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jueves, 19 de abril de 2012

DIOS ESCOGE A SAÚL COMO REY


1 SAMUEL 9

1. DIOS DA A ISRAEL UN REY SALIDO DEL PUEBLO. Vv.1-3

                     SUS CUALIDADES:
G enealogía respetable.
R aíces apropiadas
A pariencia perfecta
N ombre significativo
D eseo correcto
E dad ideal
                     SUS DEBILIDADES:
In trovertido
In deciso
In seguro
In maduro
In fluenciable

2. EL REY LLEGA A SU PUEBLO EN DÍAS ORDINARIOS. Vv. 4-11
    A Saúl le pasa lo que a Pedro la noche en que no pescó nada. Busca infructuosamente las asnas de su padre. Trayendo a la memoria la experiencia de Pedro, o la de Sansón, o la de Abraham, nos damos cuenta que providencialmente Dios estaba guiando el camino de Saúl. El joven está cansado y preocupado por su padre. El criado, con más iniciativa que el próximo rey de Israel, sugiere que pasen a ver al vidente.
    La intención de Saúl de llevar un donativo a Samuel, el vidente, manifiesta la equivocada idea de que los profetas realizaban sus servicios a condición de ganancias, como si fueran adivinos. Se nota que Saúl está muy desconectado con el acontecer nacional, no conoce al juez y profeta Samuel, con el cual quedará ligado vitalmente después de esta visita.
    Saúl es humilde, sigue las sugerencias y la aportación del criado. Se llevan de maravillas, como si fueran de la misma familia. Continuando así, se evitarían los abusos de poder de la monarquía.
     Los dos hombres toman la acertada decisión de consultar con “el varón de Dios”, cosa que habla bien de su espiritualidad. Y Dios no dejará sin respuesta a todo aquel que de corazón sincero se acerque buscando ayuda por las cosas que parecen más triviales, como encontrar unas asnas.
    El encuentro con las jóvenes añade un sabor de cotidianidad a un evento tan trascendente. Los sucesos más significativos están envueltos con actividades tan comunes y ordinarias que uno no espera las maravillas de Dios: Piense en la noche en que Jesús nació; recuerde la mañana en que resucitó; lea sobre los días en que se vivirán cuando Jesús aparezca por segunda vez.

3.  NUESTRO PRIMER LLAMADO ES A LA ADORACIÓN. Vv. 12-14
     Samuel nos conmueve con su corazón apasionado por Dios. Sus padres, Ana y Elcana, tenían el saludable hábito de acudir periódicamente a adorar a Dios en Silo. Samuel mismo trabajó toda su juventud en el santuario con Elí; en Ramá construyó un altar familiar, y ahora lo vemos participando en un Culto Especial de gratitud en un lugar alto de Zuf. La ciudad estaba emocionada por esta fecha en que se presentaba un “sacrificio de Paz” (Lv. 7:11ss) con invitados especiales. En este sacrificio, una parte de la ofrenda era entregada a Dios y otra parte era entregada al sacerdote. El sacrificio recordaba al pueblo la preciosa Alianza que Dios había hecho con él para brindarle su bendición y su perdón.
    En este culto Samuel le revelaría a Saúl que Dios tenía algo especial para él, pero lo más importante es el ambiente en que se da este llamado: el llamado a la adoración. El llamado a cenar con Dios. Ser funcionario en el pueblo de Dios es una cosa muy seria, pero lo es más la salvación que Dios nos da en Cristo mediante su sacrificio. Dice Jesús:
    “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.” Lucas 10:20
    Cuando Isaías fue llamado a ser profeta, primero tuvo un encuentro que lo llevó a postrarse delante del Dios santo. De la misma manera, Moisés tuvo que subir a Horeb y quitarse las sandalias ante la santidad de Dios. Saúl tenía que recordar durante todo su reinado que todo comenzó en culto a Dios donde, sin saberlo, fue el invitado especial.
    
