacer muecas, pero para la gente que desfilaba del
otro lado el cristal era totalmente transparente. Así son los pecados de la
tierra para la corte celestial. Todo se ve en pantalla gigante.
Tus pensamientos ocultos, tu vicios secretos,
tus deseos reprimidos, tu imaginación lasciva, tus sueños sucios, todo es
escrutado por Dios. Puedes engañar a la gente con tu cara angelical, con tu voz
solemne, tu apariencia decente y tu trato afable, pero Dios ve tus motivos
escondidos, tus pensamientos, tus pasiones, tu mirada furtiva.
En el día final todos tus pecados ocultos
serán exhibidos. La multitud de ángeles y toda la humanidad conocerá tu vida.
“Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta,
sea buena o sea mala”
Ecl. 12:14
“Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto; ni oculto que no
haya de saberse” Mt.
10:26
“En
el día en que Dios juzgará por medio de Jesucristo los secretos de los hombres,
conforme a mi evangelio” Ro. 2:16
2.
OCULTAR LOS PECADOS ES MISERABLE.
“Aunque caven hasta el seol, de allá
los tomará mi mano; y aunque suban hasta el cielo, de allá los haré descender.
Si se esconden en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; y
aunque de delante de mis ojos se escondan en lo profundo del mar, allí mandaré
a la serpiente y los morderá. Y si van en cautiverio delante de sus enemigos,
allí mandaré la espada y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal y
no para bien.” Am.
9:2-4
Dios odia al impío y ama al justo, pero
abomina al hipócrita. El hombre tibio le causa aversión, repugnancia. Cristo
podía trabar amistad con el pecador declarado, pero no con el religioso
hipócrita. Pablo nos insta a mantener
contacto con los del mundo, pero alejarnos de los cristianos carnales.
Ocultar el pecado nos degrada. Eres peor
que la cucaracha de la cocina; peor que el ratón de la alacena; peor que la
serpiente del jardín. Vivirás en constante temor, angustia y fingimiento.
Dios dice: “Engañoso es el corazón más que todas las
cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? ¡Yo, Jehová, que escudriño la mente, que
pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus
obras!” Jer. 17:9,10.
Sirves a satanás pretendiendo servir a
Dios. Es una pretensión infame, perversa. Eres amado y respetado por lo que
dejas ver de ti, pero ¿en qué concepto te tendrían lo tuyos si conocieran tu
vida secreta?
“Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al
otro, o estimará al uno y menospreciará al otro…” Mt. 6:24
“El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge,
desparrama” Lucas
11:23
La bestia más fea del mundo tiene alguna
gracia. Pero un hipócrita no tiene ninguna; es lo más despreciable de la
tierra.
David intentó ocultar su pecado, pero su
conciencia le causó terror, insomnio, llanto, dolores intensos y angustia
sofocante.
“Huye
el malvado sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león”
Pr. 28:1
“A
los que queden de vosotros, les infundiré tal cobardía en sus corazones, en la
tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los hará huir
como se huye ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga” Lv. 26:36
Deja de vivir como un fugitivo de Dios
enfrenta tu pecado y confiésalo.
3.
OCULTAR LOS PECADOS ES PERVERSO.
“¡Ay
de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis lo de fuera del
vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.
¡Fariseo ciego!, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que
también lo de fuera quede limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a
la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos
y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis
justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” Mt. 23:25-28
“Vergüenza es robar y que te descubran”,
dice el cínico. No estás de acuerdo con esa frase pero la practicas. Mides la gravedad
del pecado por su notoriedad, por sus consecuencias, por la opinión de la
gente, y no por la santidad de Dios.
Un ateo práctico es aquel que se preocupa más
por la opinión de la gente que por la opinión de Dios. Se cuida más del ojo de
la criatura que del ojo del Creador. No blasfema ante el pastor, pero sí ante
Dios. Eso es destronar a Dios; ponerlo por debajo de sus criaturas.
No te engañes pensando que pecar en secreto
acarrea menos culpa que pecar en público. Todo lo contrario. La culpa es mayor
según Dios.
“La persona que haga algo con soberbia, sea el natural o el extranjero,
ultraja a Jehová; esa persona será eliminada de en medio de su pueblo. Por
cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová y menospreció su mandamiento, esa
persona será eliminada por completo y su pecado caerá sobre ella” Nm. 15:30,31
Jesús dice: “Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad.
Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo”
Ap. 3:17
“Pues conocemos al que dijo: «Mía es la venganza, yo daré el pago» —dice
el Señor—. Y otra vez: «El Señor juzgará a su pueblo.» He. 10:30
Deshazte del pecado ahora mismo. ¿Qué
harías si estás en medio de un incendio y traes encima un impermeable de hule,
o portas un galón de gasolina?
Puedes jugar a meter la cabeza en las
fauces de un león, o dar toques
instantáneos a la lengua del cocodrilo, o manipular serpientes venenosas, pero
tarde o temprano pagaras el costo.
4.
OCULTAR LOS PECADOS ES PELIGROSO.
“Vendrán sobre ti todas estas maldiciones, te perseguirán y te
alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de
Jehová, tu Dios, para guardar los mandamientos y los estatutos que él te mandó”
Dt. 28:45
“¡Ay de los que se esconden de Jehová
encubriendo sus planes, y sus obras las hacen en tinieblas, y dicen: «¿Quién
nos ve, y quién nos conoce?”
Is. 29:15
“Pero si no lo hacen así, habrán pecado a los ojos del Señor, y sepan
bien que su pecado los alcanzará”
Nm. 32:23
Ocultar el pecado es construir una telaraña
donde uno mismo quedará atrapado. Es envolverse vuelta tras vuelta con un hilo que
llegará a ser un rollo de acero. La conciencia se va cauterizando y el corazón
se va endureciendo. Uno va de los nervios al cinismo. Del miedo a la temeridad.
Aferrarse a un pecado secreto es como
asirse a un tronco en un caudaloso río; amarrarse la mano a un toro salvaje;
atarse a un globo aerostático sin dirección. No se sabe donde acabará tu vida.
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal
de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en
el cuerpo, sea bueno o sea malo”
2 Co. 5:10
El pecado oculto de David terminó en una
guerra sangrienta; el pecado oculto de Moisés lo llevó a vivir 40 años en Madián;
el pecado oculto de Acán sepultó viva a toda su familia; el pecado oculto de
Jonás lo confinó a la panza de un pez; el pecado oculto de Judas lo obligo a
colgarse de un árbol.
“Si tu
mano te es ocasión de caer, córtala, porque mejor te es entrar en la vida
manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser
apagado, donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.” Mc.
9:43,44
Dices que es un “pecadito”. Piensa que es
una rebaba de metal en tu ojo, una piedrita en tu zapato en un maratón, bacterias
estafilococos dentro de tu organismo. Algo pequeño, pero que puede ser fatal.
Hoy puedes recibir el perdón de Dios y ser
liberado de la esclavitud de tu pecado.
“El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se
aparta de ellos alcanzará misericordia” Pr. 28:13
“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Límpiense las manos, pecadores!
Y ustedes, los pusilánimes, ¡purifiquen su corazón! ¡Lloren, aflíjanse, hagan
lamentos! ¡Conviertan su risa en llanto, y su alegría en tristeza! ¡Humíllense
ante el Señor, y él los exaltará!”
Stg. 4:8-10
“Examíname,
Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí
camino de perversidad y guíame en el camino eterno” Sal. 139:23,24
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