4. DIOS GOBIERNA LOS DESEOS DEL CORAZÓN. Vv. 15-20
    Dios no tiene ningún problema en armonizar nuestra agenda con la de Él; ¿no es fantástico el modo en que las circunstancias se empalman perfectamente para que coincidan las preocupaciones de Saúl con los propósitos de Dios? La palabra de Dios no nos deja ninguna duda que Saúl es la persona indicada para ocupar el trono de Israel.
    Es importante notar que en este caso Dios no le llama rey (Heb. “melek”), sino “príncipe” (Heb. “nagid”), es decir un caudillo para vencer a los filisteos. El propósito de Dios es suplir la necesidad de su pueblo, no los sueños de grandeza de un hombre. Israel estaba clamando por la salvación. Las oraciones tienen la virtud de poner en movimiento las intenciones redentoras de nuestro buen Dios.
     Muchos podríamos alegar que Saúl no debía haber sido el primer rey de Israel, sino David, pero la historia sagrada dice que nada de ese pensamiento puede prosperar contra su soberanía. Un pensamiento así pone de relieve al hombre y no la sabiduría divina. Dios se toma muy en serio las decisiones humanas, pero todas ellas cooperan con sus planes perfectos. Samuel le dice: “Mañana por la mañana te despediré y te descubriré todo lo que hay en tu corazón”, porque el corazón de Saúl se había llenado con fuertes deseos por hacer algo para lograr la liberación de Israel y alcanzar la paz del pueblo de Dios. Estaba muy enojado con la opresión, pero no se sentía capaz de hacer algo que valiera la pena. Era como los niños que sueñan con ser presidente sin que esperen que ese anhelo se concrete. Como los jóvenes que quisieran hacer algo por su nación, por su familia, por su iglesia, sin esperar que Dios haga realidad sus sueños. 

5. DIOS NOS PREPARA PARA EL LLAMAMIENTO. V. 21-26
    Las misteriosas palabras de Samuel fueron el imán que sacaron a la superficie los anhelos más profundos de Saúl. Entendió que Samuel estaba anunciando una intervención grande de parte suya en el escenario de Israel. Las objeciones de Saúl sirvieron para revelar a Samuel, que efectivamente, Saúl había entendido claramente la Palabra de Dios. Dios compagina nuestros deseos con las necesidades en nuestro mundo. Unifica nuestros más grandes ideales con sus santos propósitos. El llamado externo no es más que la confirmación del llamado interno que ya está previamente realizando el Espíritu Santo. Cuando Moisés fue llamado a liberar a Israel, ya había sentido el celo por defender a sus hermanos hebreos.
     Las objeciones de Saúl nos muestran un corazón sencillo y consciente de su limitación para cumplir los sueños de su corazón. Como si dijera: Eso ya lo pensé, pero he llegado a la conclusión de que no cumplo con los requisitos”. No soy nadie.
    No hay respuesta de Samuel, pero la ceremonia revela que algo especial está aconteciendo. Saúl está a la cabecera y sabe que no es debido a ningún mérito propio, porque su criado está en el mismo sitio con él. Ni rechaza, ni asume que es digno de tantos honores; está en espera de una aclaración. Sólo deja que los acontecimientos sean interpretados en algún momento por el vidente.
    Lo importante en este acto es el lazo que se va creando entre el profeta y el que será el ungido de Jehová, es decir, entre el pastor de Israel y La Palabra de Dios.
     Aquí es bueno recordar la profecía de Ana.
“Él levanta del polvo al pobre; alza del basurero al menesteroso, para hacerlo sentar con príncipes y heredar un sitio de honor… Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios y sobre ellos tronará desde los cielos. Jehová juzgará los confines de la tierra, dará poder a su Rey y exaltará el poderío de su Ungido.” 2:8,10

6. DIOS NOS ENSEÑA A DEPENDER DE SU PALABRA. V. 27
    Hasta ahora hemos visto en Saúl un joven tímido, asustadizo, sin iniciativa, manejado por su padre, motivado por su criado, impresionado ante Samuel. Pero ahora el profeta quiere enseñarle a depender exclusivamente de la Palabra de Dios. Le pide que envíe al criado que se adelante para declararle la Palabra de Dios. Esto será clave para su reinado. Tiene que aprender a tomar las decisiones él solo y a buscar siempre el consejo de Dios. Rey y sacerdote tendrán que caminar juntos; rey y profeta tendrán que hacer un solo frente ante la amenaza del enemigo. Los oficios tienen que servir juntos a la causa divina. El rey jamás deberá ser autosuficiente, tiene que esperar la Palabra de Dios antes de actuar.
    Eso vale para cualquier oficio en la iglesia, para cualquier cargo, cualquier llamado, cualquier ministerio. Tenemos que dejar las muletillas y alcanzar la madurez en nuestro servicio a Dios. La madurez se alcanza cuando todos y cada uno de nosotros aprende a depender sola y exclusivamente de la Palabra de Dios, y no en las palabras, buenas o malas, de los demás, o en el estímulo o rechazo de los hombres. Tenemos que dejar de ser reactores y comenzar a ser actores movidos por la Palabra de Dios.
    ¿A quién le pedirá usted que se adelante y le deje tomar sus propias decisiones? ¿A sus padres? ¿A sus amigos? ¿Al pastor? ¿A los hermanos de la iglesia? ¿A sus hermanos carnales? ¿A algún héroe humano? Quédese a solas con Jesucristo el Verbo de Dios, Él único que debe darle dirección a nuestra vida para cumplir sus grandes propósitos. Jesús dice:
“El que me ama, obedecerá mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y con él nos quedaremos a vivir.” Juan 14:23

viernes, 9 de marzo de 2012

OCULTAR LOS PECADOS ES IMPOSIBLE

Pastor Moisés Brito Valeras
El pecado de Acán


“¿Quién puede discernir sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias, que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro y estaré libre de gran rebelión.” Salmo 19:12,13

1. OCULTAR LOS PECADOS ES INSENSATO.
“La palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” He. 4:12,13

    El jardín se ve hermoso hasta que levantamos una piedra y vemos lo que hay debajo. Dios descubre lo que hay debajo de nuestra máscara. Tu pecado es secreto para el mundo, y tal vez para ti mismo, pero no para Dios. En el cielo tu pecado es un escándalo. Puedes ocultarlo bajo una montaña, en el pozo más profundo, o en el fondo del mar, pero para Dios esta filmado en HD.
    “Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; ¡lo mismo te son las tinieblas que la luz!” Sal. 139:12
    En el pasillo de un museo colocaron un espejo donde la gente podía hacer muecas, pero para la gente que desfilaba del otro lado el cristal era totalmente transparente. Así son los pecados de la tierra para la corte celestial. Todo se ve en pantalla gigante.
    Tus pensamientos ocultos, tu vicios secretos, tus deseos reprimidos, tu imaginación lasciva, tus sueños sucios, todo es escrutado por Dios. Puedes engañar a la gente con tu cara angelical, con tu voz solemne, tu apariencia decente y tu trato afable, pero Dios ve tus motivos escondidos, tus pensamientos, tus pasiones, tu mirada furtiva.
    En el día final todos tus pecados ocultos serán exhibidos. La multitud de ángeles y toda la humanidad conocerá tu vida.
    “Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala” Ecl. 12:14
   “Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto; ni oculto que no haya de saberse” Mt. 10:26
    “En el día en que Dios juzgará por medio de Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” Ro. 2:16

2. OCULTAR LOS PECADOS ES MISERABLE.
“Aunque caven hasta el seol, de allá los tomará mi mano; y aunque suban hasta el cielo, de allá los haré descender. Si se esconden en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; y aunque de delante de mis ojos se escondan en lo profundo del mar, allí mandaré a la serpiente y los morderá. Y si van en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré la espada y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal y no para bien.” Am. 9:2-4

    Dios odia al impío y ama al justo, pero abomina al hipócrita. El hombre tibio le causa aversión, repugnancia. Cristo podía trabar amistad con el pecador declarado, pero no con el religioso hipócrita.   Pablo nos insta a mantener contacto con los del mundo, pero alejarnos de los cristianos carnales.
    Ocultar el pecado nos degrada. Eres peor que la cucaracha de la cocina; peor que el ratón de la alacena; peor que la serpiente del jardín. Vivirás en constante temor, angustia y fingimiento.
    Dios dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? ¡Yo, Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras!” Jer. 17:9,10.
    Sirves a satanás pretendiendo servir a Dios. Es una pretensión infame, perversa. Eres amado y respetado por lo que dejas ver de ti, pero ¿en qué concepto te tendrían lo tuyos si conocieran tu vida secreta?
    “Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro…” Mt. 6:24
    “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” Lucas 11:23
    La bestia más fea del mundo tiene alguna gracia. Pero un hipócrita no tiene ninguna; es lo más despreciable de la tierra.
    David intentó ocultar su pecado, pero su conciencia le causó terror, insomnio, llanto, dolores intensos y angustia sofocante.
    “Huye el malvado sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león” Pr. 28:1
    “A los que queden de vosotros, les infundiré tal cobardía en sus corazones, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los hará huir como se huye ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga” Lv. 26:36
    Deja de vivir como un fugitivo de Dios enfrenta tu pecado y confiésalo.

3. OCULTAR LOS PECADOS ES PERVERSO.
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego!, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera quede limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” Mt. 23:25-28
    “Vergüenza es robar y que te descubran”, dice el cínico. No estás de acuerdo con esa frase pero la practicas. Mides la gravedad del pecado por su notoriedad, por sus consecuencias, por la opinión de la gente, y no por la santidad de Dios.
    Un ateo práctico es aquel que se preocupa más por la opinión de la gente que por la opinión de Dios. Se cuida más del ojo de la criatura que del ojo del Creador. No blasfema ante el pastor, pero sí ante Dios. Eso es destronar a Dios; ponerlo por debajo de sus criaturas.
    No te engañes pensando que pecar en secreto acarrea menos culpa que pecar en público. Todo lo contrario. La culpa es mayor según Dios.
    “La persona que haga algo con soberbia, sea el natural o el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será eliminada de en medio de su pueblo. Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová y menospreció su mandamiento, esa persona será eliminada por completo y su pecado caerá sobre ella” Nm. 15:30,31
    Jesús dice: “Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo” Ap. 3:17
   “Pues conocemos al que dijo: «Mía es la venganza, yo daré el pago» —dice el Señor—. Y otra vez: «El Señor juzgará a su pueblo.» He. 10:30
    Deshazte del pecado ahora mismo. ¿Qué harías si estás en medio de un incendio y traes encima un impermeable de hule, o portas un galón de gasolina?
    Puedes jugar a meter la cabeza en las fauces de un león, o dar  toques instantáneos a la lengua del cocodrilo, o manipular serpientes venenosas, pero tarde o temprano pagaras el costo.

4. OCULTAR LOS PECADOS ES PELIGROSO.
    “Vendrán sobre ti todas estas maldiciones, te perseguirán y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová, tu Dios, para guardar los mandamientos y los estatutos que él te mandó” Dt. 28:45
“¡Ay de los que se esconden de Jehová encubriendo sus planes, y sus obras las hacen en tinieblas, y dicen: «¿Quién nos ve, y quién nos conoce?” Is. 29:15
    “Pero si no lo hacen así, habrán pecado a los ojos del Señor, y sepan bien que su pecado los alcanzará” Nm. 32:23

    Ocultar el pecado es construir una telaraña donde uno mismo quedará atrapado. Es envolverse vuelta tras vuelta con un hilo que llegará a ser un rollo de acero. La conciencia se va cauterizando y el corazón se va endureciendo. Uno va de los nervios al cinismo. Del miedo a la temeridad.
    Aferrarse a un pecado secreto es como asirse a un tronco en un caudaloso río; amarrarse la mano a un toro salvaje; atarse a un globo aerostático sin dirección. No se sabe donde acabará tu vida.
    “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” 2 Co. 5:10
    El pecado oculto de David terminó en una guerra sangrienta; el pecado oculto de Moisés lo llevó a vivir 40 años en Madián; el pecado oculto de Acán sepultó viva a toda su familia; el pecado oculto de Jonás lo confinó a la panza de un pez; el pecado oculto de Judas lo obligo a colgarse de un árbol.
   “Si tu mano te es ocasión de caer, córtala, porque mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga.” Mc. 9:43,44
    Dices que es un “pecadito”. Piensa que es una rebaba de metal en tu ojo, una piedrita en tu zapato en un maratón, bacterias estafilococos dentro de tu organismo. Algo pequeño, pero que puede ser fatal.
   
    Hoy puedes recibir el perdón de Dios y ser liberado de la esclavitud de tu pecado.
    “El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia” Pr. 28:13
    “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Límpiense las manos, pecadores! Y ustedes, los pusilánimes, ¡purifiquen su corazón! ¡Lloren, aflíjanse, hagan lamentos! ¡Conviertan su risa en llanto, y su alegría en tristeza! ¡Humíllense ante el Señor, y él los exaltará!” Stg. 4:8-10
    “Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno” Sal. 139:23,24

lunes, 9 de enero de 2012

SAMUEL RECONCILIA A ISRAEL CON DIOS

Pastor Moisés Brito Valeras
1 Samuel 7

1 Vinieron los de Quiriat-jearim, se llevaron el Arca de Jehová y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar, su hijo, para que guardara el Arca de Jehová.
2 Desde el día en que llegó el Arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel suspiraba por Jehová.
3 Habló entonces Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: «Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad de entre vosotros los dioses ajenos y a Astarot, dedicad vuestro corazón a Jehová y servidle sólo a él, y él os librará de manos de los filisteos.»
4 Entonces los hijos de Israel quitaron a los baales y a Astarot, y sirvieron sólo a Jehová. 5 Luego dijo Samuel: «Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo oraré por vosotros a Jehová.»
6 Se reunieron, pues, en Mizpa, sacaron agua y la derramaron delante de Jehová; ayunaron aquel día allí, y dijeron: «Contra Jehová hemos pecado.» Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Mizpa. 7 Cuando supieron los filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los príncipes de los filisteos contra Israel; al oír esto, los hijos de Israel tuvieron temor de los filisteos. 8 Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: «No ceses de clamar por nosotros a Jehová, nuestro Dios, para que nos guarde de manos de los filisteos.»
9 Tomó Samuel un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; y clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová lo escuchó. 10 Mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Pero Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, los atemorizó y fueron vencidos delante de Israel. 11 Los hijos de Israel salieron de Mizpa, siguieron a los filisteos y los hirieron hasta abajo de Bet-car. 12 Tomó luego Samuel una piedra, la colocó entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, porque dijo: «Hasta aquí nos ayudó Jehová.»
13 Así fueron sometidos los filisteos y no volvieron a entrar más en el territorio de Israel; y la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel. 14 Fueron restituidas a los hijos de Israel las ciudades que los filisteos habían tomado a los israelitas, desde Ecrón hasta Gat; e Israel libró su territorio de manos de los filisteos. También hubo paz entre Israel y el amorreo.
15 Samuel juzgó a Israel todo el tiempo que vivió. 16 Hacía cada año un recorrido por Bet-el, Gilgal y Mizpa. Juzgaba a Israel en todos estos lugares. 17 Después volvía a Ramá, porque allí estaba su casa. Allí juzgaba a Israel y también allí edificó un altar a Jehová.

INTRODUCCIÓN
   El puente más grande del mundo, de acuerdo con el Récord Guiness, está en México. Es el Puente Baluarte Bicentenario que une los extremos Mazatlán-Matamoros y cruza el Espinazo del Diablo, la temida Sierra Madre Occidental. Su altura es de 402 metros y su longitud de mil 124 metros. Debajo del puente, en su parte media, cabe la Torre Eiffel. Su propósito es elevar la calidad de vida de las familias de la región e impulsar el desarrollo comercial y turístico de la costa de Sinaloa.
   La vida de Samuel es el puente que une dos épocas, la oscura época de los jueces y la gloriosa época de la teocracia. El capítulo de hoy es el final de la era de los jueces y la preparación para la era de los grandes reyes de Israel.
   Nuestra vida también es un puente usado por Dios que une a dos generaciones. Nuestra tarea es llevar la obra de Dios a un nivel de mayor fruto, excelencia y gloria.

1.  EL PECADO OTORGA AL ENEMIGO EL CONTROL   El  regreso del Arca del Pacto al territorio Israelita no significaba que el pueblo se hubiera reconciliado con Dios. Israel no sabía qué hacer con el Arca. Olvidaron la comunión que debían tener con el Señor del Pacto. Su mirada estaba en el objeto, no en su dueño. Veinte años el Arca se quedó guardada en Quiriat-jearim, sin que el pueblo confesara su pecado por el cual habían perdido la batalla con los filisteos.
   Fueron veinte años de opresión y sufrimiento. “Y toda la casa de Israel suspiraba por Jehová” (v. 2b). Nuevamente el ciclo regular de Jueces se repite. Pecado-opresión-clamor-liberación.
   Mediante la prosperidad Dios nos llama suavemente; mediante la opresión Dios nos llama a gritos.
   No importa cuántos objetos religiosos tengamos cerca, mientras no abandonemos el pecado, habrá sufrimiento. El sufrimiento es una de las maneras en que Dios nos despierta, nos sacude del sueño mortal y nos arrastra hacia Él. El pecado nos esclaviza y nos tortura. Dios quiere hacernos libres.

2.  LA CONFESIÓN DEL PECADO NOS TRAE LIBERTAD   Una de mis hijas es alérgica al polen, a los gatos, al aguacate, y al polvo en general. Hay lugares, objetos y animales que tiene que evitar para cuidar su salud. En caso contrario tiene que tener su medicamento cerca.
   Sus alergias tienen que ver con su bienestar físico, pero todos los que creemos en Cristo tenemos que alejarnos de ciertas cosas que nos  producen alergia espiritual.
  Dios dice que nos apartemos de fornicación, ira, enojo, malicia, blasfemia, engaño, hipocresía, envidias, corrupción, iniquidad, necedades, idolatría y toda especie de mal.
   Samuel aparece nuevamente en el escenario para llamar al pueblo de Dios al arrepentimiento. Aparece como adulto, maduro, en su papel de profeta. La confesión de su pecado, la renuncia a la idolatría y la dedicación de todo corazón al Señor les devolvería la libertad.
   Reunió al pueblo en Mizpa donde se realizaría la reconciliación. Samuel oró por el pueblo y el pueblo derramó su corazón ante Dios.

3.  EL PERDÓN ES POSIBLE GRACIAS AL MEDIADOR   Cuando los filisteos escucharon respecto a una Asamblea Nacional de Israel en Mizpa, salieron para atacarlos. Los israelitas cayeron en pánico. La reunión se vio interrumpida. Sin embargo, rápido volvieron en sí y le pidieron a Samuel que continuara con la ceremonia.
   Su petición refleja la necesidad de un Mediador entre el pueblo y Dios. Samuel pudo interceder, presentar el sacrificio y bendecir al pueblo, gracias a la obra de Jesucristo en él.
   Samuel sacrificó al cordero en holocausto en señal de la dedicación completa del pueblo a Dios, y en señal de la obra perfecta que Cristo haría para limpiar nuestros pecados. Él es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
  Jesús es el Perfecto Mediador que ahora nos llama a una entrega completa, que ora por nosotros y con su sacrificio nos limpia de todo pecado.
   Él es el Profeta que nos amonesta, el Juez que juzga nuestro corazón y el Sacerdote que vino y “con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (He. 10:18).

4.  EN CRISTO SOMOS MÁS QUE VENCEDORES   Mientras Samuel ofrecía el sacrificio, los filisteos se acercaban para atacar. El escenario es alarmante. Los israelitas habían venido desarmados, a un culto de reconciliación con Dios. La experiencia del pasado inmediato les traía miedo. Estaban asustados. En cambio los enfurecidos filisteos venían con sus príncipes, preparados para una victoria aplastante.
   Pero ponga atención: Jehová escuchó a Samuel; Samuel sacrificaba el holocausto a Jehová. El holocausto “le será aceptado como expiación” (Lv. 1:4); “ofrenda quemada de olor grato para Jehová” (Lv. 1:9). El director del culto no era un levita, ni Samuel. Era Jehová.
   Los filisteos no estaban interrumpiendo a Israel, ni a Samuel, sino al Soberano de la tierra.
   El Señor respondió inesperadamente contra sus enemigos. Su voz tronó como el sonido de mil rayos. Los filisteos huyeron despavoridos y los israelitas los persiguieron y los vencieron.

5.  LA COMUNIÓN CON DIOS NOS ASEGURA SU AYUDA   Israel reconocía ahora que su única esperanza residía en el poder de Dios. Habían renunciado a Baal, a Astarté, y a cualquier divinidad pagana.
   Dice Deuteronomio 6:13: “A Jehová, tu Dios, temerás, a él solo servirás y por su nombre jurarás”. Los israelitas cumplen el primer mandamiento del decálogo y afirman su lealtad a Jehová.
   Samuel coloca una piedra en señal del comienzo de una nueva etapa en la vida de Israel, la etapa de la ayuda de Dios. Eben-ezer significa “Piedra de Ayuda”. Pone el límite entre el mundo y el reino de Dios.
   La piedra recordaría a los filisteos quién gobierna el territorio de Israel, y cada generación de Israel recordaría de dónde viene el socorro para los hijos de Dios.
   Hoy tenemos que hacer un pacto de fidelidad con Dios para mantener nuestra relación exclusiva con Él. Renunciemos al pecado, a la inmoralidad, a los gritos, al engaño, a las ofensas, a la suerte, al amor al dinero, y llevemos a nuestra familia a una nueva etapa en su comunión con Dios.

6.  TU MINISTERIO PUEDE TRAER LA PAZ   Samuel inició su judicatura construyendo una nueva atmósfera dentro de Israel, en sus fronteras y con los extranjeros que habitaban en el interior de Israel.
   Aunque los filisteos siguieron causando problemas, su poder quedó considerablemente reducido. Sería el rey David quien finalmente exterminaría su influencia en Israel.
   La paz entre Israel y los cananitas trajo libertad para mantener la seguridad en sus fronteras. La paz dentro del pueblo de Dios nos ayuda a vencer al mundo.
   Como Juez, Samuel viajó a través del país para enseñar al pueblo las leyes del pacto. Regresaba a Ramá, donde ubicó su residencia, distanciándose de las ruinas de Silo. Estableció escuelas de profetas en Bet-el, Gilgal, Mizpa, Ramá y Jericó.
   Dios, mediante el ministerio de su profeta, había traído paz a su pueblo. Pronto, a través de Samuel, Dios traería al rey de paz.
ORACIÓN DE RECONCILIACIÓN
  
Amoroso Padre Celestial, dame la gracia para volverme de todo corazón a tí. Tú que conoces todas las cosas, sabes por todo lo que he tenido que pasar, para llegar a este momento en que reconozco mi profunda necesidad de tí.
   Te confieso que mi vida no ha crecido como debería en tu verdad y tu amor. Te confieso que en muchas ocasiones he caído en la indiferencia, la rebeldía y la infidelidad a tí. Hoy te pido, que por la preciosa sangre de tu Hijo en la cruz, me perdones.
   Que limpies mi corazón de toda idolatría. Ayúdame a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas. Dame un nuevo corazón y un nuevo ánimo para obedecerte.
Ayúdame a crecer en la gracia y en el conocimiento de tu Hijo Jesucristo. Te entrego voluntariamente mi vida; me someto completamente al señorío de mi Señor Jesucristo; me rindo totalmente a la obra santificadora de tu Santo Espíritu.
   Dame la fuerza y la voluntad para hacer los cambios necesarios en mi vida, y te doy gracias por concederme tu perdón, tu amor y tu paz.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo. Amén.
Enero 08, 2012